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El Defensor de los Consumidores
06 | 11 | 2016
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Polémica por cobro del Servicio de Mesa

Pablo Chamatropulos
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Por Pablo Chamatropulos


En Argentina se consolidó hace varios años la posibilidad que las Asociaciones de Consumidores legalmente habilitadas inicien juicios colectivos cuando hay una situación particular que perjudica a muchos consumidores y que por sus características quizás no se reclaman de manera individual.

Polémica por cobro del Servicio de Mesa
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Conocida la situación de que una de las ONG más conocidas del país, realizó un juicio contra el cobro del 'servicio de mesa' le pedimos al Abogado que en este caso la patrocinó, el Dr. Pérez Hazaña Alejandro nos remita la información que transcribimos a continuación:

Desde la asociación de defensa del consumidor CODEC (Centro de Orientación Defensa y Educación del Consumidor) iniciamos demanda para detener el cobro del cargo por 'cubiertos', también conocido como 'servicio de mesa'.

En esta primera demanda iniciada contra 'La Trattoría', que tramita ante los juzgados Civiles y Comerciales de La Plata, se pide la prohibición del cobro para todos los consumidores.

El cobro de este cargo, desconocido hace tan solo 10 años, se expandió rápidamente en los últimos años, volviéndose una costumbre que atenta contra dos derechos básicos de los consumidores: a la información (nadie sabe qué es este cargo) y a la libertad de elección (se cobra sin solicitud y sin posibilidad de negarse).

Dada su lamentable expansión, todos los consumidores conocen a esta altura este concepto, usualmente sucede lo siguiente: un grupo de personas va a cenar, un mozo se acerca a traer las cartas, poco después traerá una panera con algún aderezo. Luego preguntará sobre las bebidas o alguna entrada, luego sobre los platos, etc. Finalizada la comida, los consumidores recibirán la cuenta con el ítem 'cubierto' o 'servicio de mesa', multiplicado por la cantidad de consumidores. En ningún momento se les consulta si desean la panera, o el servicio de mesa, ni se les explica que es este servicio, ni se les da la posibilidad de rechazar el 'servicio'. Pagan, sin saber muy bien por qué, aproximadamente 125 pesos de más si el cargo tiene un precio de $25 (en algunos casos ya se cobra hasta 40 pesos).

Este cobro, si bien lamentablemente común, es ilícito.

El consumidor no debe abonar por conceptos que no conoce ni se le explican (artículo 37 de la Ley de Defensa del Consumidor) y en este caso, la ausencia de explicación es pasmosa: nadie sabe que es este 'servicio de mesa'. No lo explican las cartas, no lo explican los mozos, y nadie sabe si corresponde al servicio del mozo o al hecho de dar cubiertos (como el nombre parece indicar), a la mantelería, a una propina, o a la entrega del pan.

Pero peor aún, no es posible cobrar por ninguna de estas causas: el consumidor no puede traer su propia mantelería, ni sus cubiertos, ni servirse por sí mismo, ni corresponde el pago por persona, cuando se entrega una sola panera para todos y se cobra haya un consumo o no.

Además de no saber qué es, el cobro de este cargo distorsiona el precio de los demás productos. Pensémoslo de esta manera: no sale lo mismo un plato con bebida en un local que cobre 'cubierto' o 'servicio de mesa', que en uno que no lo haga. Supongamos que en ambos el plato tenga un precio de $ 130 y la bebida de $ 30. En el primero se abona un 15% más ($ 184 por la comida, la bebida y el 'cubierto'), mientras que en el segundo sólo $ 160.

Pero además de no saberse por qué paga, tampoco se puede rechazar el 'servicio'. El cobro sin consulta ni posibilidad de negarse, viola un derecho básico del consumidor: la libertad de elegir.

Este tipo de 'ventas atadas', prohibidas por el artículo 1099 del Código Civil y Comercial y 42 de la Constitución Nacional, no son más que una manera de forzar la compra un servicio o producto que no nos interesa o queremos ('servicio de mesa'), cuando concurrimos a adquirir uno que sí nos interesa (cena). Este abuso por parte de los empresarios, lamentablemente también es común, siendo conocidos los casos de los seguros a la hora de contraer un préstamo, o cuando queremos adquirir una tarjeta de crédito y se nos obliga a adquirir un paquete de productos (otras tarjetas, cuentas corrientes, etc.) que no queremos.

Este extra inexplicable, le genera a los restaurantes una enorme ganancia en perjuicio de los consumidores: en el caso de 'La Trattoría' esto implica un ingreso por 'servicio de mesa' de más de un millón de pesos por mes. Es un típico caso de 'pequeños ilícitos lucrativos', también denominados ilícitos 'hormiga'; que pasan desapercibidos por lo pequeño de los montos individuales, pero que en la reiteración, generan cuantiosas sumas ilegítimas al comerciante abusivo.

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