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Opinión
01 | 10 | 2016
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Criterios Alterados

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Más que falta de equivalencia, lo que rodeó al caso Abregú, antes y después de su sorpresiva derrota por KOT 3 del viernes pasado en Salta ante Juan Pedrozo, fue la mala lectura de las realidades y pifias interpretativas reglamentarias. Pero lejos de corregir esos yerros, los agudizaron.

Criterios Alterados
Luis Carlos Abregú en la victoria frente a Antonin Décaire. Foto: Hugo Ramos
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Las sanciones disciplinarias y medidas de precaución médicas que se pidieron tras la derrota del tucumano Luis Carlos "Potro" Abregú el viernes pasado en Salta, por KOT 3 ante el probador misionero Juan Carlos Pedrozo (26 años, record de 10-8-0, 8 KO), son las siguientes:

a) Tres meses de suspensión a Abregú por desacatar órdenes de la FAB, que le pidió no pelear ante Pedrozo.

b) Realización de estudios especiales (sangre y orina completos, electrocardiograma, electroencefalograma, ergometría y TAC de cerebro simple).

c) Suspensión de la Comisión Municipal de Boxeo salteña por un tiempo a determinar por el Tribunal de Disciplina de la FAB.

En la semana previa, la entidad trató de impedir el combate a como dé lugar, alegando supuesta "falta de equivalencia", curiosamente, de parte del que a la postre fue el ganador de la contienda.

Pero los grandes batacazos en boxeo –como fue éste- en general no son casuales.

Abregú tiene 32 años y hacía casi 2 que no peleaba –faltaba 1 mes y días para que se cumplieran los 2 años redondos-.

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Por alguna razón el reglamento de la FAB indica en su artículo 32.10, que los púgiles de más de 30 años que estuviesen más de 2 alejados de la práctica activa del boxeo, para volver deberán pedir permiso a la FAB, y si ésta accediese, para reanudarla, además de los estudios obligatorios de rutina, deberían hacerse los especiales.

Los estudios especiales son algunos de los que se le solicitaron ahora a Abregú, en los que no obstante no figuran otros tres: potenciales evocados de tronco cerebral; agudeza visual y campimetría; audiometría.

Es decir, antes de volver a pelear, sin siquiera haberse subido al ring –y mucho menos perdido por KO-, Abregú debió haberse hecho todos estos análisis que recién ahora le piden con el diario del lunes porque perdió.

Está bien que para el requisito estricto faltaban 40 días, ¿pero qué puede cambiar en el cuerpo humano en 40 días si existe alguna lesión? Si Abregú presenta alguna lesión ahora, no será seguro por culpa de su pelea ante el misionero. ¿Por qué no se los solicitaron debidamente, usando un criterio lógico?

En su defecto, la incoherencia supuso que quien no tenía equivalencias era Pedrozo.

El Potro había perdido por KOT 9 en su última salida hace dos años frente al yanqui Sadam Alí -donde cayó dos veces y se lo vio frágil, permeable y descoordinado-.

No conforme con ello, como la pelea se hizo de todos modos, desoyendo el pedido de la FAB, ésta activó su ego y la catalogó "¡fuera de reglamento!". Así figura en los registros de la FAB, mientras que en la página de records boxrec.com aparece como "sin Comisión".

Hace unos meses (18 de junio), la misma Comisión de Equivalencias de la FAB que quiso parar a Pedrozo, intentó hacerlo con Leandro Cicopiedi (3-2-3) vs Diego Ruiz (11.1-0), que peleaban a 6 vueltas, por considerarla "peligrosa" para el primero.

La pelea se efectuó igual y el ganador fue Cicopiedi, al que querían parar.

El mismo día también quisieron frenar inútilmente a Néstor Maidana (5-1-0, 3 KO) por no tener equivalencias contra Ezequiel Fernández (25-1-0, 3 KO), también a 6 rounds. El resultado fue empate.

Cabe una reflexión: ¿por qué dos fondistas con la licencia y revisión médica al día, donde el más avezado encima no pega ni estampitas, no pueden pelear entre sí? ¿Qué parte del reglamento está tan mal que hay que contradecirlo a cada rato?

Lo raro es que ninguno de esos dos combates –como tampoco varios otros que intentaron bajar sin éxito- figuran como fuera del reglamento. ¿Por qué el de Abregú sí?

Las equivalencias escritas en boxeo sólo refieren específicamente al peso y a la cantidad de peleas de ambos púgiles.

Sobre el peso dice que la diferencia entre ambos no puede exceder la que existe entre los límites
mínimo y máximo de la categoría del más liviano.

Y las peleas se agrupan en tres clasificaciones: de 0 a 3, preliminaristas; hasta 6, semifondistas. Más de 6, fondistas.

No pueden invadirse, es decir, pelear preliminaristas contra semifondistas, o éstos contra fondistas, salvo excepciones, que se dan cada vez más porque eso se flexibilizó. Lo que se cuida es que no peleen preliminaristas contra fondistas.

Pero dos fondistas, aptos físicamente y en equivalencia de peso, pueden enfrentarse reglamentariamente siempre, sin problemas.

Las excepciones son muy pocas, o casi nulas, y son cuando se considera que alguno de los dos corre riesgo físico, o de vida. Sólo así puede impedirse un choque por falta de equivalencias, para lo cual hay que estar por demás seguros.

No importa si uno es demasiado más favorito que otro, o si por los records se advierte quién ganará la pelea. Tampoco si uno es en teoría el más débil.

Mientras los dos sean fondistas, estén en actividad, tengan la licencia al día, y no se enfrente un pegador furibundo contra un permeable que viene golpeado como rodilla de zapatero, guste o no, nadie puede prohibir nada. Todos tienen derecho a trabajar.

Si Pedrozo, con 26 años, siendo fondista -aunque posea un mal record (que no obstante era positivo)- no puede pelear contra otro, por más Abregú que sea –para colmo con 32 años, 2 de inactividad y viniendo de perder-, habría que cancelarle la licencia.

Pero no puede considerarse eso antirreglamentario, sólo por un capricho de alguien.

Una simple opinión no puede transformarse en una norma. Puede a lo sumo servir para deslindar responsabilidades, considerar "alto riesgo", recomendar, aconsejar, advertir, pero no impedir, ni tener fuerza de ley por encima de otras superiores como la libertad laboral, o el propio reglamento. Y menos cuando los hechos demostraron lo contrario.

Cierto es que Pedrozo había estado dos veces con la licencia 6 meses cancelada por baja performance, por haber sufrido 3 KO en contra en menos de 1 año, aunque la mayoría de ellos fueron KOT, que pudieron ser heridas.

Mas había cumplido con su tiempo legal de descanso, tras lo cual no se ponen otras restricciones, salvo el retiro de la licencia si es que existen dudas sobre la integridad física del púgil. Pero mientras eso no ocurra y los estudios médicos lo avalen, tiene vía libre para trabajar sin ser cuestionado. Menos si gana.

Una cosa es pretender proteger, y otra actuar con omnipotencia.

Demasiada celosía en un momento del boxeo argentino donde nadie mata a nadie, y hay paridad de sobra entre los mejores y los peores -tema que se tocó en la última columna, Epidemia.

Ahora bien: ¿recuerda alguien cómo fueron las últimas peleas de Abregú? ¿Lo frágil y permeable que estaba? Después de su victoria contra Thomás Dulorme y su fractura de mano, jamás volvió a ser el mismo.

Tuvo problemas ante Antonin Decaire en Vélez, en la famosa noche de Maravilla. Cayó en el 7º contra el venezolano Jean Carlos Prada en Salta, y su posterior triunfo por KOT 8 al round siguiente fue menos creíble que las encuestas políticas. Luego vino su decepcionante derrota ante Alí, donde se lo vio descoordinado y vacilante, como si ya para entonces estuviese tocado.

Pedrozo lo tiró dos veces en el 2º, cayó él en el 3º, y lo fulminó de pie en ese asalto contra las cuerdas, ante la tardía reacción del árbitro Germán García, que esperó hasta el final alguna reacción del local, perjudicándolo en vez de beneficiarlo. Al árbitro sí le cabe una sanción ejemplar.

Párrafo aparte para las reacciones posteriores, en especial la de un colaborador del Potro -que
muchos dicen que es su hermano (lo más probable)-, quien por impotencia fue a tomarse revancha por mano propia. Le zampó dos piñas -algo pifiadas por la bronca- a la cabeza del pobre Pedrozo, que ni reaccionó. Otro que merece sanción, de tener licencia habilitante.

A Pedrozo hay que pedirle disculpas. A Abregú, ponerlo en alerta roja. Y a la Comisión de Equivalencias de la FAB, hacerle ver la diferencia entre una pelea de resultado cantado, un rival flojo o poco equivalente, y lo que es la "Falta de equivalencias".

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http://www.diariopopular.com.ar/notas/267452-falta-ecuanimidad

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