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16 | 10 | 2016
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María Fernanda Callejón: “Cuando llegó, sentí que nunca más iba a estar sola”

Nicolás Clementoni
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Por Nicolás Clementoni


La actriz recuerda el momento del nacimiento de su hija, cuenta su gozoso día a día con Giovanna y dice que solo le pide a dios que le dé tiempo para acompañarla. El mensaje para las mujeres maduras que quieren y todavía no son mamás

María Fernanda Callejón: “Cuando llegó, sentí que nunca más iba a estar sola”
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Aun siento tu mano aquí sobre mi frente/ Para calmar mi pena y cualquier dolor/ Cuando te necesito siempre estás presente/ Mi mundo se transforma al oír tu voz/ Así fueron las cosas desde que era un niño/ A cada interrogante tu palabra al fin/ Me daba una respuesta sabia/ Tu luz me iluminaba el alma/ Y no existían dudas para mí.../ Mamá, mamá/ Es tanto lo que tú me das/ Es una deuda tierna, amorosa, eterna/ Imposible de pagar'".

Con esa estrofa comienza la profunda y hermosa canción que escribió el Paz Martínez y que Los Nocheros interpretan de manera fenomenal. Y con esa poesía arrancamos esta nota en la que María Fernanda Callejón, quien el año pasado fue mamá a sus 49 años y está super enamorada de la dulce Giovanna, cuenta cómo vive el día a día con su beba.

l ¿Qué es lo que más disfrutás hacer con tu hija?

-Con Giovanna disfruto todo. Cada momento, cada minuto, cada instante. Me encanta a la mañana ir a buscarla a su cuna, cambiarla, remolonear juntas en la camita. Ella se despierta cerca de las 9 y media. A esa hora mi marido ya se fue a trabajar. Ahí es cuando ella toma su mema. Es uno de los momentos más lindos. Levantarse con la sonrisa de Giovanna. Ella siempre se levanta con una sonrisa en su rostro. Disfruto jugar con ella, hacerle de comer, pensar en qué va a comer. Ya come de todo. Miramos dibujitos con ella, la llevo a la plaza, a la calesita, paseamos. También me gusta acunarla un ratito en mis brazos antes de que se duerma. Disfruto de cada cosita que va aprendiendo. Soy muy feliz siendo mamá de ella (se le quiebra un poco la voz, pero sigue).

l ¿Te animás a recordar el instante en que la viste por primera vez y transmitirlo?

-La primera vez que la vi fue indescriptible. Es difícil transmitirlo aunque con su papá lo recordamos todo el tiempo. Era tanta la felicidad cuando me la pusieron en el pecho que lloré mucho. Ella levantó su carita, lloraba por supuesto, y cuando la miré a los ojos fue increíble. Dicen que en el primer mes los bebitos no fijan la mirada, pero yo sentí que ella me había clavado sus ojos en los míos. Esa mirada es como que me dijo "al fin mamá, aquí estoy". Fue el momento más feliz de mi vida. Fue algo que tanto deseé y busqué que cuando la tuve en mis brazos no lo podía creer. Su mirada fue única, de una paz y una conexión muy fuerte, que ya venía desde la panza o tal vez desde antes. Y ahí se unió mi marido. Es lo más lindo que le puede pasar a una mujer en su vida. Se me caen las lágrimas cada vez que lo cuento porque no puedo evitar emocionarme y estremecerme. Cuando llegó ella sentí que nunca más iba a estar sola.

l ¿Cómo es ella con vos y vos con ella?

-Con ella soy cuidadosa, amorosa, primeriza, así que hago todo como puedo, pero ella me ayuda a ser una mamá genial. Nos divertimos mucho juntas. Siempre está de buen humor y atenta a lo que yo hago. Trato de ponerme siempre en el lugar de ella como bebé. Soy bastante relajada en algunas cosas y obsesiva en respetar las rutinas. Estoy atenta a escuchar su idioma, a sus llantos. Igual es muy independiente, tiene la personalidad marcada. Ella saca lo mejor de mí para con ella y ella es un sol.

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l ¿Tenés miedos en relación a la maternidad?

-Tengo pequeños temores como que se ahogue o estar en los momentos en que empiezan a caminar. Pero no es miedo, no me paraliza. La responsabilidad es grande y el compromiso también. Hago lo que puedo, como toda mamá. Lo que cuesta es ponerle límites, pero la realidad es que no hay un manual para aprender todo.

l ¿Cómo imaginás la relación de ustedes dentro de 20 años? ¿Qué pensás que podría gustarle hacer a ella?

-Siempre pensamos en su futuro, pero no me adelanto tanto. Vivo el día a día. No me imagino de acá a 20 años, para cuando vaya al cole o tenga su primer novio, jaja. No tengo la menor idea que le puede gustar, pero es indiscutido que tiene los genes. Obvio que va a tener la libertad de elegir. Le encanta a música. Canta y baila. Es muy histriónica en su manera de expresarse. Es extrovertida. En la calle la gente la saluda y ella devuelve el saludo. Es muy bella y simpática. A veces una no puede ser objetiva, pero sí me gustaría darle valores e inculcarle el respeto por el otro.

l ¿Sentís que tu ejemplo puede ayudar a quienes pasaron los 40 y sueñan con ser mamá?

-Puede ser. Esto de ser una mamá de 50 años y de estar expuesta a los medios hace darle esperanza a la gente que está buscando. Si yo contando mi historia puedo llevar esperanza a los demás bienvenido sea. Lo único que le pido a Dios todas las noches es que me dé vida para acompañarla en su vida para cuando me necesite. Este es mi segundo Día de la Madre como tal. Yo admiro muchísimo a todas las madres que quieren a sus hijos y especialmente a la mía. Si llego a ser un mínimo porcentaje de lo que fue la mía, estaré hecha.

Y siguen Los Nocheros: "...Mamá, mamá/ Es tanto lo que tú me das/ Es una deuda tierna, amorosa, eterna/ Imposible de pagar".

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