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Viva la pesca
05 | 10 | 2016
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Bogas y taruchas perdieron el match con el gran Yacaré Mayer

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En un día desaconsejable por el viento y la amenaza latente de lluvia, no pudimos salir al bagre de mar, pero nos dimos el gusto de pescar regias bogas y taruchas junto a Leonardo Mayer, un crack con la caña y con la raqueta.

Bogas y taruchas perdieron el match con el gran Yacaré Mayer
Leonardo Mayer - Viva la Pesca
Foto:

El Yacaré Leonardo Mayer, definitivamente se hizo parte del equipo de Viva la Pesca. Cuando su agenda de entrenamientos se lo permite, no duda en compartir con nosotros una salida de pesca. Y hasta ahora, en cada ocasión que tuvimos de pescar junto al ídolo que nos puso en la final de la Copa Davis, logramos especies distintas que él no había pescado en el Río de la Plata.

Esta vez, la fecha disponible por el Yaca era justo el pasado domingo, día desaconsejable para una buena pesca de taruchas por estar frío y ventoso, con amenaza de tormenta. No obstante nuestro guía amigo Christian Veltri, el "Poyo", aceptó el desafío y nos dijo que pese al mal pronóstico "algo vamos a pescar", sabiendo que nunca se puede garantizar un éxito rotundo en esas condiciones.

Los sitios de pronóstico de vientos y mareas indicaban que el viento iba a estar en el rango límite de seguridad: 25 a 30 km. Pero como el plan era hacer la zona cercana la Martín García, si no podíamos pescar bagres de mar nos íbamos a internar en islas o riachos guarecidos, para hacer una pesca reparada. El Yaca aceptó el convite y así nos mandamos al agua en un día donde pocas lanchas salieron de sus guarderías.

Navegamos hasta el Paraná Miní desde Tigre, y de allí salimos al Riopla, no sin antes maravillarnos con el avistaje de un esquivo pero bellísimo ciervo de los pantanos. Una vez en el canal Buenos Aires, el guía dijo que era imposible hacer una pesca anclados de bagre de mar. Otro guía amigo, Julio Alquezar, capitán de la lancha The Doctor, en tanto, por radio, nos decía que seguía pescando firme pejerreyes de buenos portes, pero en la clásica pesca al garete donde el pescador no se golpea y la embarcación no se sacude.

      Leonardo Mayer - Viva la Pesca

Ante esa circunstancia, intentamos ingresar a un par de cuevas tarucheras en la isla Oyarvide pero el río estaba bajo y no se pudo. Finalmente en el borde de un banco, arrancamos una interesante pesca de bogas con daditos de salamín (lo bueno de llevar muchos cebos es que siempre vamos a tener a mano aquello que ni pensábamos usar). El Yacaré estaba contento, pues no había tenido suerte con la especie anteriormente. No obstante tras lograr algunas capturas, sumando varios bagres amarillos grandes, nos decidimos ir por buenas taruchas.

Otra vez las entradas mas rendidoras y conocidas por nuestro guía estuvieron inaccesibles y en una hubo que mover la hermosa Regnícoli Marea bajándose al banco y empujando.

El Poyo decidió entonces apostar a lo seguro y se mandó al centro de la isla Oyarvide por un estrecho canal donde teníamos que agachar las cabezas y bajar las cañas para evitar que las enramadas nos golpearan o partieran las varas.

Finalmente llegamos a un paraíso taruchero en donde confluían dos arroyos, dejando un espacio abierto de unos 50 metros por 50 en donde empezamos a tirar a los cuatro rumbos nuestras boyas Doble-T, encarnadas con trozos de anguila (otra vez remarcamos la importancia de llevar muchos cebos diversos). Así, con algunas líneas a flote y otras a fondo, fuimos pescando regias taruchas que pese a su hermoso tamaño no peleaban como era debido. Muchas, incluso, "se acordaban" de pelear cuando recién estaban al lado del bote.

Así las cosas, redondeamos una tarde magnífica con nuestro amigo, quien prometió entrenar con todo y dar lo mejor de sí en la final de la Copa Davis contra Croacia. ¡A alentar a nuestro amigo pescador!

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