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Opinión
14 | 10 | 2016
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Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La AIBA inició una investigación sobre los fallos del boxeo en Río, pero no echó ni expulsó a nadie, como trascendió. Los 36 árbitros/jueces que trabajaron allí están suspendidos mientras dure el proceso, pero los restablecerán de no comprobarse ilícitos. Sí habrá cambios de reglas en AIBA. Y varias.

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La semana pasada llegaron a las redacciones varios cables desde Lausana, Suiza -donde se realizó una reunión del Comité de Reglas técnicas de la AIBA-, dando cuenta de que la entidad que regula el boxeo olímpico "suspendió a los 36 árbitros/jueces que participaron de los JJOO de Río 2016".

La información señalaba algo de lo que se había hablado durante tal competencia: "por sospecha de corrupción en los fallos y la forma de puntuación", se abrió una investigación que apuntaba a todos los árbitros/jueces intervinientes, en especial a los 5 estrellas –sólo 7 en el mundo-, donde se encuentra el argentino Gerardo Poggi, considerado el Nº 1 del planeta por sus calificaciones.

En más de un cable y sitios de internet, el verbo usado llegó a ser "echar" o "expulsar", que no es lo mismo que "suspender", lo que agravó –y agrandó- más aún el episodio.

Hay una parte cierta, pero la realidad dista de ser así. Se ignora si fue por error de interpretación involuntarios, o por operaciones de prensa, como piensa la AIBA.

La cuestión es que ante las denuncias y quejas de varios púgiles, y algunos malos fallos reflejados en la prensa –incluyendo la argentina-, la AIBA decidió varias cosas: En primer lugar, al cumplirse el ciclo olímpico, se terminó el contrato que tenían con los 5 estrellas y no se continuará con el proyecto, que consideraron, fracasó.

Por lo tanto, los 7 réferis de ese nivel, ahora pasarán a 3 como el resto, que es el requisito que exige AIBA para intervenir en competencias internacionales.

No obstante, hasta que no se termine la investigación éstos no podrán actuar, atento además a que se inicia un nuevo período donde hay recambio de autoridades arbitrales, retiros por edad o desgaste, y bajas por performances insatisfactorias, lo que obliga a preparar nuevas camadas para completar planteles, cosa que se hace en el 1º año tras los Juegos, donde no se desarrollan ls torneos más importantes.

Una vez finalizada la misma, de no poder comprobarse irregularidad alguna, serán restablecidos, o  de lo contrario, desestimados.

Cabe aclarar que Poggi finalizó en los JJOO con un puntaje de 9,50, el más alto del torneo, y fue el único 5 estrella que dirigió una final en Río (la 91 kg).

Y en el fallo más cuestionado de los Juegos, entre un tailandés y un ruso en los 56 kg, que le dieron –para muchos injustamente- al ruso 2 a 1, Poggi estuvo, y fue quien dividió el veredicto a favor del tailandés, a quien para la mayoría robaron.

Estos son los párrafos originales de la web oficial de AIBA (en inglés), con su respectiva traducción literal:

AIBA @ AIBA_Boxing 7 oct. Montreux, Suiza
[1/2] AIBA in no way suspects wrongdoing from the majority of those officiating in Rio.To ensure fairness all 36 judges were included.
 
[2/2] Those cleared will be reinstated as R&Js upon conclusion of the investigation.
 
Traducción:
"(1/2) AIBA de ninguna manera sospecha irregularidades de la mayoría de aquellos que oficiaron en Río. Para asegurar la equidad se incluyeron los 36 jueces.
"(2/2) Los autorizados serán restablecidos como' R&Js' (Referees y Jueces) una vez concluida la investigación".

Clarito.

En Lausana se formó una Comisión evaluadora de peleas, integrada por ex árbitros/jueces de experiencia en la entidad, donde estaba el ex presidente de la FAB y presidente AIBA por el continente americano, Osvaldo Bisbal. Y de los 273 combates efectuados en Río, se encontraron solamente 3 malos fallos.

Aquí empieza el problema principal. Es que sin haberlas visto todas, sólo con las peleas de los argentinos nada más, sin que ninguna pareciera un "robo" –algo difícil en niveles tan parejos y en sólo 3 rounds-, no en los fallos globales, pero sí en el round por round, las puntuaciones merecieron las más profundas críticas por lo absurdas.

¿Por qué no lo son para ellos? AIBA posee un criterio muy particular para evaluar combates, que es lo primero que debiera corregir si quiere alinearse con el mundo del boxeo real, en especial ahora que abrió sus puertas al profesionalismo.

En fútbol, por ejemplo, tocar la pelota con la mano es una infracción que se pena con tiro libre, y una infracción dentro del área es penal, para todo el mundo.

Si de repente, en un torneo amateur, aún regido por otro organismo, alguien la toca con la mano y no se cobra nada, ni se sancionan penales, todos pensarán que el árbitro está bombeando, aunque esté cumpliendo reglas estrictamente que sólo ellos conocen, resistidas por la gente.

En AIBA sucede similar. El 90 % del público –por no decir el 100-, tiene una concepción de las reglas boxísticas que instaló el profesionalismo, donde gana el que más pega, y se valora el mayor daño, como derribar al otro. Y la caída vale dos puntos acá y en la China. Menos en AIBA.

En AIBA el que cae incluso puede ganar un round, porque las reglas no exigen lo contrario. Pero además, el caído puede perder por 1 sólo punto, según el criterio del que juzga, mientras que un round donde no hubo caídas puede ser de 2. Demasiado anárquico.

Se puede castigar a un púgil dándole por perdido el asalto por agarrar o pelear "sucio", aunque pegue más, si no lo hace con buena técnica o rehúye la lucha. Pero algunos lo aplican, otros no. Tienen las armas reglamentarias para hacerlo, pero no unificación de criterios.

Por lo tanto, lo que para la AIBA es un fallo correcto, para la mayoría no. El público, periodistas, dirigentes, boxeadores y DT, que son el 90 % de la población boxística, discrepa con eso. ¿Es inteligente seguir sosteniéndolo? ¿Es justo?

Como si sus jueces no les pertenecieran, como si fuesen un elemento extraño a ellos y únicos artífices de todo lo malo, la AIBA actúa investigándolos, autoexcluyéndose de cualquier culpa.
Para no herir susceptibilidades, digamos que si en la FIFA los árbitros son corruptos, sus dirigentes corruptos, sus jugadores corruptos, y los clubes corruptos, para todo el mundo la FIFA también es corrupta, porque es la suma de eso, y quien debiera controlarlo y evitarlo.

La AIBA sí acusa recibo, porque a lo largo de la historia han cambiado sistemáticamente su modo de puntuación, pasando del papel a la máquina, de la máquina otra vez al papel, del 20 x 20 al 10 x 10, del conteo de golpes al 10 x 9, de 5 jueces a 3 y ahora de nuevo a 5, lo cual significa que hagan lo que hagan siempre habrá sospechas y disconformidad general, ya sea por ineptitud o por corrupción de quienes las aplican.

Pero hay algo bueno: pugnan por corregirlo, al menos de la boca para afuera. No obstante, el problema es el diagnóstico: le pifian al criterio usado.

Lo que nunca se ve en cambio es a los organismos profesionales (AMB, FIB, CMB y OMB) haciendo esta autocrítica. Jamás se castiga ni suspende a nadie, y en el mejor de los casos se ordena una revancha directa. Como buena "cosa nostra" de la que descienden, se lavan las manos en casa.
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