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11 | 10 | 2016
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“Tsunami. Un océano de gente”: el Indio Solari, a fondo

Maximiliano Acosta
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Por Maximiliano Acosta


El esperado documental de Vorterix Media muestra al ex líder de Los Redondos en una charla íntima antes de que su micro universo explote en Tandil. Cómo lo trata el Mal de Parkinson casi a los setenta años. El impacto trascendental de su música. La industria que hace funcionar a su alrededor en cada presentación. La traición en su pasado

“Tsunami. Un océano de gente”: el Indio Solari, a fondo
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Toda palabra del Indio Solari deviene en gigantismo. Un malón de fanáticos invade sitio donde el santo de su devoción transite. 200.000 mil personas se apropiarán de Tandil y harán su propio espectáculo con la magnitud de su pogo, los fuegos artificiales y cánticos de apasionados inentendibles para los de afuera. Esta vez es distinto: el Mal de Parkinson le pisa los talones al ídolo. Lo saben y están nerviosos. Él lo sabe, y está tranquilo, sentado sobre un sofá, con un vaso de whisky que le cuesta largar, horas antes de que el universo que creó haga implosión.

Dirigido por Julio Leiva y Maximiliano Díaz, en "Tsunami. Un océano de gente", el documental de Vorterix Media, y que se encuentra disponible en Vorterix.com hasta el miércoles a las 23.59,  Mario Pergolini entrevista al cantante para comenzar con la verdad: su estado de salud.

Las bromas del Indio bajan la gravedad a una enfermedad que poco a poco le genera rigidez física y que le dio una advertencia cuando intentó, hace tiempo, abrocharse una camisa y no pudo, aunque la palabra muerte lo deja pensativo.

A su alrededor hay una factoría que comienza a humear cuando él lo decide. A diferencia del documental "Piedra que late" de Leiva, no es el folclore externo lo que se muestra, sino el interno: la admiración de sus músicos, el trabajo de "artesanos" en Abbey Road, la capacidad máxima para un show en el que todo es enorme y fragmentos de ensayos.

Así, entre esos inserts, el diálogo con Solari cambia de climas y pasa por la separación (definitiva) de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, juegos con el pogo de Mick Jagger, el sonido que prefiere y la obsesión.

LAS FRASES DESTACADAS DEL INDIO:

• "El escenario es el lugar más cómodo que tengo en el mundo".
• "El que hace la tarea que hace uno, a la larga se obsesiona".

• "Uno no sabe por qué es elegido (...) Nunca sabés por qué la gente te quiere, porque hay gente más talentosa que de pronto no tiene el magnetismo físico...".

• "No escucho cumbia pero un artista que conmueve mucha gente para mí es un artista popular que vale, por más que no compre sus discos nunca. Porque en cada nivel hay una circunstancia diferente, una experiencia de vida diferente que es alimenta y desarrollada y resuelta por un montón de circunstancia, entre ellas la música que escuchan, que le significa algo que le conmueve y les emociona".

• Sobre los Redondos: "Fue una traición".

 • "Ya no es tan frecuente (que el público le pida la vuelta de Los Redondos), esta banda (en referencia a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado)  tiene los méritos para hacer lo mismo (...) A mí me podés cagar con guita, pero no me podés traicionar. Son dos cosas diferentes".

• "La familia también te caga. No hay cosa peor que un hermano".

• "Yo me aferro a la vida; si no, me pego un corchazo y se terminó".

• "Yo tengo Parkinson, que no es de ahora, pero con el tiempo empieza a manifestarse más. A mí no se me manifiesta temblando sino con rigidez".

• "Odio la decrepitud. Son esos 30 años que la ciencia nos ha dado después de los 50 (...). El ser humano tiene estos 30 años a costa de una cosa espantosa que para mí es la decrepitud. Uno empieza a ver menos, a escuchar menos, un buen día se cagó encima. La decrepitud no es una sobrevida agradable, te duele todo, qué sé yo. Y yo debo estar entrando en eso, evidentemente".

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