miércoles 7.12.2016 - Actualizado hace
Policiales
24 | 11 | 2016
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Crece el misterio en torno al crimen de Taty Valente

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La investigación en torno al asesinato de María Teresa Valente, muerta por asfixia mecánica en su casona de Parque Leloir, descartó la hipótesis del crimen en ocasión de robo. No hay sospechosos por el hecho.

Crece el misterio en torno al crimen de Taty Valente
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La fiscal que investiga el misterioso homicidio de la empresaria gastronómica María Teresa "Taty" Valente, hallada muerta al borde de una piscina en el parque de su mansión en Ituzaingó, no creyó en la sospecha familiar de que se había tratado de un suicidio por depresión y mandó a realizar la autopsia, derivando en un categórico informe que confirmó el crimen.

Así se pudo averiguar ayer, en el marco de la pesquisa que lleva adelante María Laura Cristini, titular de la UFI 2 Descentralizada de Ituzaingó, que pidió ayuda a la División Casos Especiales de la Policía Bonaerense para tratar de resolver el crimen, ya que no hay sospechosos, y en la vivienda aún no se encontraron indicios de intento de robo.

"Se solicitó la intervención de la División Casos Especiales, que ya analizan las prendas de vestir de la víctima en los laboratorios de La Plata. Se descarta el robo como móvil, ya que no había faltantes de dinero, ni tampoco objetos.

Los ingresos de la casa no estaban forzados. Y no hay cámaras que hayan tomado la entrada y salida de extraños", señaló una fuente judicial.

La fiscal Cristini, que interviene desde el hallazgo del cadáver de Valente, apodada "Taty", el sábado a las 10.45 de la mañana, primero recibió los testimonios del entorno familiar de la mujer, que apuntó a un suicidio por depresión.

"La fiscal se movió rápido. Tomó declaración a familiares el mismo sábado.El cuerpo fue hallado por una empleada doméstica. La realidad es que la familia se mostró consternada, y todos testimoniaron que la mujer se encontraba deprimida desde comienzos de año, tras la separación del padre de sus hijos, Pedro Omar Geraige. Incluso, contaron que tomaba mucha medicación psiquiátrica, por lo que pensaban en un suicidio. Aún así, la fiscal decidió realizar la autopsia, y un día después recibió el informe confirmando el crimen", dijo el vocero.


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El hecho fue descubierto el pasado sábado en un caserón de dos pisos ubicado en la calle Gobernador Udaondo 3497, una zona de exclusivas quintas en ese partido del oeste del conurbano.

Ese día, por la mañana, una empleada doméstica que llegaba a la casa para trabajar encontró el cadáver de su patrona, empresaria del rubro gastronómico, recostado al lado de la pileta de natación, por lo que de inmediato pidió ayuda a los gritos a los vecinos y llamó a la comisaría de la zona para contar lo sucedido.

Personal de la comisaría 3a. de Ituzaingó, en Las Cabañas, llegó pocos minutos después e intentó realizar algún tipo de tareas de reanimación a la víctima, pero finalmente se determinó que la mujer ya estaba muerta.

Los médicos forenses que revisaron el cadáver no observaron a simple vista ninguna lesión, no había desorden en la casa y no había ningún acceso forzado, por lo que la primera sospecha apuntó a una muerte natural y se instruyó un sumario por "averiguación de causales de muerte". Según lograron determinar los pesquisas, la mujer había estudiado Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y vivía en la residencia con un hijo mayor de edad. El joven declaró ante la Justicia que la noche del viernes salió para encontrarse con su novia y recién se enteró de lo sucedido con su madre la mañana siguiente.

"No había nada que hiciera sospechar que allí se había producido un crimen", explicó una fuente consultada. Como se dijo, Cristini ordenó que se realizara la autopsia, la cual arrojó que el cadáver presentaba un desgarro en las carótidas compatibles con una asfixia mecánica, lo que provocó un vuelco en la investigación. Los médicos determinaron además que la mujer presentaba alguna lesión en la parte interior de los labios, compatible con lesiones que le pudieron haber producido los dientes tras una fuerte presión exterior, como por ejemplo con una mano, y rasguños leves en otras partes del cuerpo. Los investigadores determinaron que la casa no cuenta con cámaras de seguridad, pero que funcionan las instaladas por el municipio que pudieron haber captado el movimiento de ingreso o salida de algún sospechoso.

"Hay tres cámaras del municipio en la zona, pero están ubicadas a la vuelta del portón principal de la mansión, así que no tomaron imágenes de entradas y salidas", dijo el vocero.

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