sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
Quilmeño
14 | 11 | 2016
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Gómez: "Si me quieren echar, están en su derecho"

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Pieza fundamental del campeonato de 1978, el ídolo venía colaborando en el club, pero lentamente fue perdiendo su lugar. "Yo no quiero hacerle daño al club que amo", manifestó el 10 que le dio la gloria a Quilmes.

Gómez: Si me quieren echar, están en su derecho
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Idolo máximo del club, gloria de la historia del Decano, Omar "El Indio" Gómez es uno de los empleados de Quilmes que no logra acomodarse a la transición. Acusa un destrato por parte de un dirigente de primera línea y una deuda salarial, aunque remarcó que no quiere "hacerle daño al club". 
Gómez reclama por una deuda que mantiene la entidad con él. Según el ídolo, se trata de honorarios que habitualmente se abonaban en forma no registrada y que se dejaron de abonar. "Cuando fui al banco, vi que me habían pagado menos. Fui tres veces a hablar con Alberto Burri y no me atendía. Cuando fui enojado, me atendió. Me dijo cosas que me dolieron. Me explicó que en reunión en CD se decidió pagar sólo el blanco. Hay 5.000$ de diferencia", aseguró a Deportes en FM. 
Si bien la gloria cervecera intentó alcanzar una solución por medio del diálogo, no logró la recepción esperada. Pero más allá de la incómoda situación que vive, Gómez intentó separar a Marcelo Calello, con quien tiene una buena relación.
 En este sentido, confió: "No quiero molestar al presidente por esto. Por lo que me dijo Burri, él es el que manda en el club. No estoy diciendo que Burri sea el problema, eh. Sólo no me gustó cómo me dijo las cosas. Si me quieren echar, están en su derecho". 
A diferencia de otros acreedores y personas vinculadas con Quilmes, El Indio sólo busca un lugar y pretende "seguir aportando al club" desde un lugar donde pueda sentirse útil. Además, el ídolo que estampó su nombre en una de las tribunas del Estadio Centenario, se siente contrariado porque siente que con su reclamo puede caer mal en el club. En este mismo sentido, Gómez manifestó: "Me están haciendo hacer cosas que no me gustan, como hablar con abogados, con el gremio. Y yo no quiero hacerle daño al club que amo".
A pesar de que aún guarda cierta incertidumbre sobre su futuro en la institución, este manifestó: "Yo no voy a renunciar porque es el club que amo. Siento que se metieron a mi casa y me quieren echar. Pero yo no quiero ser una molestia para nadie. Soy un tipo grande y estas pelotudeces me molestan, nada más"

No logra encontrar su lugar

La controversial situación no se acota a lo económico, sino que en el plano profesional también vio alterada su participación en la vida diaria de Quilmes. Con el cambio de gestión, Gómez quedó con una función desdibujada respecto del lugar que tenía con la dirigencia de José Luis y Andrés Meiszner. Al respecto, explicó: "Soy empleado del club y no me asignaron ninguna función. Armaron una mesa con los técnicos y yo era coordinador. Yo estaba para buscar jugadores. Se acerca gente para verme porque te traen pibes. Cuando dejé de dirigir a la Reserva, mi función fue captar juveniles. Yo estaba tranquilo. No teníamos otro trabajo definido". 
Más allá de su situación laboral, la gloria del Decano relató: "Yo sigo yendo al predio y constantemente trabajamos para el club. Los fines de semana recorro para ver jugadores. Así me pasó con Enzo Acosta. Por suerte el pibito creyó en nosotros y hoy está en Primera. No se le reclama nada".
Su antigua función de entrenador de la Reserva ahora la desempeña Leonardo Lemos, sobre quien aseguró: "No hay una relación estrecha con Lemos. Son pibes especiales. Yo a veces le llevo pibes que juegan bien y siempre buscan un pero". 

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