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18 | 09 | 2016
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Marcela Baños: "A veces soy una chiquilina"

Sergio Pjaseczny
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Por Sergio Pjaseczny


Se reconoce por momentos inmadura. Cree que nada podría separarla de sus amigas. Dice que es una chica urbana que muere por la ropa, pero que le encanta el campo, y que la naturaleza la rescata de los instantes de infelicidad

Marcela Baños: A veces soy una chiquilina
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No deja de hacer lo que siente. Se reconoce caprichosa e inmadura. Disfrutar de la naturaleza la rescata de la tristeza. Se define como una muchacha urbana a la que le cuesta escapar del consumismo. El espejo le devuelve una imagen que le agrada. Marcela Baños, quien forma parte del elenco de la comedia teatral "Familia Imputada", afirma que en la vida todo es cuestión de actitud.

l ¿Qué le sorprende de usted misma?

-Lo que he llegado a aprender con el paso del tiempo.

l ¿Qué la rescata de la tristeza?

-Salir a pasear a mis perros y disfrutar del aire libre y de la naturaleza.

l ¿Para qué cosas necesita estar acompañada?

-Para ir al cine o al teatro. Si no estoy acompañada, no voy.

l ¿Ante qué se siente indefensa?

-Hoy por hoy, por como está todo, ante cualquier situación de la vida cotidiana me siento indefensa.

l ¿Cuál ha sido su mejor portazo?

-Alguno que habré dado tras una discusión, hace muchos años. ¿Qué sentía? Al principio, mucha ira y, después del portazo, un gran alivio.

l ¿En qué se reconoce inmadura?

-A veces, soy caprichosa y me lo reprocho diciendo: "¡Qué chiquilina!".

l ¿Qué es lo que más aprecia de sus amigas?

-Nuestras charlas, los momentos que compartimos y cómo nos divertimos cuando estamos juntas.

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l ¿Qué haría irreconciliable la relación con alguna de ellas?


-Nada. Creo que entre nosotras, todo tiene arreglo.

l ¿Se define como una chica cool, una muchacha urbana o una mujer de country?


-Yo soy una muchacha urbana. De todos modos, me gusta el campo. De hecho, viviría en una chacra, rodeada de perros y caballos.

l ¿Qué hace para escapar del consumismo?

-Tratar de ahorrar, pero me resulta difícil porque me encanta comprarme ropa.

l Cuando le dicen que no lo intente, ¿hace caso?

-Nunca. En eso, soy cabeza dura. Aunque me equivoque, lo hago igual. Para mí, no existe el no, salvo que se trate de situaciones muy extremas, porque pienso que hay que hacer todo lo que uno siente.

l Cada vez que se mira al espejo, ¿qué ve?

-Una imagen que me agrada. Tengo 40 años, pero me siento de 25 porque tengo un espíritu muy joven y soy sumamente alegre. Me llevo muy bien con mi edad.

l ¿Qué hace para mantenerse en forma?

-En realidad, no hago grandes sacrificios. Lo que se ve, no me demanda ningún esfuerzo.

l Los buenos momentos, ¿duran poco?

-Si uno lo desea, el buen momento puede durar una eternidad, así como el mal momento puede tener idéntica duración. En la vida, todo es cuestión de actitud.

l ¿Qué la saca de eje?

-Las injusticias. Cuando se presentan, reacciono. Soy de hablar con un jefe para que le tengan contemplación a un compañero. Como tengo mucho carácter y no me importa mucho lo que diga el otro, arremeto. Si quiero resolver algo, lo resuelvo, sea para mi o para el de al lado.

l ¿Por qué experiencias que debería pasar una mujer?

-Por vivir un gran amor, por tener buenas amigas, por tener una familia y mucha plata para comprarse ropa, tipo Wanda Nara (risas).

l ¿Cuántas Marcelas hay dentro suyo?

-No sé si llegan a cinco, pero existe un hilo conductor entre todas.

l ¿Con quiénes se siente un sapo de otro pozo?

-En verdad, me adapto muy bien a cualquier situación, pero cuando estoy en un evento del ambiente no me siento muy cómoda.

l De su vida, ¿qué parece increíble?

-La excelente relación que se generó con mi sobrino desde el minuto cero.

l ¿En qué dejó de creer?

-En mucha gente. Creo que la gente actúa según su conveniencia. A algunas personas se lo perdono, según el estado de gravedad, y a otros mejor perderlos que encontrarlos.

l ¿Cómo es el mundo de la bailanta?

-Es un mundo donde hay una música muy divertida y gente fantástica. El público de la bailanta te quiere o no te quiere. Yo estoy hace 17 años en ese ambiente y me siento una privilegiada. Sé que no todos me quieren, pero estoy muy segura de mi misma.

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