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Boxeo
28 | 10 | 2016
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Ojo Clínico

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La sorpresiva y no menos polémica victoria de Mateo Verón del sábado pasado frente a La Bestia Maciel, pese a lo meritoria, fue engañosa. Hubo señales que indican advertencia, y sería aconsejable que la FAB las descarte solicitando estudios preventivos. Y una enseñanza: los riesgos del boxeo no tienen nombre y apellido, ni respetan records.

Ojo Clínico
Foto:

Sucedió en una de las peleas más controversiales del año, entre Javier "La Bestia" Maciel y Mateo Verón, que era revancha de la que sostuvieron en 2012, donde el primero ganó por puntos en ajustado fallo.

Controversial porque la FAB pensó fuertemente en no aprobarla por falta de equivalencias de parte de Verón (27 años y 25-18-3, 8 KO), curiosamente esta vez el ganador, argumentando que:

a) Además de haber peleado durante el año pasado bajo la fiscalización de una organización no reconocida como la WPC -fuera de reglamento-, estaba cancelado temporariamente por la FAB,  quien debía indultarlo.

b) Había tenido peleas duras, como ante el brasileño Acelino Freitas, quien proveniente de los ligeros, semi retirado, con 40 años de edad y 3 de inactividad, lo venció por KOT 3 y derribó 4 veces en agosto de 2015.

c) Peleó también ante púgiles sin relevancia y cancelados definitivamente por la FAB, como Roberto Juárez, que tiene 6  derrotas por KO en 10 meses y sigue en actividad, cuando en cualquier reglamento –incluso el de la WPC- debería estar parado al menos 1 año, o directamente inhabilitado por baja performance.

d) Nadie garantizaba su capacidad de respuesta ante alguien como Maciel (32 años, 30-4-0, 21 KO), quien reaparecía en nuestro país tras 2 años y medio, luego de haberse afincado un largo tiempo en USA para entrenar –y pelear- para el Team Maidana, con pretensiones mundialistas.

Y finalmente, fue polémica por lo que fue la pelea en sí, que sorpresivamente ganó Verón en fallo dividido y por demás discutido, donde pasó de todo.

Incluso una doble caída del propio Verón en el 1º round, la primera sin cuenta por parte del árbitro Rodolfo Stella que consideró resbalón, de la que al susodicho le costó levantarse, como si hubiera habido mano y la hubiese sentido, al punto que a los pocos segundos cayó de nuevo con otro ataque en apariencia inocuo, denunciando fragilidad extrema, o falta de combatividad. ¿Se estaba dejando caer o las sentía en serio?

Fue notorio y llamativo el efecto de esos golpes. Allí dio la sensación de que la FAB estaba en lo cierto cuando cuestionó el riesgo de su aprobación.

Sin embargo, poco después llegó la respuesta, cuando a partir del 5º Maciel se fundió y Verón comenzó a levantarla, soportando incluso manos más nítidas que las que lo mandaron al piso.

Así y todo, tal vez La Bestia no haya perdido. Pero en una pelea que admitió varias lecturas, para dos de los jueces (Omar Fernández y Palmieri, que erróneamente no usaron el medio punto que habilita el reglamento argentino), ganó Verón por 95-92 y 96-94, respectivamente.

Para Jorge Gorini –que tampoco usó el medio punto- ganó Maciel por 94-93, más coincidente con este medio, que también lo vio ganar por 96-93,5. (Ambos recibieron sendos puntos de descuento por parte de Stella).

Todo eso hizo a esta pelea controversial, polémica y cuestionada, antes y después. Pero lo más importante es que dejó una enseñanza que debería tenerse en cuenta de cara al futuro.

Si bien con el diario del lunes el resultado frío contradijo la percepción previa de la FAB, que aducía falta de equivalencias, el triunfo de Verón, además de engañoso, puede ser peligroso para su carrera, porque le puede otorgar virtudes hoy irreales, que de creerlas le será más perjudicial que beneficioso.

Dejarse llevar por un resultado es traicionero, más cuando difícilmente haya ganado. Pero además,  porque en el fondo la FAB no estaba tan errada: más allá del fallo, a Verón se lo vio descoordinado entre sus piernas y su torso, e impreciso de manos.

Impuso sus ganas, su temperamento, su mejor condición atlética quizás, pero eso fue para esta pelea, para una batalla. La guerra sigue.

Y la FAB, en base a la observación, más de "ojo clínico" que estadístico, debería ordenarle estudios especiales para asegurarse de su integridad física y protegerla por encima de todo, sin por ello interferir en su carrera.

En el tema de las equivalencias debe quedar en claro algo: si un púgil de 27 años, con 46 peleas profesionales y record positivo, que peleó -ganando y perdiendo- ante Heiland, Pitto, Sanders, Falliga, y todo el espectro nacional desde welter a mediano, no puede pelear con otro fondista como él, incluso con alguien a quien ya enfrentó, no puede pelear contra nadie.

Los problemas físicos, o los estados críticos, son como un vaso a punto de romperse: no importa ante quién, ni con qué golpe. Podrán hacerlo en el próximo toque sin importar nombre y apellido.

Los accidentes de ring, los pocos que se registran -en especial en este suelo- que no llegan a los dedos de una manos en las últimas tres décadas, se produjeron en peleas sencillas, con poco roce, ante rivales inocuos y con golpes casi invisibles.

Mike Tyson, el máximo pegador del planeta de esta Era, jamás mató ni accidentó a nadie de todos cuanto enfrentó en su carrera, hayan sido o no púgiles de fuste, mientras que desconocidos han provocado calamidades.

El reglamento habilita a que dos fondistas peleen entre sí, y el sentido común a veces trata de impedir una pelea por dispar, pero no por falta de equivalencias.

Una cosa es una mala propuesta, un rival malo, flojo, o fácil, y otra la inequivalencia que lleva a "deslindar responsabilidades". Pero todas las peleas se pueden perder por KO 1, y no por eso no tener equivalencias.

Dicho esto, el perdedor en todo sentido fue Maciel, porque desnudó sus falencias. Dependió de si le descontaron bien o mal un punto, o de si se usó o no el 9,5.

Es más; sus fans -e incluso sus asesores del "Team Maidana"-, se quejaron por redes sociales de que el 1º round duró 2:40', es decir, 20" menos, y que el 2º también.

Una mentira. Puede comprobarlo ud mismo controlando el tiempo con su propio reloj a través del  video de la pelea:

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