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Opinión
24 | 11 | 2016
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Zielinski: rasguñando las piedras

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Ricardo Zielinski arribó a Racing el 29 de agosto con su habitual libreto futbolístico, basado en la aplicación de un rigor defensivo y en el contraataque. El es un técnico defensivo y conservador. Le fue bien en Belgrano con esa postura. Armó equipos eficaces. En La Academia le piden otros recursos. Y le exigen otras búsquedas.

 Zielinski: rasguñando las piedras
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Son pocos, contados con los dedos de una mano los que en la Argentina reconocen que adhieren a políticas estructuralmente funcionales a la derecha. Casi nadie en público admite compartir los ideales de la derecha, aunque sean de derecha y digan que reivindican el centro. ¿Por qué? El análisis trasciende a esta columna deportiva. Pero casi como al pasar podría inferirse que asumirse de derecha no genera empatías colectivas. Todo lo contrario.

Trasladado al fútbol, no hay un técnico que asuma ser defensivo o conservador. Pero por supuesto que los hay. Ricardo Zielinski es uno de ellos. Es defensivo o conservador. El lo niega cada vez que puede. Como lo han negado tantos otros a lo largo de la historia del fútbol mundial. Pero los hechos son incontrastables. Las palabras, en cambio, se las puede llevar el viento.

Los hechos son los que criticó el delantero Lisandro López el pasado martes cuando afirmó: "No sé porque nos metemos atrás, pero es así. Contra Huracán, a los 5 minutos del segundo tiempo ya teníamos 9 hombres en nuestra área grande. El equipo se va retrasando y también lo hace cuando gana"

A pesar de las fuertes evidencias, ¿por qué el actual entrenador de Racing proclama no ser defensivo o conservador? Porque no goza de ningún prestigio social abrazar ese pensamiento. Por eso mismo Zielinsky, apenas formalizó su vinculación con Racing el 29 de agosto de este año reemplazando a Facundo Sava, repitió en varias entrevistas: "Se instaló que soy defensivo y no lo comparto. Me colgaron una etiqueta o un cartelito y tendré que acostumbrarme. Esa mirada o análisis del ambiente me preocupa porque no refleja lo que pienso. Yo me acomodo a lo que tengo. Si tengo más atacó más, si tengo menos ataco menos".

Hay que aclararlo por las dudas: no es cuestión de exaltar a un entrenador ofensivo y despreciar a un entrenador defensivo. Ser ofensivo no significa ser bueno y ser defensivo no significa ser malo. Esos estereotipos no sirven para medir aptitudes ni conocimientos. Pero que existen diferencias, no cabe ninguna duda. ¿Qué tipo de diferencias? Futbolísticas. Y que se expresan no en un solo partido. En muchísimos partidos. En trayectorias, en definitiva. Cada uno que se ponga el poncho que corresponde.

El tema pasa por las prioridades. Y aunque el fútbol no puede desconocer la importancia de encontrar un equilibrio en el funcionamiento, por supuesto que hay tendencias. El Ruso Zielinski tiene la suya. Como la tienen todos. Es protegerse y contraatacar. No salir. No forzar el error en campo adversario. No protagonizar. Esperar. Retroceder. Rasguñar las piedras. Y aprovechar las espaldas descubiertas de los que toman la iniciativa.

Este es el libro futbolero que Zielinski viene escribiendo hace varios años. Ayer en Belgrano. Hoy en Racing. A partir de su llegada a Racing, el hombre de 57 años no iba a cambiar. Y no cambió. Si lo contrataron es para que haga lo que venía haciendo en el equipo cordobés. Que era fortalecerse en el fondo y contragolpear. Convertir un gol, aguantar atrás, resignar el control de la pelota y aguardar la posibilidad de liquidar el partido con un contraataque.

En Racing, Zielinski es fiel a sí mismo. Es lo que mostró, por ejemplo, en el último encuentro frente a Huracán. En ventaja en el primer tiempo por aquel gol de Lautaro Martínez, en el complemento mostró la clásica versión de un equipo defensivo. Huracán tuvo el campo, la pelota y varias chances de empatar. Hasta que lo empató sobre el final con la plancha arriba de Pussetto, después de una terrible atajada de Orión.

La actitud inocultable de Racing también denuncia la actitud estratégica del técnico. Sus búsquedas y sus interpretaciones. Su lectura del juego. Y su orientación para conseguir un buen resultado, según juegue de local o de visitante, aunque de local también Racing manifestó en otros partidos la idea que reveló en la igualdad 1-1 ante Huracán.

Pedirle a Zielinski que frecuente otros caminos y otros estilos porque ahora conduce a Racing y se transforme en lo que no es, no parece apropiado ni coherente. A esta altura de su carrera, Zielinski ya perfiló con claridad una idea. Allá en Córdoba o acá en Avellaneda.

Podrá reformular algo secundario, podrá provocar una variante táctica, pero nada sustancial. Su mirada del fútbol como entrenador es la que queda al desnudo. Y la que lo llevó a dirigir a Racing.
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