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Fútbol
08 | 11 | 2016
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5 razones para leer Don Julio (aún) sin ser futbolero

Natalia Arenas
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Por Natalia Arenas


Cuando me pidieron que escriba "algo" sobre el nuevo número de la revista, dudé. No por lo que yo pueda hacer con ese abismo que me dibujaron frente a mis pies, sino por cómo lo leerán los lectores y, específicamente, los hacedores de esta edición.

5 razones para leer Don Julio (aún) sin ser futbolero
Foto: Don Julio
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Hasta ese momento, yo no había leído nada sobre Don Julio: ni críticas, ni reseñas. Ni siquiera había leído una página de alguna Don Julio. Sabía (presentía, imaginaba) que era una revista de fútbol. Y ya.

No soy futbolera. Nunca fui a un estadio. Bueno, sí. Pero para ver recitales. Soy hincha de River y cuando era chica también era un poco de Independiente. Todo eso por ósmosis familiar. Ahora sólo soy de River. Y diría que también de Argentina, pero me da vergüenza mi propio infantilismo, así que mejor no lo digo. Miro algunos partidos por televisión. Sólo algunos. Y durante mucho tiempo tuve que aprenderme frases odiosamente hechas como "duelo de necesitados" y apodos como "El tatengue" o "La crema" porque estaba sola en una redacción y había que escribir previas.

Es todo lo que consumí de fútbol en mi vida.

Pero ahí, sobre la mesa del comedor de mi casa, estaba Don Julio esperándome. Asediándome. Tenía que leerla. Y cuando empecé, no pude dejar de hacerlo. No encontré motivos para dejar de hacerlo. Pero sí para devorarme hasta el último punto. Aún sin ser futbolera.  


1)   Fútbol no, pero sí. Don Julio no es una revista de fútbol. Don Julio es una revista que utiliza el fútbol como disparador, como vehículo para contar historias. Historias que tienen como protagonistas a personas que de una u otra manera están vinculadas al fútbol. El fútbol termina siendo una excusa (¿acaso para atrapar lectores futboleros?) para hablar de algo más: las frustraciones, las pequeñas batallas diarias, los miedos, las ilusiones, el éxito, el fracaso, la espera. Las 11 historias que reúne Don Julio hablan, también, sobre nosotros mismos.

2)   La búsqueda. Lo primero es el tema. Ese qué tan minúsculo en un mundillo donde pareciera que está todo dicho, todo contado. Pero no. Hay más. Cientos, miles de historias mínimas dando vueltas, esperando ser contadas. Y en Don Julio saben olfatearlas, verlas, tocarlas. El detector de talentos de uno de los clubes más grandes de la Argentina. Una chica que hace jueguitos en los semáforos y sueña con que la descubran. La última noche del jugador chileno que saltó al vacío desde la terraza de un hotel. La fuga de un futbolista cubano, la búsqueda y sus noches blancas. Sólo cuatro de las 11 historias chiquitas que se vuelven gigantes en estas páginas.     

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3)   Elogio de la escritura. Así como en el fútbol hay "líricos" y "rústicos", también los hay en la narrativa. No sólo hay que dar con la historia, sino saber contarla. Y estos periodistas sabén qué y saben cómo. Saben de fútbol, pero también (y principalmente) saben narrar. Saben por qué y para qué esa historia está allí: para ser contada. Levantaron un teléfono, viajaron, se pasaron horas, días con esos personajes de carne y hueso. Son los ojos del lector en Alaska,  en Cuba, en Pehuajó y en ese pueblo boliviano donde hace 4 años cayó un rayo justo en el cuerpo de Martín Palavicini. Son esos ojos en lugares donde, en algunos casos, ellos tampoco estuvieron pero preguntaron, indagaron, escarbaron tanto que se transportan, nos transportan.

4)   La estética. Más que una revista, Don Julio es un libro. Un libro para coleccionar. Desde la tapa, promete. Las fotos e ilustraciones, sobre todo en las notas que evitan el clásico retrato del personaje y juegan con la metáfora dicen algo (a veces mucho) más que un párrafo cualquiera del texto.     

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5)   El proyecto. Siempre es reconfortante colaborar con un proyecto autogestivo. Saber que esos pesos que estás dando a cambio de lo que te llevás no tienen como destino una empresa de la que, probablemente,  ni siquiera conocés el verdadero nombre. En los proyectos autogestivos, la plata que entra vuelve a salir en más producción, en más textos, en más fotos e ilustraciones. Sale en más ediciones y futuros números (el próximo, en marzo). Lo que cuesta Don Julio es inversamente proporcional a lo que vale. Porque vale mucho más.      

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