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Policiales
05 | 09 | 2016
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Comenzó nuevo juicio por el secuestro y crimen de una joven

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El médico peruano Wilfredo Percy Incio Chepeyquén y su hija, la enfermera Mayra Incio Loretto comenzarón a ser juzgados como "autores intelectuales", en el segundo juicio por el caso de María Laura Alvarez.

Comenzó nuevo juicio por el secuestro y crimen de una joven
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Un médico y su hija comenzaron a ser juzgados en los tribunales de La Plata por el secuestro y homicidio de María Laura Alvarez, una joven de 22 años cuyo cadáver apareció quemado hace 16 años en la localidad bonaerense de Gonnet.

Fuentes judiciales informaron a Télam que se trata del segundo debate oral por el caso, al que se llegó por impulso de la madre de la víctima, Adoración Gutiérrez, quien estudió y se recibió de abogada a los 51 años para esclarecer el hecho.

Los imputados son el médico peruano Wilfredo Percy Incio Chepeyquén (67) y su hija, la enfermera Mayra Incio Loretto (37), quienes están imputados de ser los autores intelectuales de 'secuestro extorsivo en concurso real con homicidio doblemente agravado' en perjuicio de María Laura. También estaba acusado el vendedor ambulante Víctor Hugo Cisterna (49), pero éste murió antes del inicio del debate, dijeron los informantes. En la audiencia del jueves pasado, el Tribunal Oral Criminal (TOC) 3 de La Plata, integrado por Ernesto Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini, y la fiscal Rosalía Sánchez escucharon durante tres horas el testimonio de la madre de la víctima, quien relató los hechos y lo que investigó como abogada. María Laura (22) fue secuestrada el 8 de noviembre de 2000 en la localidad bonaerense de Isidro Casanova, partido de La Matanza, después de que una mujer embarazada la citó con la excusa de decirle que esperaba un hijo de Chepayquén.

Ese encuentro fue aprovechado para capturar a la chica y poco después su familia recibió un llamado extorsivo en el cual le exigieron 28.000 dólares de rescate.

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Según se dio por acreditado, María Laura estuvo secuestrada en un departamento del barrio porteño de Villa Lugano y luego de una prueba de vida que le dieron a su padre, al día siguiente apareció calcinada en un descampado de Gonnet, partido de La Plata.

A partir de la autopsia, los médicos forenses establecieron que la joven había sufrido una serie de quemaduras mientras aún estaba con vida. Iniciada la investigación, se estableció que la familia de la víctima había cobrado dinero por la venta de una propiedad y la tenía en un plazo fijo que se vencía al día siguiente del secuestro, por lo que la pesquisa se orientó hacia el entorno familiar y social de María Laura.

En ese sentido, los investigadores determinaron que la joven mantenía un vínculo sentimental con Chepeyquén, quien había trabajado en una clínica de San Justo donde la víctima era empleada administrativa, y que podía conocer el dato del dinero en poder de la familia y estar interesado porque se había quedado sin trabajo. Luego se vinculó con el hecho a la esposa del médico, Elida Irene Disopra (72) y a una amiga de ésta, la tarotista, Mirta Orellana (52), que vivía en la misma zona que la víctima. Las mujeres quedaron detenidas, confesaron ser las autoras del hecho y en 2004 fueron condenadas a prisión perpetua en un juicio en el que se probó, a través del entrecruzamiento de llamadas, que ambas estuvieron en Isidro Casanova al momento del secuestro y en Gonnet cuando se arrojó el cadáver. Además, en el interior del departamento de Disopra en Villa Lugano se secuestraron elementos probatorios que determinaban la presencia de María Laura en ese lugar, entre otras pruebas.

Mientras que en el juicio oral que culminó con las condenas de Disopra y Orellana fue absuelta la mujer embarazada que había citado a María Laura, en tanto que el médico sólo declaró como testigo ya que no había pruebas en su contra.

Sin embargo, en ese primer fallo, el tribunal ordenó continuar con la investigación, lo que permitió reunir elementos para acusar a Chepeyquén de haber sido el autor ideológico del crimen y poner en duda su coartada de que al momento del hecho él había viajado a Perú.

El médico, su hija y Cisterna estuvieron detenidos apenas un mes en el marco de la causa, en 2010, pero se les dictó una falta de mérito aunque ahora, en caso de ser condenados, recibirían la pena de prisión perpetua. De acuerdo al expediente que tramitó el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta, el médico planificó el secuestro y crimen con sus cómplices y delegó la autoría material las mujeres ya condenadas, quienes, a su vez, recuperaron su libertad en 2011 por aplicación de la ley del 2x1.

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