lunes 5.12.2016 - Actualizado hace
Quilmeño
19 | 10 | 2016
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La atroz historia de una nena violada y asesinada por sus padres

Nahuel Molina
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Por Nahuel Molina


Mayte Cutiño murió por el terrible dolor que sintió al recibir inhumanas agresiones físicas acompañadas de un abuso sexual, que sufrió por parte de su propia madre y su padrastro, quienes intentaron ocultar el crimen como si fuera un accidente doméstico.

La atroz historia de una nena violada y asesinada por sus padres
La casa donde asesinaron a Mayte, en la calle 391 N° 1018 de Quilmes Oeste.
Foto:

El pequeño cuerpo de Mayte no resistió tanta violencia demencial. Fue sometida a una serie de durísimos malos tratos que le ocasionaron la rotura de cinco costillas, la destrucción parcial del bazo, intestinos y colon, así como también lesiones en el cráneo que, junto con maniobras de estrangulamiento, le provocaron un "shock hipovolémico con un inconmensurable sufrimiento".

Los forenses que le practicaron la autopsia contabilizaron un total de "19 injurias traumáticas", incluso algunas anteriores al día de su fallecimiento, lo que revela que la niña venía soportando brutales golpes antes de morir. Además, hallaron restos de semen en su ano y lesiones en la vagina compatibles con un intento de penetración.

Por este salvaje crimen, la Unidad Funcional de Instrucción N° 6 de Quilmes, bajo las órdenes en ese momento del fiscal Sebastián Videla, ordenó la detención de Nilda Otello, de 34 años, y Juan Ramón Vega, de 29, madre y padrastro de la víctima, quienes afrontan cargos por "Homicidio Calificado agravado por ensañamiento y alevosía; en concurso real con Abuso Sexual gravemente ultrajante".

"Ambos han intervenido como coautores de la violencia que desencadenó en la muerte de Mayte, montando a posteriori un ardid para eludir la acción de la Justicia y sus responsabilidades", expresó el fiscal Videla a DIARIO POPULAR. Para el funcionario judicial, el crimen se encausa "al deseo de procurar la impunidad del abuso sexual, así como también para ocultar los graves abusos y castigos a los que era sometida la menor".

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Falsa coartada
El 1° de agosto, cerca del mediodía, Mayte fue trasladada sin vida hasta el Dispensario Municipal "Ramón Carrillo" de Quilmes. Las maniobras de resucitación que le practicaron fueron en vano. El doctor Walter Vázquez, luego de agotar todas las instancias para salvarla, decidió entrevistar a los padres; le habían impresionado los hematomas que la nena tenía en el rostro y hasta la pérdida de piezas dentales.

Al indagarlos, Otello y Vega refirieron que la menor había sufrido dos caídas, una el día anterior y otra reciente. Pero al doctor no lo convenció esa versión, porque el cuerpo de la menor estaba frío en sus extremidades, sumado a que la madre y el padrastro "titubeaban y hacían silencio ante sus preguntas". Esa duda y su olfato profesional fueron los que dieron el puntapié para que el crimen de Mayte no quede impune.

El testimonio de su hermano
Las dos autopsias realizadas al cuerpo de Mayte Cutiño fueron elocuentes. Sin embargo, los testimonios de los familiares de la pequeña permitieron echar más luz al terrible caso. El hermano mayor de Mayte, de 10 años, se sentó frente al fiscal Sebastián Videla y dio cuenta de un largo historial de golpes y violencia de Nilda Otello, tanto hacia él como a sus hermanas.

Incluso, le llegó a mostrar una cicatriz en la cabeza producto de una golpiza que ella le propinó con una pala de metal. "Mayte era chiquita, divertida, muy buena. Una vez mi mamá la golpeó tan fuerte en la espalda que tuvieron que llevarla al hospital. Tenía tres años. Estuvo casi un mes internada", contó entristecido el niño, quien también se refirió a su padrastro: "Juan Ramón (Vega) una vez me apretó el brazo y me tiró al suelo. A veces era bueno y otras malo, les pegaba a mis tres hermanas, con la mano. Estuve algo menos de un año viviendo con ellos, mi mamá me hacía repartir pizzas a la noche que cocinaba Juan".

Esa situación de violencia que soportó durante casi un año también le podrían haber costado la vida al hermano mayor de Mayte, pero a él lo salvaron a tiempo. El niño era golpeado con palos y hebillas de cinto, siendo obligado incluso a pedir plata o trabajar en la calle. Esta situación motivó la intervención de las autoridades de la escuela del pequeño, quienes impulsaron una investigación por parte del Tribunal de Familia N° 1 de Quilmes, donde se dispuso una orden de restricción de acercamiento a la madre, así como también que el menor quede bajo la tutela de su tía paterna.

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