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02 | 10 | 2016
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Guillermo Fernández: “De chico siempre soñaba que salvaba a Gardel”

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El cantor creo junto a otros dos gardelianos intensos, Federico Mizrahi y Luis Longhi, el primer musical sobre el mítico artista. El armado de la obra, el trabajo del personaje y la conexión espiritual.

Guillermo Fernández: “De chico siempre soñaba que salvaba a Gardel”
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Guillermo Fernández tiene, desde siempre, una forma melodiosa de hablar que trae ecos de maneras porteñas antiguas, de viejas películas argentinas y, sí, sobre todo, de Carlos Gardel. Difícil encontrar una figura más acertada para representar al ícono que este cantor que de chiquito soñaba -y con qué grado de simbolismo, como va a contar en la nota- con el Morocho del Abasto y el Mundo. Guillermo Fernández protagoniza el musical Gardel, que los viernes de este mes cierra su primera versión -ver aparte- en el teatro Moliere. La obra es una creación del intérprete junto a otros dos intensos gardelianos: el músico Federico Mizrahi y el actor y bandoneonista Luis Longhi, quienes forman el trío más mentado con varios espectáculos en su haber, un ciclo en Canal 7 -Zarpando Tangos- y actualmente el programa Demoliendo Tangos en la AM 750.

l Se supone que es un papel difícil por todo lo que te moviliza Gardel. ¿Cómo trabajaste el rol?

-Sí, es un papel difícil y a la vez muy conocido. Soy muy gardeliano. Ignacio González Cano, el director, insistía mucho, en trabajar la personalidad, no la gestualidad. Quería que apareciera yo y, de repente, fuera Gardel. Me decía que yo debía traer el espíritu de Gardel. En la previa fue estar mucho tiempo masticando el libro, mirando las películas, que obviamente conocía. Con Longhi y Mizrahi trabajamos mucho sus frases. Usamos diálogos que hacía en sus películas y los aplicamos a su vida. Por ejemplo, en una decía refiriéndose a la madre: "Cansada la pobre; mucho trabajo y poco jornal". Y otras con Tito Lusiardo, que en la obra interpreta Longhi. Nos agarramos de esas cosas para meternos en tema y armar todo. Ahora ya subo al escenario y sé lo que funciona. Es como los shows que te van mostrando dónde poner los acentos. Ahora más rápido entro en el personaje.

l Tu abuela, cuando eras chiquito, ya sabía que ibas a poder cumplirle al director en eso de traer el alma de Gardel.

-Sí, mi abuela, que era espiritista, decía que yo era la reencarnación de Gardel. Imaginate que crecí con ese bagaje... Cuando no sabía escribir, intentaba dibujar la palabra Gardel. Y soñaba con él. Tenía un sueño recurrente en el que yo lo salvaba del accidente en Medellín. Entonces mi viejo decía que la abuela tenía razón.

l A Tito Lusiardo lo conociste en Grandes Valores. Sos un caso inédito porque gracias a tu precocidad tuviste conexión con próceres pero por otro lado estás cerca de los vienen revitalizando el género hace dos décadas. ¿Por qué?

-Sí, Tito en un momento hasta condujo Grandes Valores. Tiene que ver con los maestros que me ayudaron. A los 10 estudiaba con Aníbal Troilo, armonía con Sebastián Piana, guitarra con Roberto Grela. Entonces es devolver lo que me dieron. Es una necesidad fisiológica volcar lo que me explicaron el Polaco Goyeneche, Alberto Morán, Hugo del Carril con los que tuve tantas charlas o mi maestro de canto Alberto Marino. Y ¿sabés? ninguno de los grandes me cobró un peso por las lecciones. Me acuerdo de muchas cosas. Una anécdota es conocida: a los 8 me fui a probar a Canal 13. Canté un tango que hablaba del despecho de una mujer y Pipo Mancera dijo que estábamos todos locos, que cómo un chico iba a cantar eso. Y se fue. Me puse a llorar. Un tipo me levantó y me dijo "sos un gran tanguero, cantás muy bien; no te angusties que éste manya menos de tango que yo de cohetes espaciales". Era Julio Sosa. Y los nuevos me encantan. Tienen un desparpajo hacia lo anterior que me parece muy bien. Soy muy tradicionalista, pero admiro esa postura. Así como fui amigo de Julio de Caro y de Enrique Cadícamo, ahora lo soy del Chino Laborde, gran referente entre los nuevos artistas. La pena es que no tengamos más medios donde mostrarnos. Se necesita un espacio en televisión abierta.

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