domingo 11.12.2016 - Actualizado hace
Política
14 | 11 | 2016
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No tantas leyes, pero con reformas fundamentales

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Próximo a finalizar el período de sesiones ordinarias, el Congreso lleva aprobadas más de 70 leyes. Un número no tan elevado comparado con otros años, pero importante dadas las circunstancias y el tipo de proyectos aprobados.

No tantas leyes, pero con reformas fundamentales
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Cuando falta poco más de 15 días para el fin de las sesiones ordinarias, el Congreso lleva sancionadas 72 leyes, una cosecha relativamente flaca si se la compara con años anteriores, aunque apreciable si se considera la envergadura de algunas de las iniciativas aprobadas y la composición de las cámaras, donde el oficialismo no reúne mayorías.

Un informe elaborado por la Secretaría Parlamentaria del bloque de diputados de la UCR reveló que la productividad del Congreso no fue tan magra, ya que al saldo parcial de 72 leyes con sanción definitiva se sumarían dos o tres decenas más hasta fin de año, dado que se prevé que las sesiones ordinarias serán prorrogadas.

"Pueden ser más de 100 leyes", indicaron fuentes del bloque de la UCR, aunque de todos modos la cantidad de proyectos sancionados se ubicaría muy lejos del récord de 2014, cuando vieron luz 174 leyes, y por debajo del año pasado, cuando se sacaron del horno 125 normativas, de acuerdo con un informe de la Fundación Directorio Legislativo.

Es más probable que la producción de leyes de este año se aproxime a los guarismos de 2011 y 2012, cuando se sancionaron 104 y 92 leyes, respectivamente.

Cabe recordar que 2010 (64 leyes) y 2011 (65 leyes) habían sido años de vacas flacas en el Congreso ya que el kirchnerismo había quedado muy debilitado en número de legisladores luego de la resonante derrota electoral de 2009 a manos de Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires.

Además, tuvo que enfrentar el abroquelamiento de las distintas fuerzas opositores en lo que conoció como el "Grupo A", un bloque compacto que hizo rebotar la mayoría de las propuestas del kirchnerismo.

Al desembarcar en el Congreso como tal, la alianza oficialista Cambiemos se encontró con un panorama con algunas semejanzas, ya que la correlación de fuerzas en las cámaras no le permite tener mayorías automáticas para sacar leyes sin necesidad de acuerdos parlamentarios con otros bloques.

Si bien en Diputados logró constituirse como primera minoría, depende de la pesca de votos en las peceras de otras fuerzas políticas; mientras que en el Senado la situación es aún más desfavorable ya que la mayoría es controlada por el PJ-FpV.

Con todo, Cambiemos cuenta con una ventaja: no enfrenta un arco opositor análogo al "Grupo A" que en aquellos años le infligía constantes dolores de cabeza al FpV.

El Frente Renovador de Sergio Massa y el bloque Justicialista de Diego Bossio se declararon desde un principio como una "oposición responsable" y flexible dispuesta a colaborar para darle herramientas al Poder Ejecutivo. Y el mismo escenario se repite en el Senado con el bloque peronista liderado por Miguel Pichetto, cada vez más distanciado del kirchnerismo, y condescendiente con los deseos de la Casa Rosada.

A partir de una ingeniería de negociaciones que no estuvo exenta de vaivenes y desplantes, Cambiemos logró sacar adelante leyes clave como la de pago a los holdouts y la iniciativa de "reparación histórica" a los jubilados.

También se sancionó el régimen de reintegro de IVA para compras en comercios minoristas, la ley de autopartes, la de estímulo a PyMEs, acceso a la información pública, las normativas enmarcadas en el programa Justicia 2020, la ley de Flagrancia y del "Arrepentido", y la de precursores, entre otras.

En tanto, a contramano de la voluntad del gobierno, el Congreso dio luz verde a la famosa "ley antidespidos", que declaraba la emergencia ocupacional, y que luego fue vetada por el presidente Mauricio Macri.

Si se aprueba en ambas cámaras, la Ley de Emergencia Social -que patrocinan organizaciones sociales como la CTEP y Barrios de Pie- podría correr la misma suerte ya que el gobierno parecería no estar dispuesto a hacerse cargo del costo fiscal de alrededor de 50 mil millones de pesos al año.

Ahora el oficialismo tiene por delante en su hoja de ruta la aprobación no sólo del Presupuesto 2017, sino además reformas trascendentales como la ley de voto electrónico y el régimen de contratos de participación público privada (PPP) en obras pública, que marcarán un cambio de paradigma.

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