domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Policiales
30 | 10 | 2016
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Ordenan captura de presuntos asesinos del presidente de Sigmar

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La jueza Claudia Esquivel dictaminó el pedido de detención de Héctor García y Sasha Martínez, quienes aparecerían en los videos de las cámaras de seguridad que Roberto Chwat tenía en su casa al momento de ser ultimado. Ambos permanecen prófugos.

Ordenan captura de presuntos asesinos del presidente de Sigmar
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Una jueza de garantías ordenó hoy la captura de los dos presuntos autores del homicidio de Roberto Gerardo Chwat, el gerente de la tradicional editorial Sigmar asesinado por delincuentes que lo abordaron cuando llegaba a su casa del partido bonaerense de Vicente López, informaron fuentes judiciales.

La jueza de Garantías de San Isidro Claudia Esquivel avaló al fiscal Martín Gómez, a cargo de la investigación, sobre el pedido de detención de Héctor García (30) y Sasha Martínez (22).

Efectivos policiales procuraban esta tarde determinar el paradero de los sospechosos y realizaban distintas diligencias con el objetivo de cumplir la orden establecida por la magistrada.

Fuentes judiciales informaron a Télam que el fiscal Gómez había obtenido datos acerca de los domicilios de los dos delincuentes buscados por el homicidio y ordenó la realización de ocho allanamientos en sus viviendas y lugares frecuentados, en la localidad de Villa Martelli y en el asentamiento conocido como Villa Melo.

Sin embargo, en los procedimientos concretados ayer por efectivos de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Vicente López, de la DDI San Isidro y de la comisaría 5ta. Balneario también de Vicente López, los sindicados asesinos no se encontraban y continuaban prófugos.

Ambos ladrones fueron identificados por nombre y apellido por testigos que los reconocieron en los videos de las cámaras de la casa de Chwat (67) difundidos por los medios de comunicación, dijeron los voceros consultados.

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El hecho en el que murió el gerente de Sigmar ocurrió poco antes de las 21.30 del jueves en su casa de la calle Lisandro de la Torre 1640 -a tan sólo cinco cuadras de la Quinta Presidencial de Olivos-, cuando los delincuentes se colaron por el portón del garage en el momento en que el hombre ingresaba con su vehículo. Allí, Chwat tenía montado todo tipo de medidas de seguridad: cámaras, alarma y cerco perimetral.

La principal hipótesis de los investigadores es que el gerente de la editorial de libros infantiles se resistió al robo o trató de atropellar a los asaltantes con el auto dentro de su propio garaje, y por eso le dispararon un tiro que ingresó por el hombro izquierdo, le atravesó el tórax y salió por uno de los omóplatos.

La fuga de los delincuentes quedó grabada en videos de las cámaras de seguridad que el gerente tenía montadas en su cocina y en la puerta de entrada, en los que se ve a los dos ladrones a cara descubierta, ambos armados con pistolas.

El portón del garaje se cerró y, al quedar atrapados dentro de la casa, los delincuentes cruzaron la cocina y fueron a la entrada principal de la vivienda para huir, pero como la puerta estaba cerrada con llave, en uno de los videos se ve cómo con la culata de sus armas rompieron un ventiluz que hay sobre la puerta y escaparon por esa estrecha abertura con ayuda de una banqueta.

Los asaltantes saltaron por la reja perimetral, ante la mirada de dos vigiladores privados que se hallaban dentro de sus garitas ubicadas a sólo 50 y 30 metros de la vivienda y luego contaron que los ladrones efectuaron dispararos en la huida.

Según las fuentes, los delincuentes huyeron a bordo de un auto Toyota Corolla blanco que los esperaba con un tercer cómplice y que más tarde apareció incendiado en la localidad bonaerense de Villa Maipú, partido de San Martín, con chapa patente cambiada porque había sido robado hace nueve días, también en Vicente López.

Los peritos determinaron que en total se efectuaron tres disparos: el que hicieron para asesinar a Chwat y que fue efectuado con una pistola calibre 45 y otros dos que pudieron haber sido accidentales en el momento en que treparon el cerco y se les dispararon las armas porque las tenían en la mano.

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