domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Espectáculos
02 | 10 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Carlos Belloso: “Nos espían a todos y es absurdo como reaccionamos”

Luly Vitcop
0
Comentarios
Por Luly Vitcop


En tono de comedia, y desde el absurdo, el ciclo aborda la cuestión del espionaje a la población en el mundo moderno. “En los ‘90 discutíamos las cámaras ocultas, hoy tomamos todo esto como habitual”.

Carlos Belloso: “Nos espían a todos y es absurdo como reaccionamos”
Foto:

Carlos Belloso acaba de debutar en la sit-com argentina Vigilantes en la pantalla de la señala de cable TBS los lunes a las 23 en la composición de un jefe considerado como de los más odiosos, de los que nadie quiere tener y, lamentablemente, la mayoría padece. Su lema, como actor, para esta comedia de situación es que "el futuro llegó".

El marco de la sit-com es el de una sociedad controlada: "Es decir una sociedad que se espía a sí misma, aunque se tenga la moral de que no podemos ser espiados". Lo que aflora en la superficie de Vigilantes "es un delirio armado, pero subyace un proyecto siniestro", sostiene Belloso. El interpreta a un jefe llamado Lombardi cuyo trabajo es espiar a los taxistas y para ello convoca a dos aspirantes a agentes (Hernán Jiménez y Ramiro Archaín) que deben competir por el puesto de trabajo.

¿Quién no se siente espiado en esta época? Las redes sociales ensancharon los límites del espacio público y las herramientas propias del espionaje ya no tienen sólo uso militar sino que hoy con un celular puede o una cámara al alcance de cualquiera puede armar un mundo ficcional que puede afectar la vida misma.

"¿Por qué digo que el proyecto es absurdo? Porque espiar a los taxistas es absurdo, convocar a dos personas para un trabajar y espiarlos al mismo tiempo también es absurdo. Por si fuera poco, yo, el jefe, soy espiado por una voz muy parecida a Gran Hermano (Mario Alarcón es quien pone esa voz). Nadie escapa al espionaje", insiste Belloso y cualquier parecido con la verdad no es pura coincidencia.

En tono broma el mismo Belloso agrega: "Preguntále sino a José María Muscari". El dramaturgo quien fue víctima de una grabación de celular en el cumpleaños de Barbie Vélez en el que trata a Federico Bal, el ex novio de la joven, como 'gordo, enano y judío" y eso se colgó en las redes sociales y desde entonces Muscari desapareció de la escena público con una denuncia de la comunidad judía por discriminación.

"Si sos una persona pública y te ponés un dedo en la nariz, te sacan una foto y después se viraliza en las redes sociales. Bueno, fijáte, que Muscari no pudo estar tranquilo en una fiesta porque lo grababan todo el tiempo. Antes, en los años 90 sobre todo, teníamos la moral de cuestionar las cámaras ocultas o a la sociedad vigilada. Hoy estamos más acotados para discutir algo, siempre tenés un ojo que te observa".

Nadie está exento sobre el profundo cambio social que se impone a raíz de la inserción en las relaciones personales de las redes sociales: " Algunos dicen, relajáte, somos todos miradas, no podés hacer nada. Otra gente, en cambio, aprovecha el momento de fama, saluda a la cámara, aparece en el programa de Jorge Rial y dice: 'Sí, yo traté mal al encargado'. Y uno se pregunta: ¿Y vos quién sos? Y ahí aparece algo nuevo que entra al mundo del espectáculo sin hacer nada. Pero saludó a la cámara, tiene boca nueva y puede decir algo. Es como absurdo, ¿no?".

Belloso insiste con la frase "el futuro ya llegó porque a esta altura no cuestionamos los pro y los contra de una sociedad vigilada, lo tomamos como algo habitual, algo incorporado a nuestra forma de vivir y avanza".

La comparación con Muscari vuelve todo el tiempo: "Hoy más que nunca como figura pública tenés que decir algo medido porque trasciende. Por eso digo que moralmente buscamos otros lugares, como por ejemplo, cuidarse en una ¡fiesta de cumpleaños! Por eso si soy filmado, entonces hay que decir cosas que no hieran ni lastimen. Hay que pensarlo bien, porque por más que no queremos estar expuestos, estamos controlados todo el tiempo". En la miniserie Vigilantes tienen como misión los agentes vigilar mediante cámaras a los taxistas y tomar la información relevante. Pero los agentes no saben que, al mismo tiempo, son observados. Un absurdo en el que hoy vivimos todos y podemos escapar

LEA MÁS:


      Embed

      Embed


Comentarios Facebook