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Política
02 | 10 | 2016
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El Gobierno abre el juego incluyendo a intendentes

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


La convocatoria a casi dos mil intendentes le sirvió al gobierno para seguir mostrando diferencias con CFK. Previamente logró desactivar prácticamente el paro, no sin costo fiscal. Llamativo mensaje de Prat-Gay.

El Gobierno abre el juego incluyendo a intendentes
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Promediando su gobierno, Néstor Kirchner solía confiar en privado la supuesta fórmula de la gobernabilidad: "Caja e intendentes del Conurbano". A esa conclusión no llegó de entrada, más bien le llevó un tiempo concebirla, pero se aferró a ella y la mantuvo a rajatabla. Pues así como el kirchnerismo hablaba de prescindir de los medios para llegar a la gente "sin intermediarios", privilegiar a los intendentes les permitía sortear al gobernador.

Los ortodoxos que le reprochan al gobierno de Cambiemos un "excesivo" gradualismo, ironizan diciendo que Mauricio Macri practica una suerte de "kirchnerismo prolijo". En el diálogo privado, desde el gobierno refutan esa sentencia, replicando que lo que el Presidente hace es "adaptarse" a las circunstancias, según exija la coyuntura.

"Prueba y error", replican por su parte los sectores más duros de la oposición, con un fin desgastante. Eso es otra cosa, reponen desde el gobierno. Aclaran allí que el ejercicio del poder y las especiales circunstancias que se viven, por la herencia recibida, el contexto regional, y el reparto del poder surgido de la primera vuelta electoral en la que se definió un Congreso bien repartido, obligan a veces a un aprendizaje sobre la marcha.

Las tácticas van variando, cuestión de explorar alternativas nuevas y evitar así que la repetición sistemática de ciertos caminos termine haciendo al gobierno excesivamente dependiente de determinados actores de la política. De entrada apostó a los gobernadores, convocando a todos a la quinta presidencial al tercer día en el poder. Esa apuesta se probó fructífera y le permitió al gobierno hacer pie en el Senado, un territorio donde cuantitativamente hablando el poder le es totalmente ajeno. Así logró el gobierno alzarse con todas las leyes que necesitó. Ese camino no está agotado y, por el contrario, sigue siendo transitado permanentemente, sobre todo en vísperas del tratamiento del Presupuesto.

Aquí es donde entran a jugar los intendentes, pero no solo los del Conurbano, sino de todo el país. El reparto político ahí es más parejo, no es como con los gobernadores donde los opositores son mayoría. Tan equilibrado es el tablero de las intendencias, que el gobierno quiso poner un hombre propio al frente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), eternamente presidida por Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela desde 1992. Cambiemos quería en su lugar al radical Ramón Mestre, pero finalmente se acordó una presidencia rotativa que asumirá en los próximos días Verónica Magario, para dejarle la posta el año que viene al cordobés Mestre. Igual, la designación de la intendenta de La Matanza podría sufrir alteraciones, según trascendió en las últimas horas.

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Jefes comunales

Amén de esa cuestión inherente a un organismo sin mayor peso que el simbólico, el interés oficial de buscar empatía con los intendentes fue el objeto de la convocatoria de este viernes en Tecnópolis. Más de 1.800 jefes comunales se dieron cita para escuchar promesas oficiales de mayores recursos y garantías de acceso a los mismos. Mauricio Macri les habló de "federalismo", pronosticó una etapa de "expansión" económica y les aseguró que quiere trabajar junto a "cada gobernador e intendente"'. "Menos monólogo y más diálogo", prometió.

Música para los oídos esperanzados de sus interlocutores, que de todas maneras tienen sus reparos. Un intendente opositor de la zona norte del Conurbano contó a DIARIO POPULAR su experiencia con el gobierno de Cambiemos, comparando a Vidal con Scioli: "Son distintos porque ella te habla y te escucha, mientras que Daniel no te atendía; pero se parecen en que ninguno de los dos te da plata". El intendente es massista, y como el resto de sus pares espera que en el futuro la sequía se revierta, sobre todo ante el compromiso del gobierno nacional.

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No saldrá barato


Con lo que debe ser tomado como una buena demostración de fuerza, el gobierno cerró así una semana positiva. Por la convocatoria demostrada en esta inédita reunión de intendentes, y sobre todo por los resultados de la reunión con la CGT, el día anterior. Si bien el paro no ha sido aún desactivado, las señales y los discursos emitidos al cabo del encuentro entre funcionarios y sindicalistas muestran esa posibilidad cada vez más lejana.

No le saldrá barato al gobierno, claro está. Está confirmado que el aguinaldo de fin de año nuevamente estará eximido del pago de Ganancias, como así también es un hecho el pago de un bono de fin de año para los jubilados que cobren la mínima y los que perciban planes sociales. A las próximas reuniones con los sindicalistas han sido invitadas las cámaras empresariales, de modo tal de sondear la posibilidad de extender el bono a la actividad privada. Al cerrar la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, el ministro Alfonso Prat-Gay deslizó una frase que pareció dirigida al interior del gobierno: "Si hubiéramos tenido un acuerdo con sindicatos y empresarios al inicio del año, seguramente hubiéramos tenido menos recesión e inflación". Estaba invitándolos a participar de "ese diálogo que iniciamos ayer, con las distintas centrales sindicales", dijo Prat-Gay. "'Ese diálogo lo iniciamos ayer, con las distintas centrales sindicales". ¿Teléfono para..?

El triunvirato cegetista no se vio todavía con el Presidente, encuentro que tendrá lugar recién cuando quede garantizado que el primer año de gestión de Macri concluye sin ningún paro. Para el gobierno no es un hecho menor ese dato. Desde el regreso de la democracia, los únicos gobiernos no peronistas fueron jaqueados por el sindicalismo: Raúl Alfonsín tuvo 13 paros, el primero a los 9 meses de mandato; Fernando de la Rúa sufrió 5 en dos años, el primero a los dos meses y medio.

La indefinición sobre un paro ha generado reacciones adversas en las dos CTA, decididamente hostiles respecto del gobierno de Mauricio Macri. Las centrales de Hugo Yasky y Pablo Micheli, una más kirchnerista que la otra, venían marcándole la cancha a la CGT con su poder de movilización. La Marcha Federal, sobre todo, fue una señal que no pasó para nada desapercibida para los líderes sindicales. Pero a esas centrales les jugó en contra en cambio el último paro de estatales registrado el martes pasado. Si bien fue masivo, la movilización resultó más bien escasa, y la repercusión en la sociedad bastante negativa, sobre todo el paro docente, el tercero en un mes. Un exceso reconocido por lo bajo en no pocos dirigentes cegetistas.

Detrás de las CTA se mueven las organizaciones sociales que vienen cobrando un renovado protagonismo en los últimos tiempos. Esas organizaciones impulsan el proyecto de ley de Emergencia Social, ya presentado en el Congreso, y trabajan en conjunto desde otra gran marcha, la del 7 de agosto en San Cayetano. Este fin de semana la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa iniciaron una campaña para presionar por esa ley, con asambleas populares en La Matanza, Avellaneda y Florencio Varela. Continuarán este martes en el Senado, donde diversas figuras vinculadas en algunos casos al kirchnerismo, o a la iglesia, realizarán una jornada denominada "Ley de Emergencia Social y de las Organizaciones de la Economía Popular". Para el día siguiente prevén instalar mil ollas populares en todo el país, con un acto central al cierre de la jornada frente al Congreso de la Nación.

Estos sectores promueven la creación de un Salario Social que debería contar con la asistencia del Estado para que todos los trabajadores informales ganen al menos el valor del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Esa cifra de trabajadores informales es calculada en 3.500.000 personas. Para ese fin quieren crear el Consejo del Salario Social. Paralelamente, la Emergencia Social prevé la creación de un millón de puestos de empleo.

Detrás de esta movida están las citadas organizaciones sociales, sectores de izquierda, el kirchnerismo en todas sus versiones (cristinistas duros y "nestoristas" moderados), y parte del peronismo. Todos referenciados en el Papa Francisco, al que mencionan en cada discurso. Curiosamente, en la propensión al diálogo mostrada por los sindicalistas de la CGT, no fueron pocos los que vieron detrás la mano del Santo Padre.

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