domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Quilmeño
01 | 11 | 2016
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Cura movilizó a un barrio por el crecimiento de las "familias paqueras"

Nahuel Molina
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Por Nahuel Molina


Un sacerdote que trabaja en la localidad de Bernal lanzó un dramático pedido de auxilio, para frenar el avance de las bandas narco en un territorio estigmatizado por la "ausencia del Estado"

Cura movilizó a un barrio por el crecimiento de las familias paqueras
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El sábado, cientos de personas participaron de una caminata bajo la consigna "No a la droga, si a la vida". Con pancartas, banderas y hasta velas, los vecinos se manifestaron por las calles luego de ser convocados por el padre Jorge Cloro, de la Parroquia Espíritu Santo, como así también por representantes de iglesias evangelistas, sociedades de fomento, centros de jubilados de "la Iapi", que también comprende el territorio conocido como "Villa Springfield".

Durante la caminata, lanzaron un mensaje claro para las bandas narcos que coparon el vecindario. "La marcha sirvió para unir al barrio y perder un poco el miedo. Estabamos inmovilizados ante la droga, el temor nos paralizaba y ellos, de esa manera, se sienten más poderosos", describió el párroco en diálogo con DIARIO POPULAR.

Asimismo, el padre "Chicho", como le dicen los feligreses, advirtió que "si no hacemos nada, los narcos vienen por todo". "Se llevan a nuestros pibes cada vez más chicos. Antes empezaban a los 15 años, pero ahora arrancan desde los 11. Y no sólo a consumir, también a vender. Les regalan el paco durante un mes y, después, los transforman en sus esclavos", aseguró.

Para poder comer
Un fenómeno que se acrecentó en los últimos meses es el de las "familias paqueras". "Cuando la necesidad es tan grande, vender droga se vuelve la opción de muchas familias para poder comer. Esto es muy grave, porque hay familias enteras que se dedican a vender paco y los niveles de violencia se multiplican", lamentó el sacerdote, quien, a su vez, consideró que "esto no empezó en diciembre, pero sí se agravó muchísimo".

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"Desde que cambió el gobierno, en el barrio se perdieron muchas actividades sociales subsidiadas, como talleres de arte, murgas o deportes, que eran muy importantes porque sacaban a los pibes de la calle. Ahora tenemos muchos más chicos que no estudian ni trabajan, que terminan siempre cayendo en la misma: primero la esquina, después el alcohol y después la droga, más tarde la delincuencia y casi siempre un final trágico", sostuvo, con tristeza, el padre Jorge, quien llegó a esta iglesia tras un paso de dos años por la parroquia "Nuestra Señora de las Lágrimas", del barrio La Matera de Quilmes.

Por último, el párroco comparó lo que pasa en Bernal Oeste con algunas ciudades de México. "Está naturalizada la muerte, se matan entre bandas. Somos un barrio olvidado, somos el descarte. La Iapi está mexicanizada", sentenció.

Debía 20 pesos y lo mataron
Los niveles de violencia en la zona son escalofriantes. Ajustes de cuentas, guerras por el control de territorios y peleas que terminan con uno o varios muertos. Todo eso "está naturalizado" y ya "no genera conmoción" en los vecinos, porque -como dice el padre Jorge Cloro- "es cosa de todos los días".

"Hace tres semanas, mataron a puñaladas a uno de los pibes del barrio. Debía 20 pesos, discutió y su dealer (vendedora) junto con el marido lo atacaron con armas blancas", reveló el sacerdote, al tiempo que agregó: "Nadie se enteró de la muerte de este chico. Parece que la vida de los que vivimos acá no vale nada".

El crimen que sí cobró trascendencia fue el de un adolescente de 14 años en el sector conocido como "Villa Springfield". Fue el caso de Héctor Rodríguez, atacado por narcotraficantes en la esquina de las calles Montevideo y Mosconi. El joven recibió 10 puñaladas y fue degollado, en lo que se sospechan que fue un "mensaje narco" para el hermano de la víctima.
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