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Historias de vida
20 | 11 | 2016
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Compuso para Sandro y hasta homenajeó a un Papa

Pablo Quirós
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Por Pablo Quirós


Periodista, autor de varias canciones para El Gitano, y con el hito de haberle hecho la última nota al dictador Somoza, Julián Mandriotti es un libro abierto de anécdotas en una trayectoria intensa donde el riesgo fue siempre su apuesta

Compuso para Sandro y hasta homenajeó a un Papa
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Recostado sobre la silla de un viejo y pintoresco bar de la Boca, frente a Caminito, y mientras calma la sed de una tarde cálida con una gaseosa, Julián Mandriotti se declara amante de su "patria chica", la República de la Boca, donde se crió y donde eligió vivir buena parte de su vida.

Este periodista de larga trayectoria en los medios, que lleva en sus alforjas un hito muy especial - haberle hecho una nota al ex dictador de Nicaragua Anastasio Somoza, en su exilio paraguayo, 20 días antes de su asesinato- y que luego derivó en su libro "La última muerte de Anastasio Somoza", esgrime un camino profesional que incluye desde campañas publicitarias y de prensa hasta años de trajinar redacciones de medios gráficos como "Gente", "Siete Días" o el "Buenos Aires Herald" y en el ámbito televisivo, con tareas en los canales 7 y 13.

Pero esto no fue todo en la dinámica de Julián. Cuenta, en charla con Diario Popular, que desarrolló numerosas campañas de comunicación para candidatos y políticos, en su mayoría del peronismo, movimiento del que se siente cercano, aunque aclara: "no creo en el periodismo militante, porque eso te limita, sea del lado que sea".

Colaborador en la campaña de Carlos Menem en la interna con Cafiero, en los años '80, y gestor de una agencia junto al ex legislador y ex gobernador de Santa Fe, José María Vernet, trabajó en comunicación también para Eduardo Angeloz, Julián Domínguez y Eduardo Camaño, entre otros, pero como siempre tuvo como debilidad su costado artístico, en 2007 compuso junto a su amigo Leandro "Bebe" Mauro la canción "Compañero" dedicada a Néstor Kirchner.

Aclara que "en realidad no era algo personal con Néstor, sino una ofrenda a un compañero militante, fue un tema que logró bastante difusión y se transformó casi en un himno" y destaca que "lo compusimos porque en esa época Hugo Del Carril hijo prohibió difundir la Marcha Peronista y nos propusieron hacer otro himno que identificara al movimiento".

Pero sin dudas el costado artístico de Julián Mandriotti tuvo un importante lugar en su vida: entre fines de los 60 y comienzos de los '70, mantuvo una especial relación con Sandro, tanto en el aspecto amistoso como profesional: "Lo conocí en un viaje mío a Puerto Rico, cuando intentaba otro destino para mi vida. Trabajando en un canal de TV, justo hacen un especial con Roberto y allí lo conozco, a él y a Oscar Anderle. Allí cimentamos una amistad que se extendió cuando ambos volvimos a Buenos Aires, y pasé a trabajar en su productora".

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Relata que "hasta mediados de 1975 compartimos charlas, proyectos, gustos y como él me alentó me animé a componerle varios temas, como "Dime que más quiero" o "Así es como es el amor" o "No pareces la misma".

"En 1988 - destaca- Sandro coprodujo conmigo y con Bebé Mauro "El quinto jinete del Apocalipsis", una obra dentro de una campaña contra la droga que propuso la Policía, y que se hizo en el Teatro Cervantes, con orquesta, coro y grandes solistas de la época, como María Marta Serra Lima, José Angel Trelles, Estela Raval, Gian Franco Pagliaro, Violeta Rivas, Néstor Fabián y el Paz Martínez.

Otro amigo que los años le dieron a Julián fue el gran músico Lalo Schiffrin. "Somos muy amigos, desde mediados de los '80, cuando él vino a hacer una publicidad y yo le hice la prensa. Es un tipo muy humilde, y se interesó por mi libro, tanto que existe la posibilidad que, por su intermedio, productores de París se interesen en hacer algo a nivel de cine con esa historia".

Juan Pablo II

En 1987, Juan Pablo II vino por segunda vez a la Argentina, y desde la Iglesia se propuso hacer una canción de bienvenida. Así, los autores que tuvieron a su cargo ese tema fueron Julián Mandriotti y su amigo y cantante Leandro Bebe Mauro.

Cuenta Julián que "el tema se llamó "Bienvenido" y contó con una buena campaña de difusión, pero debía pasar una prueba: que la aceptara la Conferencia Episcopal y era un desafío".

Durante la reunión de aprobación, estaban todos los monseñores escuchando la canción y veo que Primatesta se enganchó y empezó a seguir el ritmo con la pierna. Al lado suyo, Aramburu le dice: "Raúl, esto no va" y Primatesta le contesta: "esto es para jóvenes, la otra vez hubo pocos jóvenes viendo al Papa, hay que aprobarlo" y lo hicieron, contra la voluntad de Aramburu. La canción se popularizó mucho y hasta fue adaptada por las hinchadas de fútbol en sus batallas verbales. Su estribillo decía: Bienvenido, bienvenido aquel que llega en nombre del Señor".

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La increíble entrevista con el dictador Somoza

Sin dudas, uno de los premios mayores para un periodista es conseguir esa nota casi imposible. Y Julián lo logró por su persistencia. "Hacia 1980 - cuenta- un informe de una agencia decía que había tres personajes casi inabordables en el mundo: Khadafi, Komeini y Somoza. A los dos primeros poco después les hizo una nota la italiana Oriana Falacci. Acicateado por esto, le dije a Chiche Gelblung, el director de "Gente": "vamos a hacerle una nota a Somoza", y Chiche al principio no estaba convencido. Yo le dije que tenía conocidos en Paraguay, y podía conseguirlo, y me mandó".

Relata que "durante más de 20 días no pasó nada, Chiche quería que me volviera, pero me dé unos días más. Logré que me inviten a una fiesta donde se supone que iba a estar, junto al fotógrafo, Tito La Pena, y Tacho no estaba pero sí la mujer, quien me prometió que haría lo posible para que nos dé la nota".

Julián comenta que "la hicimos en un barco, y hablamos de todo, le preguntamos si no tenía miedo que lo mataran, y nos contestó: yo nací y me crié en el poder, cuando me derrocaron me mataron...". "Esta frase - remarca- me sirvió de inspiración cuando decidí hacer mi libro "La Ultima muerte de Anastasio Somoza", ya que era como si hubiera muerto dos veces, porque a los 20 días lo asesinaron, pero no por venganza política, sino en un episodio relacionado con un marido engañado que lo mandó matar, pese al agente de la DINA chilena".

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