viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Turf
13 | 11 | 2016
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He Runs Away pasó la prueba y se calzó la corona de campeón

Gustavo Ábalo
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Por Gustavo Ábalo


Bien dirigido por Rodrigo Blanco, ratificó en el Derby con un sobresaliente lo hecho en el Jockey Club (G1), superando por 4 cuerpos al outsider Grand Soho. Ahora, el crédito del stud The Guante irá por el Pellegrini (G1).

He Runs Away pasó la prueba y se calzó la corona de campeón
Foto:

Vaya si pasó la prueba He Runs Away ($ 5,15). El hijo de Heliostatic, héroe sorpresivo del Jockey Club (G1) en San Isidro, afrontaba ayer en el Hipódromo de Palermo una prueba de fuego: confirmar esa actuación nada menos que en el Gran Premio Nacional (G1-2500 metros, $ 1.250.000 al 1º), cita cumbre del proceso selectivo de nuestra hípica y cierre de la Triple Corona que por vigésimo año consecutivo no tendrá dueño.

El crédito del stud The Guante no solo aprobó el exigente examen que significa el Derby argentino: lo hizo a lo bueno, con un sobresaliente, demostrando que lo hecho en el cotejo más antiguo del calendario no había sido solo fruto de una buena tarde. He Runs Away despejó todas las dudas con una terminante performance y se calzó la corona de campeón, consagrándose como el mejor 3 años de la temporada.

Bien conducido por Rodrigo Blanco (quien sumó su segundo Nacional), el pupilo de la familia Romero se impuso por el contundente margen de 4 cuerpos sobre el outsider Grand Soho (pagaba $ 134,95), en 2'38"51c. En tanto, en la tercera posición arribó, a 1 largo más, Don Archi, quedando cuarto, a la cabeza, Distinto Rye.

      He Runs Away

El ritmo de la carrera fue parejo y, como se sabía, el zaino colorado (cotizado enemigo en las apuestas) accionó de menor a mayor, mientras Dubai Blue marcaba el camino seguido por Grand Soho y Bounce Back. Así, fueron recortando terreno y, ya antes de ingresar al derecho, el dirigido por Fabián Rivero -ante la sorpresa de los aficionados- tomó el comando de la competencia, al tiempo que He Runs Away se iba arrimando. En la recta, cuando Ojitos lanzó a su conducido el pleito se acabó pronto: con absoluta facilidad pasó a dominar la contienda, exhibiendo una notable superioridad. Fueron 4 cuerpos en el disco que pudieron ser más.

Ahora, al criado en Santa María de Araras lo espera otro desafío gigante: el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) que, por otra parte, ya se palpita espectacular. Como la actuación de He Runs Away, que alcanzó la gloria e imprimió su nombre para siempre en las páginas doradas de nuestro turf. ¡Salud campeón! 

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