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Boxeo
12 | 11 | 2016
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Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La historia de cómo le llegó a Brian Castaño su chance mundialista del 26 de noviembre próximo en González Catán, frente al boricua Emmanuel De Jesús, y de cómo influye más hoy en día en boxeo profesional el promotor que el boxeador.

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Un notición llegó en los últimos días desde USA: Brian Castaño peleará por el título mundial superwelter interino AMB el sábado 26 de noviembre.

Lo hará acá, en nuestro país, más precisamente en el Polideportivo Presidente Perón de González Catán, Pcia de Bs As, y será ante el puertorriqueño Emmanuel De Jesús, 23 años, 17-1-0, 12 KO, 9º en el ránking de la entidad, considerado un welter natural, más que un superwelter.

Una magnífica producción de la AMB hizo posible algo que se esperaba hace tiempo, aunque quizás por otros medios más legítimos. Por ejemplo, sobre el ring, ante algún rankeado, con algún mérito boxístico más, y no tanto a través de los escritorios, pero bueno, no importa. Gran noticia. Y vamos Brian, vamos Argentina.

Repasando la carrera del bonaerense que brilló como amateur, pese a no haberlo traducido nunca en resultados concretos en esa etapa, vemos que su mejor pelea LEJOS –por no decir, la única buena- fue justamente en ese campo, en la WSB de la AIBA, peleando para Los Cóndores ante el ruso Sergiy Derevyanchenko, a quien venció por puntos en feroz batalla en Caseros, que algunos piensan que no ganó.

El resto, poco y nada. Siempre amagó, pero nunca concretó esa gran pelea o performance que de él se esperaba. Por eso ahora pone tan contento que le haya llegado la chance así, tan rápido, de golpe, pese a haber hecho una sola pelea en el año ante un púgil de 36 años como Marcus Upshaw, con casi tantas perdidas como ganadas.

Brian lo venció por KOT 5, y jamás imaginó que ésa –un match menor a 10 vueltas- sería secretamente una especie de eliminatoria mundialista, aunque Upshaw no estaba en el ránking AMB, y Brian recién aparecía en el 6º lugar en junio, tampoco se sabe bien el motivo, si venía de una desabrida victoria por puntos en diciembre de 2015 -6 meses antes-, y antes de eso, apenas 3 presentaciones en USA, una a 8 y dos a 6 vueltas.

Tampoco interesa averiguarlo, si es un beneficio que viene de arriba.

Con la victoria ante Upshaw, Brian escaló al 5º en agosto, luego al 4º y luego al 2º puesto, vertiginosamente. Y sin tirar una piña. Tener buenos contactos lo es todo en el boxeo y bien que nos viene en este caso.

Pensar que en un tiempo criticábamos a la AMB, que siempre fue el organismo más cercano al boxeo argentino. Primero en la época del Luna Park, con Tito Lecture a la cabeza, a través del cual todos nuestros campeones peleaban por ella.

Luego con Osvaldo Rivero, que se asoció con Don Luis Spada, argentino radicado en Panamá que guió los primeros pasos de OR en su incursión en este deporte, en especial con Coggi y Vásquez.

Qué poco entendíamos en aquel entonces, cuando la prensa criticaba a la AMB por los rivales que le seleccionaba a Coggi, como el mexicano Memo Cruz, a quien metieron 10º en el ránking -el último puesto-, pese a que venía de empatar y hacía 10 meses que no peleaba. La AMB lo puso como con la mano para que sea retador fácil para "Látigo". Y la prensa lo cuestionó.

También reaccionó en aquella noche tucumana de Coggi-Eder González, cuando salvaron al Zurdo de Brandsen de perder por KO, con Spada teniéndolo del pantaloncito en una esquina para que no cayera, y atajando con su brazo los golpes del colombiano. Con el árbitro deambulando por el ring sin saber qué cobrar para hacer tiempo y darle respiro al argentino. Y con el timekeeper haciendo sonar el gong 30 segundos antes.

La crítica a Rivero cuando dijo: "es un regalo de Navidad para todos los argentinos". No supimos entenderlo entonces. Éramos tan "románticos". Antipatrias. Vendepatrias. Anti argentinos. Preferíamos las cosas limpias y la Justicia antes que victorias de papel.

Hoy estamos felices porque Castaño será campeón mundial pronto, lo merezca o no. El fin en este caso justifica los medios.

No es subestimar a De Jesús. Para nada. Pero cabe analizar que Emmanuel tiene un record flojito, porque de sus 18 peleas, salvo una, todas fueron a 4 y 6 rounds, y otra única a 8. Es más; de ellas, 12 fueron con púgiles de récord negativo, y las otras 6 por ahí nomás.

En alguna que otra foto hasta parece un púgil de la WPC.

Su única derrota fue en marzo de este año, por puntos con un rival de 10 peleas, pero al mes siguiente se reivindicó con una victoria por KO 2 ante uno de 3-5-0.

Se ve que eso le valió para -varios meses después- ingresar al ránking AMB en el 9º lugar de los superwelter. Fue su único mérito del año, donde tiene 1 ganada y 1 perdida.

Supo estar 15º y 14º entre los welter hasta enero, también sin demasiados merecimientos.

Ése será el rival de Brian, y el postulante a una corona mundial interina AMB, que se supone debieran disputarla el 1º y el 2º, o el 2º y el 3º. O los dos primeros disponibles, que cuando hay que ir hasta el 9º, significa que están ofreciendo chaucha y palitos.

Es que –olvidamos decir- el duelo es en el contexto del Programa "KO a las drogas" que organiza anualmente la AMB, donde a cada púgil le paga la bolsa su promotor, o en su defecto, uno de los dos, si es que está muy interesado y arreglan. De allí que estas suelen ser bajas.

 Se conoce además la especial devoción que tiene la AMB por el "Team Maidana", a quien pertenece Castaño, por suerte.

Para todo esto, la AMB debió preparar el terreno: pasó al campeón regular (el cubano Erislandy  Lara) como supercampeón, y al interno (el ecuatoriano Jack Culcay) como regular.

Dejó entonces la puerta abierta para que Castaño gane un interinato sin necesidad alguna, ya que hay dos monarcas. Salvo una cosa: Culcay y Lara deberían enfrentarse alguna vez para unificar, y cuando esto ocurra, el ganador será supercampeón. Y quedará el regular vacante, lo mismo que si Lara pasa a mediano a desafiar a Golovkin, como quiere.

Allí pondrán a Castaño, ungiéndolo sin subirse al ring. Una jugada ajedrecística genial, para aplaudir y agradecer. Y de ser posible, para no husmear demasiado.

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