miércoles 7.12.2016 - Actualizado hace
Participación

“Al cruzar la puerta, el dolor se esconde"

Señor director:

Hay profesiones que son casi santas, especialmente cuando las necesitamos. Así sucede cuando a la noche tenemos dolor de muelas. Es que los malditos 'bichos' se meten en los agujeros que hicieron en los dientes y cuando comienzan a 'cortar' los cables de transmisión (nervios) vemos toda la galaxia. Siempre atacan los fines de semana, feriados o a la noche. Y aplicamos todo tipo de 'medicamentos' caseros con tal de calmar el dolor. Es que el 'cableado' arranca en la punta del diente, 'contamina' a los vecinos, pasa por el oído y el ojo de ese sector, derecho o izquierdo. Nos corta el sueño, el descanso, nos irrita, nos 'vuelve locos' que hasta mataríamos. Entonces, sólo deseamos estar sentados en la sala de 'tortura' de un cómodo sillón de un dentista. Hasta vemos con 'ternura' a los instrumentos de tortura que tienen esos profesionales. Pero hete aquí que al cruzar la puerta de entrada, el dolor se 'esconde' y estamos tentados de escapar. Ahí 'los machotes' arrugan como el que más.

Claudia C. Curbelo
DNI 7.773.350
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