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Política
28 | 09 | 2016
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Los riesgos de la locuacidad del Presidente argentino

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Como “un tiro en el pie” fue definida la declaración de Mauricio Macri en torno a Malvinas, que generó una inmediata desmentida de parte del gobierno argentino y el británico. Los riesgos de la banalización de las palabras.

Los riesgos de la locuacidad del Presidente argentino
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¿Lo dijo o no lo dijo?, fue la pregunta recurrente que se escuchó en New York la semana pasada y retumbó en Buenos Aires, luego de que comenzara a sonar fuerte en nuestro país la supuesta disposición de Gran Bretaña a retomar el diálogo con la Argentina sobre todos los temas, soberanía incluida. Dicho esto supuestamente por el presidente argentino, nada menos.

Lo cierto es que retomar el tema de la polémica generada en torno a ese asunto reabre la discusión respecto de la comunicación oficial, que no necesariamente debiera ser aquí puesta en debate, sino más bien la comunicación presidencial propiamente dicha. Porque en este caso no fue un comunicado mal redactado, o la declaración inoportuna de un funcionario o dirigente oficialista, sino directamente la palabra de Mauricio Macri y, también, la interpretación de parte de la prensa que lo interrogó.

¿Pero dijo exactamente las palabras tal cual fueron transcriptas, de modo tal de generar semejante controversia? Literalmente no, pero sonó como sí. Primero habrá que hacer una composición de lugar: el Presidente se prestó al diálogo con la prensa argentina en el playón de la salida del edificio de Naciones Unidas, ubicado sobre la Avenida 1 y 46, de New York, y en ese contexto la pregunta directa fue si había existido una reunión con la primera ministra británica Theresa May.

Macri no arrancó por ahí, sino con lo que tenía previsto decir al encarar a los periodistas: "Contento por venir a plantear acá en este foro tan importante lo que queremos los argentinos para el futuro, fundamentalmente ser parte de la solución de los problemas globales: la lucha contra el terrorismo, el cambio climático, el tema refugiados; haber vuelto a plantear con claridad que queremos realmente que haya una mesa de diálogo para que se pueda avanzar en nuestro reclamo, que ya lleva tantos años. Creo que son todos campos en donde hemos dejado las cosas claras...". Y a continuación se dispuso a responder: "En el almuerzo sí saludé a... nos cruzamos con la primer ministra británica, la cual le dije (SIC) que estoy listo para comenzar un diálogo abierto que incluya por supuesto el tema soberanía sobre las islas".


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"¿Y ella qué le contestó?", le preguntaron. "Me dijo que bueno, que sí, que habría que empezar a conversar, que puede llevar años, pero lo importante es que comencemos. Y ella estuvo de acuerdo", fue la frase de la que surgió el título de la polémica. Sus interlocutores buscaron más precisiones: "¿Y hubo algún avance, alguna fecha?". "No, fue un encuentro al borde de nuestras mesas...", minimizó el Presidente. ¿Con quién se encontró en la mesa?, lo interrumpieron. "En el almuerzo me tocó con el presidente de Panamá, muy agradable, no lo conocía, con el presidente de...".

¿Ella estaba en su mesa? "No, no, estaba en la mesa de al lado... me tocó con el presidente de Polonia, que espero verlo mañana, estaba muy interesado...". O sea, ella se acercó a saludarlo, acotó un periodista, tratando de ordenar la situación. "Exactamente", concedió Macri. Y bilaterales además de Ucrania, ¿alguna otra? "Mañana tenemos varias, hay que preguntarle a mi equipo. Son tantas que no miré".

En busca de más precisiones, otro periodista le preguntó: "¿Qué nos puede decir de las otras bilaterales, y en el caso de Theresa May, hubo alguna referencia al acuerdo bilateral, a la declaración conjunta que se firmó?". Macri buscó ahí moderar la polémica que se había generado en nuestro país sobre el tema: "Tenemos bien claro que es tan solo una declaración. Cada uno declaró qué quiere uno discutir. Nosotros pusimos como prioridad la soberanía, el tema de pesca, y ellos plantearon los temas que ellos están haciendo alrededor de, digamos, la exploración del petróleo y el tema de la conexión con la isla, los vuelos".

¿Ella le hizo alguna referencia al discurso suyo en Naciones Unidas?, le preguntaron, a lo que el presidente argentino respondió muy serio: "Ella me dijo que le pareció lo mejor que había escuchado en muchos años...". ¿Elogió su discurso?, se sorprendió uno. "No, no -aclaró Macri riendo-. Fue un minuto muchachos, dos minutos nomás, una cosa informal, muy informal, dos minutos nomás".

Tras ello, se le insistió por la polémica generada por el documento conjunto: "En la Argentina hay mucha conmoción respecto de la declaración conjunta, porque dicen que soslayó el tema de la soberanía", le advirtieron, a lo que Macri replicó: "No es verdad, la soberanía está como tema número uno de parte nuestra. Pero lo que hay que entender, es que en esta nueva etapa de la Argentina (en la) que hemos decidido que la línea es el diálogo, uno se tiene que sentar a dialogar sobre todos los temas. Sino, hacemos lo mismo que ellos, que hasta ahora decían 'nos sentamos a dialogar de todo, menos de la soberanía', ahora ellos dicen: se acepta dialogar sobre todo, bueno, hay que poner todo. Pero hay que tener cuidado, manejar la ansiedad, porque además esto va a llevar muchos años, lo importante es que comencemos a dialogar. Cuando comenzamos sabemos que en algún momento lo que es obvio, que las islas Malvinas son argentinas, se va a dar. Pero si no comenzamos el diálogo es tiempo perdido, que es lo que pasó en los últimos 12 años".

Esta fue la versión textual de las frases presidenciales que dieron lugar a lo que se definió como un "papelón" internacional, por cuanto una hora después la Cancillería tuvo que salir a morigerar los dichos del Presidente. En rigor, algunos de los que participaron de esa rueda de prensa cuestionaron que un medio argentino generara semejante revuelo al titular en su web que Gran Bretaña estaba dispuesta a dialogar sobre la soberanía, pues a ellos no les había quedado esa sensación del breve diálogo que acababan de relatarles. Pero lo cierto es que el error fue de Macri, que debió medir sus palabras al revelar una conversación con un par, breve y coloquial, sobre un tema tan controversial.

Alejandro Fantino suele recordar que cuando Macri era presidente de Boca y él conducía un programa en el cable a la medianoche, con Gastón Recondo sabían que cuando lo llamaban tan tarde, el hoy presidente de la Nación podía descolgarse con un título. A esa hora lo agarraban con la guardia baja, interpreta el conductor de Animales Sueltos. Es verdad que, a diferencia de otros políticos, el Presidente no suele "ponerse el cassette" en las declaraciones, pero también es un riesgo que abuse con el tono informal. Porque a poco estuvo también de generar otra controversia impensada al poner en boca de Theresa May que su discurso la había deslumbrado. De no haber sido por la repregunta de los periodistas, tal vez Macri no hubiera creído necesario aclarar que la suya era una humorada.

En sus tiempos de legisladora, Cristina Kirchner era de las más mediáticas, pero dejó de hablar con la prensa cuando llegó al poder, y solo lo hizo en casos contados, con periodistas que le resultaban confiables. Aún hoy sigue circunscripta a esa regla. Dispuesto a mostrarse distinto en todo de su antecesora, el presidente Macri suele conceder entrevistas personales, o prestarse al diálogo con periodistas como en la ONU. O reunir a grupos de periodistas con los que conversa off the record, pero con temario libre. Eso es lo que se ha visto en este primer año de gobierno, y no debería sorprender que esa rutina varíe conforme el paso del tiempo. Pasa con todos los presidentes.

Pero debería quedarle claro, a partir de lo sucedido en la ONU, que cuando se trata de diplomacia hay límites que se deben respetar. Y menos traspasarlos por mandar mensajes al plano doméstico.

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