viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Viva la pesca
17 | 11 | 2016
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Festival de manduvas en Berisso, con equipos livianos

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Tras años sin verlas, tener la posibilidad de pescar muchas manduvas es algo que no queríamos perdernos. Y sabiendo cómo y dónde buscarlas, podremos divertirnos en grande con esta deportiva especie.

Festival de manduvas en Berisso, con equipos livianos
Foto:

En Viva la Pesca siempre decimos que Berisso es un multipesquero y nuevamente lo volvemos a ratificar. Porque en nuestros 17 años de historia hemos hecho más de 600 relevamientos, y en ellos hemos dado con especies "raras" que no son de pesca tan frecuente, como es el caso de las manduvas. Pero nunca hasta el día de ayer dijimos: "Vamos a hacer una nota exclusiva de manduvas". Y ayer -sí, ayer, a menos de 24 horas de concluida nuestra pesca usted ya la está leyendo-, nuestro guía referente en la zona, Joaquín Hasaín, nos permitió concretar este sueño. Porque en apenas media jornada pudimos lograr 14 ejemplares de esta difícil especie, en una pesca inolvidable.

Es que a diferencia de otros colegas, en días donde no tiene clientes, nuestro Joaquín sale a explorar las bondades de su pago chico. Y así se dan los descubrimientos. Desde el pasado lunes, Hasaín vio que tirando a fondo con un plomito pasante y en determinadas mareas, el inagotable Río de la Plata lo premiaba con regias manduvas. Enseguida nos llamó y nos envió fotos, por lo que no tardamos en combinar la visita para el día de ayer. Y le metimos presión: "Joaquín, mirá que tenemos que pescar o pescar eh... porque del río volvemos al diario a escribir lo vivido, sea bueno o malo". El guía nos dijo: "Vengan tranquilos que vamos a pescar algunas, yo hoy solito saqué 16". Dicho y hecho, ayer a las 9 de la mañana estábamos en la mina junto a Charly Geier, gran amigo, quien pese al amago de lluvia y a la falta de anticipación en el aviso, entendió que hacer una nota de manduvas era algo verdaderamente inusual que no se daba todos los días. De hecho, esta especie suele desaparecer del estuario por varias temporadas, y en años puntuales -como éste que sucede a una buena creciente- retornan en cantidad.

Armamos equipos Tech, Shimano y Masterfish con cañas de 2,40 metros, reeles de baitcast con nailon en algunos casos y multifilamento de 30 libras en otros, pasando un plomo corredizo de 40 gramos por la madre y tras enhebrar una perlita, atamos un leader de 40 libras y 35 cm de largo con un anzuelo 9/0. en los anzuelos encarnamos bagres amarillos que previamente pescamos muy cerca del punto de partida y que se sumaron a un pelotón de mojarrones que Joaquín había pescado mientras esperaba nuestra llegada.

La marea era bajante fuerte, en un marco de río crecido que había tapado los palos de los malecones. Nos orientamos al Norte, como a 100 metros del malecón más cercano a la Toma Base Naval. Y tiramos hacia el Sur, a favor de la corriente. Tras un compás de espera logramos algunas capturas, pero no eran las deseadas: bagres blancos inmensos y patíes de portes notables. Joaquín nos propuso pasar al malecón del Sur y así lo hicimos, pescando en aguas abiertas bastante más movidas. Y allí sí, tras el anclaje, empezó una verdadera fiesta: corridas en todas las cañas, tanto en las encarnadas con mojarrones como en las que teníamos con bagres amarillos enteros. Una tras otra, a veces en doblete, sacábamos manduvas de kilo a kilo y medio en una pesca muy deportiva, pues nos obligaba a tomarle el punto justo a la corrida para hacer la clavada.

Tras una pasada donde obteníamos 4 o 5 ejemplares, por ahí la cosa se cortaba y se reiniciaba al rato. Así fuimos pescando una notable cosecha de manduvas hasta que la parada de agua preanunció la creciente y el pique se cortó por completo. Igual ya estábamos satisfechos con este sensacional aperitivo antes de dar campana de largada con las bogas, que cada día pican más firmes. Pero de eso, de eso hablaremos más adelante. Vaya y disfrute.

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