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09 | 10 | 2016
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El fuerte potencial adictivo de las bebidas cola

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Especialistas advierten que "cada lata o vaso de bebida azucarada que consumen los niños o adolescentes al día aumenta en 60% el riesgo de acabar siendo obesos en la vida adulta".

El fuerte potencial adictivo de las bebidas cola
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Los expertos en nutrición que alertan sobre la epidemia de obesidad que ataca al mundo destacan que el "complemento perfecto" de los alimentos hipercalóricos y escasos en nutrientes, propios de la comida chatarra, son las bebidas cola, saturadas de azúcares simples y consumidas en exceso especialmente por los más chicos.

Así, comida chatarra y bebidas cola forman un combo tóxico que en dosis pequeñas puede resultar inocuo pero que en cantidades excesivas favorece la obesidad y las enfermedades a ella asociadas.

Su peligrosidad radica en el doble efecto que producen: no aportan nutrientes y sí "calorías vacías", pero tienen un fuerte potencial adictivo.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar la ingesta de bebidas azucaradas porque promueve el aumento de peso, a expensas del aumento de la grasa corporal y favorece al desarrollo de diabetes tipo 2.

"Existe una fuerte asociación entre el consumo de estas bebidas y el sobrepeso y obesidad en niños. Se ha calculado que cada nueva lata o vaso de bebida azucarada que consumen los niños y adolescentes al día, aumenta en 60% el riesgo de acabar siendo obesos en la vida adulta", explicó a este diario María Laura Sansalone, del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

Para los especialistas, la conclusión es clara y definitiva: las bebidas azucaradas industrializadas constituyen uno de los exponentes de los llamados alimentos que aportan "calorías vacías", es decir que suministran energía sin aporte de nutrientes.

En este sentido, numerosos estudios sobre sensación de hambre y control del apetito muestran que las bebidas ricas en azúcares simples tienen menor capacidad para producir saciedad que los alimentos sólidos, induciendo de esta manera a una mayor ingesta de energía.

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Por otra parte, las bebidas en sí mismas, no son registradas por quien las consume como un potencial ingreso de calorías, y constituye el tipo de bebida mayormente elegida por gran parte de la población, sobre todo en los niños, pudiendo ser la única vía de "hidratación" que ese individuo realice.

Pero además, las bebidas cola y aún las etiquetadas como light o bajas calorías, poseen una concentración de sodio nada desdeñable que las hacen no aptas para consumo de quienes padecen enfermedades cardíacas y para quienes aún sin padecerlas podrían desarrollarlas.

Como siempre, en la profundización de esta tendencia nociva la industria hace su aporte: la cantidad de carbohidratos simples contenidos en gaseosas y jugos industrializados consumidos habitualmente por niños y adolescentes ha aumentado en los últimos años.

En varios estudios realizados se ha observado que la ingesta de estas bebidas aporta entre el 8 al 20% de las calorías diarias, siendo la recomendación actual de la OMS en cuanto al aporte de azucares simples totales en la dieta de no más del 5%.

En este sentido se puede observar como sólo el consumo de bebidas azucaradas supera enormemente la recomendación de hidratos de carbono simples al día.

"Estamos comiendo y tomando mucho. Las facturas son más grandes, las gaseosas son más grandes, y eso implica que necesariamente del otro lado hay una persona diseñada para consumir todo lo que se le pone delante. Si te doy una gaseosa enorme, la vas terminar", señaló Mónica Katz, especialista en nutrición, y coordinadora del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

"No podemos dejar al ser humano solo frente al exceso. A la industria le podemos pedir que achique los envases y que no proponga agrandarlos por un poco más de dinero", añadió la experta, y opinó que "una buena estrategia podría ser abaratar los productos acalóricos, como las líneas light o 'zero'. De esa manera, ayudarían a mis pacientes, que son sus consumidores, a ser más saludables. Debería ser un proceso autorregulatorio, sin necesidad de leyes, que las cámaras del negocio, el Ministerio de Salud y las empresas, puedan encontrar una solución".

Frente al desafío planteado por la epidemia mundial de obesidad, los expertos recomiendan comprometer a las agencias estatales en una lucha que por momentos parece desigual pero que no es posible abandonar, bajo el riesgo de favorecer la aparición de generaciones de obesos. Y en esa lucha uno de las áreas más sensibles es la de la publicidad alimentaria. Ese rubro ha contribuido a esta nueva conformación de patrones de consumo nocivos para la salud, en la que la venta de estas bebidas en los últimos años ha crecido en Argentina y en el mundo de manera exponencial.

"Es fundamental el diseño e implementación de políticas orientadas a promover hábitos saludables en la población en general, no solo alentando al consumo de agua y su importancia en la salud, si no advirtiendo de los peligros del consumo desmedido de estas bebidas", señaló Sansalone.

Calorías vacías vs. nutrientes

María Laura Sansalone explica que una "caloría vacía" es aquella que no incorpora nutrientes al organismo.

Un vaso de leche y uno de Coca Cola tienen más o menos la misma cantidad de calorías, pero el primero aporta algo necesario al cuerpo mientras que el otro sólo obesidad.

"Lo mismo ocurre con un jugo exprimido que contiene azúcar simple como un vaso de gaseosa pero a diferencia de esta incorpora nutrientes necesarios", explicó la especialista.

Los hidratos de carbono simples como el azúcar alientan la reserva de grasa en tanto que los hidratos de carbono complejos (panes, legumbres, cereales) son de lenta absorción.

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