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12 | 10 | 2016
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Westworld quiere ser la sucesora de “Game of Thrones”

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La nueva serie de HBO busca disputarle a la superproducción el favor del público y por eso llega a la pantalla chica con un impresionante despliegue de presupuesto y un elenco sin igual.

Westworld quiere ser la sucesora de “Game of Thrones”
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Westworld es una serie que estrenó HBO el 2 de octubre y que se basa en una reconocida novela de ciencia ficción y en un filme de hace 43 años.

Relatada en clave de suspenso, la serie presenta un parque de atracciones futurista poblado de androides peligrosamente autoconscientes que mantienen una frágil convivencia con los visitantes humanos, alentados a desatar contra ellos sus perversiones.

La serie de ciencia ficción, cuya primera temporada contará con diez episodios de una hora de duración, es la gran apuesta con la que la señal de televisión premium espera poder llenar el vacío que pronto dejará Game of Thrones, que va llegando a su conclusión y de la que ya se anunció que sólo restan dos temporadas cortas, de siete y seis capítulos.

Westworld está protagonizada por Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, Thandie Newton, James Marsden y el brasileño Rodrigo Santoro, entre otros; fue creada y dirigida por Jonathan Nolan, habitual colaborador en los guiones de los filmes de su hermano Christopher Nolan (responsable de la última trilogía de Batman así como también de El Origen y Interestellar), y lleva el sello de la productora de J.J. Abrams y Bryan Burk.

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La historia está inspirada en la película del mismo nombre de 1973, rebautizada en Argentina como Oestelandia, de Michael Crichton, y protagonizada por Yul Brinner, que mostraba un mundo futurista en el que un par de amigos pasaban sus vacaciones en un parque temático ambientado en el oeste estadounidense de la década de 1880.

Allí los robots completaban la escenografía para dar mayor realismo a la experiencia, ofrecer a los huéspedes la posibilidad de interacción y cumplir "todos sus caprichos", aunque, tal como Crichton ensayaría también años más tarde en su novela "Jurassic Park", las atracciones del parque se saldrían de control.

Con total impunidad, los visitantes del parque saciaban con androides de sorprendente apariencia humana tanto su sed de violencia, en duelos a tiros y peleas en el "saloon", como de sexo, también con las hermosas mujeres robots programadas para seducirlos. El "juego" terminaba abruptamente cuando por un desperfecto, los robots, con el pistolero encarnado por el genial Yul Brynner a la cabeza, se volvían contra los seres humanos y comenzaban a asesinarlos uno por uno.

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La creación de Nolan y su esposa, la guionista Lisa Joy, retoma el concepto original de la película pero toma la mirada ya no de los visitantes sino de los androides; en particular el de la bellísima Evan Rachel Wood, que personifica a Dolores, creada por los diseñadores del parque para representar a la eterna "joven en apuros" que todo género western necesita.

Cada día los "anfitriones" de Westworld ponen en marcha las historias para las que han sido programados, cumplen un rol asignado para entretenimiento de los huéspedes y cada noche son borradas sus memorias para volver a iniciar el juego al día siguiente.

Sin embargo, el doctor Ford (Hopkins), creador, director del parque y una especie de Dios para los autómatas, ha introducido una actualización en su software que por error los ha dotado de una suerte de inteligencia artificial que podría conducirlos a un estado de autoconciencia en el que, en pos de terminar con su sometimiento, los lleve a romper la única regla que todos deben cumplir: no matar.

Como muchos relatos de ciencia ficción en cuya tradición se inserta la serie, Westworld promete provocar la reflexión acerca de los peligros que puede acarrear la tecnología para la humanidad, pero también explora la propia naturaleza humana, cuya capacidad de agresión puede no tener límites. El propio Nolan explicó que "a partir del provocativo concepto de la película original, quisimos plantear: si una persona pudiera ser completamente sumergida en una fantasía en la que pudiera hacer lo que quisiera, ¿descubriría cosas sobre sí misma que preferiría no saber?

De ahí la elección de un escalofriante Ed Harris como "El hombre de negro", un pistolero que a diferencia del filme no se trata de un robot sino de uno de los huéspedes, que elige pasar sus vacaciones año tras año ejerciendo el rol de un villano dedicado a poner en práctica toda clase de sadismos.

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