domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Participación

“La vitalidad depende del ciudadano”

Señor director:

"Todo ha sido demasiado fácil para la mayoría de nosotros. Todo viviente ha ambicionado una existencia de fin de semana inglesa; unas vacaciones de jueves a lunes, con un mínimo de esfuerzo y una máximo de placer. Las diversiones han sido la aspiración nacional; "darse buena vida", nuestra principal preocupación. La vida perfecta, como la entienden el promedio de los jóvenes o los adultos, es sucesión de diversiones: películas, programas de radio, fiestas y excesos alcohólicos y eróticos. Ese sistema de vida indolente e indisciplinada ha agotado nuestro vigor individual y puesto en peligro nuestra forma democrática de gobierno. Nuestra gente necesita con urgencia nuevos aportes de disciplina, de moralidad y de inteligencia. Aunque parezca raro, las democracias no han realizado ningún esfuerzo sostenido para inculcar estas cualidades en sus ciudadanos. A pesar de mejoramiento social, hemos olvidado que la vitalidad de estos depende, en último término, del ciudadano. "No se puede tallar en madera podrida", dice el proverbio chino; ni se puede transformar una personalidad decadente en sostén duradero de una humanidad mejor". Dicho en diciembre de 1940. ¡76 años después y nada cambió! Se empeoró.

Susana F. de Fernández
DNI 10.936.523
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