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Fútbol
29 | 09 | 2016
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Los penales que siempre iluminan a Boca

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


No superó Boca a Lanús, pero le ganó en la definición por penales y clasificó a cuartos de final de la Copa Argentina, donde enfrentará a Rosario Central. Dos apariciones de Tevez le permitieron al equipo de Guillermo y Gustavo equilibrar un partido que en el desarrollo le fue desfavorable. Lanús, sin brillar, tuvo más juego y más concepto colectivo

Los penales que siempre iluminan a Boca
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Ganó Boca 4-2 a Lanús en la definición por penales y clasificó a los cuartos de final de la Copa Argentina para enfrentar a Rosario Central. Pero no ganó Boca en el desarrollo del partido, más allá del 2-2 durante los 90 minutos.


¿Por qué no ganó Boca en el desarrollo? Porque Lanús fue superior en juego y en rendimiento colectivo, aunque esta apreciación ahora seguramente no le interese a nadie. El triunfo, aunque sea por penales, suele tapar todo. Y esconder todo. Hasta los rendimientos de los equipos.
 
Seguramente a favor del resultado final, Tevez comentó después del encuentro que "Boca hizo un gran partido". Exageró el ídolo de Boca, quien amenazó en los últimos días con retirarse del fútbol a fin de año cansado de no se sabe qué tipo de cosas. Estos anuncios televisados siempre denuncian oportunismo. O búsqueda de grandes adhesiones populares y mediáticas para que siga jugando.

Tevez, autor de dos goles (mal el arquero Monetti en las dos conquistas de Boca), en realidad lo que buscó con esas declaraciones antes del cruce ante Lanús fue victimizarse de cierto acoso y agresividad periodística que no es tal. Incluso Tevez advirtió que la suspensión por 3 fechas a raíz de la expulsión que sufrió frente a Belgrano tomó vigor a partir de la prédica de la prensa. Un despropósito absoluto.
 
¿Qué le quedó a Boca después de eliminar a Lanús en la ruleta insufrible de los penales? El pasaje a cuartos. Y un cheque cercano al millón de pesos. En el plano del juego propiamente dicho, el balance no puede ser satisfactorio. Salvo para los hinchas eufóricos con la chapa final. Pero para el plantel y el cuerpo técnico que integran Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, no debería haber margen para tirar manteca al techo.
 
Lanús fue mejor que Boca. Aunque Lanús venía muy debilitado después de su pobre arranque en las 4 primeras fechas del campeonato. Pero mostró Lanús algo que Boca hoy no tiene: funcionamiento. Con la pelota y sin la pelota. Para ir y para volver. Para atacar y para defender. ¿Por qué no eliminó a Boca, entonces? Porque le falta potencia ofensiva. Le falta llegada. Le falta gol, en definitiva. El gol que hace un par de meses, por ejemplo, lo corporizaba Sand.  

Pero si hablamos de equipo, denunció en sus movimientos, aún sin la frescura que expresó en el torneo anterior que  terminó conquistando con aquel 4-0 a San Lorenzo en el estadio Monumental, que sus respuestas siguen siendo muy valiosas. Respuestas que hacia algunos partidos no venía manifestando. Como si hubiera perdido algo vital que lo distinguía. Sin embargo frente a Boca, a pesar que no alcanzó una producción desequilibrante, logró recuperar la idea que lo alumbró en la primera mitad de 2016. Este es, precisamente, el saldo de Lanús.
 
¿Cuál es el saldo de Boca? La sensación más potente es que Boca parece ser un equipo de jugadas. No de juego colectivo. De jugadas. En el 4-1 reciente ante Quilmes, cuando Benedetto se angelizó durante 20 minutos, convirtió 3 goles y habilitó de taco a Centurión para que convirtiera otro, esa sensación quedó opacada por las luces erráticas del goleador.

Contra Quilmes el héroe fue Benedetto. Frente a Lanús fue Tevez. Hablamos de individualidades. Que las tiene Boca. Y en algunas oportunidades, las aprovecha. Pero las individualidades no gozan de un respaldo colectivo muy significativo. Por lo menos por el momento. Entonces Boca termina jugando sin red. Depende de aciertos individuales. Hoy uno. Mañana otro. Y pasado se verá.

El rumbo del equipo depende de esas circunstancias. O de esas inspiraciones siempre determinantes que le van alivianando la carga y las urgencias. Esta vez, aparecieron las puñaladas de Tevez para pegarle de afuera y sorprender a Monetti y para ir en la siguiente al rebote en el área chica que regaló el arquero, muy sensible al error partido tras partido.

Corrió de atrás Boca siempre. Y corrió sin tomar nunca la manija estratégica del encuentro. ¿Por qué no lo hizo? Por lo que planteamos antes: todavía no define un funcionamiento. Lo que lo rescata del naufragio es el gol inminente que delatan sus delanteros.
 
Después, los penales pueden ser para cualquiera. Fueron para Boca. Que se quedó con todo. Menos con el juego.    
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