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Música
13 | 10 | 2016
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Sig Ragga, la banda nacional que tenés que conocer... y ver en vivo

Camilo de Cabo
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Por Camilo de Cabo


Tras un show impactante y de altísima calidad brindado el lunes en el Teatro Vorterix, DIARIO POPULAR charló en exclusiva con este increíble e inclasificable cuarteto de Santa Fe. Nominados por tercera vez consecutiva a los Latin Grammy en la terna "Mejor Canción Alternativa", se trata de un grupo que, con poca difusión, crece y crece a fuerza del boca en boca y de sus impresionantes recitales. Descubrilos (o conocé más de ellos si ya tuviste la suerte de hacerlo), en esta nota

Sig Ragga, la banda nacional que tenés que conocer... y ver en vivo
Fotos: Santiago Pandolfi/Diario Popular
Foto:

Las manos de Gustavo Cortés están inquietas. Gesticulan, tocan la mesa, sacan basuritas de la madera. Estamos en una oficina de Palermo y en lo único que se parece al ser plateado, misterioso y espectral que vimos tan sólo unas horas atrás en el escenario del Teatro Vorterix es en eso. Sus manos. Firmes. Poderosas. Las mismas que sacaron de su teclado notas, melodías, sonidos y ritmos de todo tipo. Finos y bruscos. Regulares y disonantes. Fuertes y suaves. Libres. Musicales.

A diferencia de lo que pasó en el show del lunes 10 de octubre en Colegiales, "Tavo", como le dicen cuando se disfraza de humano, no sólo canta con una voz especial, de las más versátiles y bellas que haya parido la música nacional en años. También habla. "En el no decir hay muchas cosas que se están diciendo", afirma, sobre su decisión y la de todos los integrantes de su banda acerca de no charlar con el público durante su espectáculo. Ni siquiera cuando son aplaudidos de una manera tan vehemente, como hacía mucho no veíamos aplaudir a un recinto lleno. Juanjo Casals, bajista, asiente desde un rincón, en silencio. Y Ricardo Cortés, "Pepo", baterista, se explaya más al respecto.

"Es un código que tiene el espectáculo, la obra, o como vos lo quieras llamar. Nuestra actuación la pensamos como un relato de principio a fin. Lo circundamos y con el tiempo le fuimos encontrando ese código. En la construcción de lo que es nuestra puesta en escena y nuestro relato, jugamos con la fantasía del espectador. Esa es nuestra búsqueda. Estamos acá, somos personas como lo somos ahora, pero cuando subimos a tocar nos cargamos de fantasía. Es como una motivación para nosotros. Y también una protección. Nos pone en un lugar que, de alguna forma, es como un ritual. Un acto repetido que nos da seguridad para hacer lo que hacemos", asegura.

Ritual. Fantasía. Sí. Todo eso, y mucho más, se sintió, se vivió, en el recital brindado en el mencionado local capitalino, el último día del último fin de semana largo. El mejor que hayamos presenciado de una banda nacional en tantísimo tiempo. La mejor y más ajustada performance, y la más compleja, creativa e interesante propuesta musical (y visual) brindada por compatriotas en años.

"En nuestros casi 20 años de banda, tuvimos períodos hace muchos años en los que ensayábamos todos los días", cuenta Tavo ante la pregunta de cómo hacen para sonar tan pero tan bien. Y continúa: "Fuimos una banda que ensayó mucho. Y estamos juntos los cuatro hace muchísimo tiempo, casi toda la historia del grupo. Fuimos una banda que le dedicó mucho al ensayo y al laboratorio, por decirlo de una manera. Ensayamos mucho, pero al principio tocábamos poco en vivo. Estuvimos mucho encerrados en la sala, hasta que logramos sonar como queríamos. Hubo una cuestión de búsqueda, de perfeccionarnos y de no mostrarnos por mostrarnos. Primero trabajamos en qué queríamos decir y cómo queríamos decirlo. Recién después salimos a tocar. Con el tiempo, ya no tuvimos ni tenemos esa necesidad de ensayar tanto como antes. Con todo el trabajo previo que tuvimos, hay cosas que ahora nos relajan un poco más. Lo cual no quiere decir que no ensayemos. Pero ya no lo hacemos con la misma intensidad que antes".

Todavía asombrados por lo visto y escuchado la noche del lunes, y con la extrañeza de ver como civiles a tres de los alienígenas (o lo que sean) que conforman este sorprendente e impactante cuarteto (que completa el guitarrista y fundador Nicolás González, ausente en esta oportunidad en la ya mencionada oficina palermitana), DIARIO POPULAR entrevistó en exclusiva a los hermanos Cortés, figuras principales del combo santafesino conocido como Sig Ragga.

A continuación, el reportaje completo:

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-Si bien es un género siempre presente dentro de la fusión musical que ofrecen, "La Promesa de Thamar", su último álbum, es el menos reggae de los tres que componen su discografía. ¿Fue a conciencia, o se dio solo?
Pepo: Fue saliendo así en el proceso mismo. No fue algo racional. No es que decíamos "vamos a hacer un tema que sea una mezcla de jazz con folk", sino que fuimos armando como un collage, y en cada una de las situaciones armamos como el código interno y qué forma va teniendo cada composición. Cada una de las canciones de este disco tiene su propio estilo y su propia forma. Pero no fue algo consciente. En el primer disco sí teníamos una estructura rítmica importante  del reggae. Nosotros siempre escuchamos mucha música negra. Soul, reggae... Por ahí del reggae siempre nos gustaron unos pocos referentes, entre ellos Bob Marley y Steel Pulse. Este disco lo hicimos con total libertad, como también los anteriores, y esto se fue dando. Fue tomando la forma que tiene en el proceso de composición mismo.

-¿Son de zapar entre todos para componer?
Tavo: No. En este disco no.
Pepo: Nuestro proceso es más de traer cosas cada uno y compartirlas. Y después componemos mucho como forma collage.
Tavo: Es como el montaje en el cine. Lo nuestro es un poco música de montaje. Tiene como ese costado cinematográfico y termina teniendo ese tinte la música en cuanto a las estructuras, la cantidad de partes, que se va para un lado, para otro... Claro, el proceso creativo hace que suceda eso, y nuestra música termina siendo así. La música que hacemos aparece naturalmente, pero después sí tenemos momentos más racionales, de estructurar. Ahí es cuando armamos el montaje.

-Sé que son muy melómanos y que escuchan de todo. Pero, ¿hubo algún tipo de música, o tipos de música, en particular que hayan escuchado más a la hora de componer "La Promesa de Thamar"?
Tavo: Te soy sincero: últimamente no estoy escuchando mucha música. Estuvimos tanto con el proceso creativo y de composición, y a la vez dando clases y haciendo otras cosas, que nos queda poco tiempo para ponernos a escuchar música. De todas formas, lo que vamos escuchando es como que nos lo vamos apropiando inconscientemente. No es que decimos "vamos a escuchar esto para componer esto otro". En estos años, nuestro contacto con la música fue más desde la producción. Cada vez que nos juntábamos eran horas y horas de trabajo compositivo. Después, en el momento del corte, es como que no querés saber más nada con escuchar música (risas). Este último año fue ese el contacto con la música: el de la composición.
Pepo: Yo particularmente escucho de todo. No sé si hubo algo particular que hayamos escuchado o en lo que nos hayamos enfocado para este disco. En el proceso compositivo tuvimos distintos momentos. Algunas canciones ya las tenía compuestas Tavo, como "Antonia" o "Un Grito Impotente", y había otras cosas que eran como más orquestales o de música impresionista que fuimos metiendo en los temas. Más ligados al movimiento clásico del impresionismo como Debussy, Rachmaninoff, Chopin, Erik Satie, que es algo que a nivel armónico todos compartimos, nos moviliza y nos gusta mucho. En cuanto a lo armónico, canciones como "El Silencio" vienen un poco de ahí, pero en el proceso hasta terminó teniendo un tinte en la parte lírica más ligado al folklore. Pero no es que fue racional, sino de lo que fue saliendo. Y después, al escuchar, decís "ah, mirá, viene de ahí". Pero no antes.

-Si bien el reggae es sólo uno de los tantos componentes de su música, parte de la prensa y hasta los festivales de rock los metieron dentro de la bolsa del reggae nacional. ¿Se sienten parte de la escena?

Tavo: Sinceramente, nunca nos sentimos parte.
Pepo: Que nos hayan incluido como parte de la movida, o en las fechas reggae de los festivales, no fue una búsqueda nuestra, sino de los productores o preparadores de estos festivales. La industria necesita encasillar. Nosotros hicimos reggae como cantidad de otros estilos todos fusionados, pero nunca nos sentimos parte de la escena reggae.
Tavo: Tampoco profesamos nada del aspecto religioso ni de la cultura rasta. No tenemos nada que ver con eso. Nosotros, en ese sentido, somos más abiertos, más cosmopolitas. Conversamos con todas las épocas y todos los géneros y estilos que nos gustan. Tampoco nos sentimos encasillados dentro del rock. Nosotros hacemos música. Y otras cosas. Con el tiempo fuimos armando un circuito propio. Hacemos nuestro propio show. Pero sí, cuando participamos en festivales tiende a pasar eso, de que nos pongan en el "día reggae".

-¿Y el público reggae como los recibió en esos festivales?
Tavo: Bien. Con sorpresa, pero nos iba bien. Se ha generado esa cuestión de "qué es esto". Pero el público siempre fue muy respetuoso. Silencio, atención y mucho respeto recibimos siempre. Así como lo hemos tenido en todos lados.

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Gustavo Cortés

-¿Cómo es ser una banda de rock, o algo más que rock en su caso, de y en Santa Fe?
Pepo: Uno no valora tanto el circuito que hay en Santa Fe cuando no conoce Buenos Aires. Pero después, cuando lo conocés, también te das cuenta que los lugares son limitados como allá. Empezás para bares para 50 o 100 personas, y después saltás a lugares para 1000, y no hay un término medio. Y lo que sigue son lugares todavía mucho más grandes, a los que no acceden muchos. Entonces a mí me pasó que empecé a apreciar más lo que tenemos en Santa Fe, las bandas que tenemos, su recorrido de muchos años, la cantidad de músicos que hay, la cantidad de bandas que están tocando todos los fines de semana, por más que haya pocos lugares para tocar. En Santa Fe podés desarrollarte tranquilamente como músico, no es que tenés que venir acá y asentarte. Nosotros lo hicimos en un tiempo, pero la dinámica de nuestro grupo y la historia de nuestra vida hizo que ahora estemos yendo y viniendo.
Tavo: Todo depende de los objetivos que tengas. Hay gente que no se toma el trabajo con la banda como para vivir de eso. Las dificultades para vivir de la música no son sólo de Santa Fe, son de todo nuestro país. En Santa Fe y Buenos Aires no es tan diferente en ese sentido. Acá capaz tenés más lugares y un mercado más grande, porque hay un público más grande. Allá en Santa Fe nosotros tenemos nuestro público, pero no podemos tocar muchas veces al año. Tenemos que tocar cada tanto, para generar una expectativa. Acá podés tocar en Capital, zona sur, norte, oeste, etc. Podes tocar más, pero no debe ser tan fácil, porque, ¿cómo producís shows por todos lados? Pero si querés plantearte vivir de esto, siempre tenés que tratar de salir y buscar otros lugares donde tocar. Pero no sólo Buenos Aires.

-¿Y cómo es la escena santafesina a nivel creativo?

Pepo: El nivel creativo alto no lo veo tanto en el género del rock, al menos yo particularmente. Por ahí sí en otros artistas que están en otros géneros de la música popular, como en el folklore.
Tavo: O en el mundo del jazz, que hay exponentes re grosos. Por ahí en el rock es más complicado. Hay, pero son contados con los dedos. Están Astro Bonzo, los Infusión Kamachuí, que ahora sacaron un disco muy bueno. Parteplaneta, que suenan impresionante...
Pepo: Carneviva, que y no está...
Tavo: Son de los mejores grupos que suenan en vivo ahora. Incluso mejor que muchos que vienen de afuera. ¡Los dejan pintados! Aparecieron algunos grupos, y me parece que en muchos hay una mayor calidad. Varios se están preocupando más por el instrumento, por tocar mejor, por el sonido... Estoy viendo un cambio en ese sentido, de hacer las cosas de manera más prolija, más profesional. También hay más herramientas y más acceso. Hasta los instrumentos nacionales son mejores. Aparecieron instrumentos de luthiers nacionales de muy buena calidad y a buen precio.

-Ustedes, que tienen una propuesta muy ecléctica, compleja y poco común, en la que fusionan música de todo tipo, ¿están de acuerdo con ese dicho que asegura que en el rock o en la música popular ya fue todo inventado?

Pepo: No. No creo que esté todo inventado, porque el lenguaje mismo se va renovando. La música es una herramienta de comunicación, y nunca se va agotar y siempre va a cambiar. Por ahí esas impresiones tienen que ver con un contexto histórico, con cómo podemos clasificar para tratar de entender y poder diferenciar artistas y estilos.
Tavo: Dentro de lo que es el sistema de mercado.
Pepo: Pero por suerte las limitaciones van generando nuevas formas, que después se terminan aceptando con el tiempo.
Tavo: Creo que los procesos artísticos o estéticos, como también los históricos, son comunitarios. Esa cuestión de que una persona inventa algo de la nada no es tan así. Vos mirás los cuadros de Picasso, por ejemplo, y encontrás cosas de las máscaras africanas. O ves pinturas viejísimas que parecen más modernas que el modernismo. Por más que nos enseñen que hay que pensar a los autores en los contextos históricos específicos en los que vivieron, y si bien coincido también con eso, no es sólo eso. También hay que pensar a los artistas como humanos que expresan distintos momentos y períodos de la historia de la humanidad desde su propio tiempo. Los géneros y los rótulos buscan acotar, recortar. ¿Y qué no entra en la historia de los géneros? Lo diferente. La diferencia.  Eso se puede extrapolar a otras cosas, como los diferencias en la cultura. Y ahí tenemos toda la historia del racismo, la xenofobia... También a cuestiones de persecución política, como que si no sos capitalista sos comunista, si no sos comunista sos anarquista... En definitiva, control. Y eso también tiene que ver con la parte del mercado. Tener las cosas bien armaditas, bien acomodaditas par ponerlas en la góndola y venderlas. Si no están en un lugar donde se puedan clasificar, rotular y ponerles un precio, no se pueden vender.

-¿Qué es la música para ustedes? ¿Qué representa? Porque han dicho en algunas entrevistas que la ven como una experiencia espiritual...

Tavo: Lo espiritual no tiene que ver con la música, sino con el arte en general. El vínculo con lo emocional. Con la capacidad de indignarnos, emocionarnos y movilizarnos. Es el costado más subversivo que tiene el arte. Para nosotros, la música es un vehículo de enriquecimiento y aprendizaje. Y una necesidad expresiva.
Pepo: En ese sentido sí tiene que ver con el espíritu. Con conectarnos con otros planos, fuera de lo religioso. De trascender a lo cotidiano y a la vida ordinaria, por decirlo de alguna manera. Es una necesidad hacer lo que hacemos, y siempre lo fue.

-La última: ¿qué planes tienen para el futuro cercano?
Pepo: La idea es tocar en vivo bastante. Ya se va armando la agenda, tanto para lo que queda del año como para el año que viene. La idea es tener continuidad y tocar también en otros circuitos, no sólo acá en Argentina, sino también en otros lugares que sabemos que nos van conociendo de a poco, de boca en boca o por lo que sea. Por otro lado, también estamos pensando componer de vuelta un disco nuevo, y también grabar un DVD en vivo. Eso seguramente nos va a llevar unos cuantos meses de producción.

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Termina la nota y, tras agradecerles por la charla y su buena predisposición, nos damos la mano. Con Pepo. Con Juanjo. Y con Tavo. A pesar de lo que nos hicieron vivir el lunes, se sienten humanas.
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