jueves 8.12.2016 - Actualizado hace
Boxeo
08 | 11 | 2016
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Pantalones largos

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La Monita Esteche y Celeste Peralta hicieron una pelea de malevas en la FAB el último viernes, además del mérito de no haberse esquivado. Ganó Esteche, pero más que ella ganó el boxeo femenino, con su ejemplo de humildad y sacrificio sin especulaciones, recordando los orígenes del boxeo entre machos. De premio se llevó las 3 coronas mundiales superligero en disputa (AMB, FIB y OMB).

Pantalones largos
La "Monita" Esteche
Foto:

En sus orígenes era así: alguien se erigía como el campeón del pueblo o barrio, y la muchedumbre lo seguía. Era "su" representante.


Luego aparecía el campeón de otro barrio, y entonces se enfrentaban.

Cada cual atraía a su gente, que iba a ver a su "crédito", pero también iba a ver al otro, necesitados de ídolos como en la antigüedad, desde la época de los romanos. Y el vencedor de un ídolo, era a la vez un admirado y respetado eterno.

Estaban también los que iban neutralmente, a ver piñas, o los que apostaban, o los que querían vivir esa adrenalina incomparable, que luego fueron los más. Y entonces cada peleador amplió sus fronteras y comenzó a ser seguido ya no por un pueblo, sino por una nación, y poco después por el mundo. Ya no importaba demasiado ante qué rival.

Lo más lindo y puro era sin embargo lo otro: el duelo entre dos buenos, entre dos pasiones, entre dos sensaciones de pertenencia y arraigo. El verdadero "campeón" de uno, que revalidaba su corona contra otro "campeón", siempre ante el mejor, no contra cualquiera. No se peleaba por pelear, ni por deporte, ni por negocio: por el ego.

Lo retrotraemos porque ésa es la etapa que no vivió el boxeo femenino, y que están por recorrer ahora, tal vez. Surgieron enganchadas con la estructura masculina, viciada, desvirtuada después de más de un siglo. ¿Querrán atravesar aquella experiencia?

La Monita Esteche y Celeste Peralta, ambas porteñas de nacimiento, pero identificadas hoy en día con la localidad de San Martín una, y otra con la de Laferrere la otra, se enfrentaron el sábado en la FAB con dos definidas hinchadas por bando y poco público neutral, independientemente de los muchos seguidores por TV.

Estaban en juego tres coronas mundiales del mismo peso y diferentes entidades: la superligero AMB de La Monita y la OMB y FIB de Celeste que conquistó este año en gran exhibición ante Marisa Núñez.
Esteche había retenido la suya de milagro, al empatar de visitante en Francia ante la local Farida El Hadriati, en un fallo paradójicamente anti localista, porque había sido superada ampliamente. Pero además ya se había enfrentado sin título en juego ante Peralta, con quien perdió por puntos en 8 vueltas hace un año y monedas.

Se preveía una revancha picante, habida cuenta el estilo de ambas y sus jerarquizados niveles. En especial por el lado de La Monita, que ya sabía de estos duelos, que le curtieron la piel y el alma.
Algo similar ya había vivido a fines de 2014 contra La Camionera Alegre, también sin coronas en disputa, pese a que ambas eran campeonas: Esteche siempre de la AMB; Alegre de la OMB que ahora heredó Peralta. Y en un fallo extraño, errado, e injusto, aquella vez el triunfo se lo llevó Esteche, que era visitante, en medio de un polvorín con pesado clima gremial, donde los Camioneros alentaban a Alegre y la barra brava de Chaca a Esteche.

En ese contexto, ante ésas rivales, está acostumbrada a pelear La Monita: sin protección, en rodeo ajeno, y ante las mejores. Ganando o perdiendo.

Repasemos: dos veces en Colombia ante la local Enis Pacheco, donde le birlaron sendos triunfos a cambio de un empate y una derrota. Marisa Núñez, Patricia Viñas, Victoria Bustos, Mónica "La Gata" Acosta (a quien le quitó el AMB), Fernanda Alegre y contando la del sábado, dos ante Celeste Peralta.

Victoriosa o derrotada. Tomándose revanchas, como la del sábado, donde en un peleón dejó sin invicto a una estrella del amateurismo, ex representante de Las Toritas y ahijada de la FAB, como Celeste, amiga de La Pantera Farías, La Tuti Bopp y La Tigresa Acuña –entre otras-, que fueron a alentarla. La venció por puntos en 10 vueltas en forma unánime.

Fue una riña de toma y daca, pareja, y, con perdón del término, "con hombría" –el diccionario no ofrece la versión femenina de esta expresión-, donde lo más justo hubiese sido un empate. A cambio hubo un fallo honesto y ejemplar, quizás malo, porque dio una diferencia exagerada a favor de Esteche (97-93 Cerdán y Geido, 98-92 Savino). Evidentemente los jueces premiaron sus ganas, su enjundia, su fiereza, pero en contra de la favorita "afectiva".

A Celeste le venían cuidando la carrera inmaculada de 8-0-0, 1 KO, que no le sirvió de nada. La Monita tiene 4 derrotas en su haber, pero porta en su valija un arsenal de apellidos y experiencias.

Qué ejemplo.

Las mujeres, que quieren ponerse los pantalones largos, aún siguen usando polleras, aunque porten guantes de boxeo. Y se esquivan unas a otras, ya sea por "amistad", respeto, miedo, especulaciones, o negocios (¿) que brillan por su ausencia.

En esa categoría (superligero) está La Camionera Alegre –cuando reaparezca tras su maternidad-, La Pantera Farías, Victoria Bustos, además de las propias Peralta y Esteche.  Y no olvidar a La Locomotora Oliveras -¿de qué vive ahora, si hace más de un año que no pelea, e hizo una sola en 2015 y otra en 2014? ¿No se había ido en busca de mejores bolsas, quejándose de lo poco que pagaban aquí?-.

No importa cómo, ni bajo qué organización, ni quién contra quién, pero es de esperar que se enfrenten unas con otras, como hace e hizo La Monita. Que el glamour lo dejen para abajo del ring, y el sudor para arriba de él y para el gimnasio, donde además del peso y la técnica busquen desterrar el constante mal uso de la cabeza, y los siempre exagerados golpes bajos –que llegan hasta los muslos-, sin que ningún árbitro sea capaz de penalizar alguna vez.

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