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26 | 11 | 2016
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#NiUnaMenos | La desgarradora historia de Romina

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Le hicieron 300 intervenciones, porque es la única que sostuvo un juicio penal contra el violento, y porque hace un año alguien consideró que no puede "ser mamá"

#NiUnaMenos | La desgarradora historia de Romina
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"El motor para vivir es reencontrarme con mis dos hijas y mi bebé", dice Romina Olivera, sobreviviente de un intento de femicidio con fuego, porque le hicieron 300 intervenciones, porque es la única que sostuvo un juicio penal contra el violento, y porque hace un año alguien consideró que no puede "ser mamá" y puso a sus niños más pequeños en lista de adopción.

Aunque su cuerpo aún necesita reconstruirse, la mujer está entera y lo cuenta en una reunión con Télam en un parque del Conurbano. "No me pidas eso. No voy a hablar de ese momento. Lo pude poner en palabras gracias a la terapia y lo puse en acción porque acá estoy, me levanté y estoy haciendo todo lo que sea necesario para volver a vivir con mis hijos", empieza la mujer de 32 años, dejando claro que no va a dar detalles del ataque con fuego de su ex pareja.

Ocurrió un domingo a la mañana, el 24 de marzo de 2012. Maia, su hija mayor que ahora tiene 11 años, corrió a pedir ayuda. Después todo es confusión para Romina, que recuerda tramos de los seis meses de internación, período "donde cada día y medio me subían al quirófano, y me mantenían todo el tiempo con morfina".

El agresor está preso. Fue condenado en un juicio abreviado a ocho años de prisión por tentativa de homicidio. "Ella es la primera sobreviviente quemada que se sostuvo en un juicio penal donde se logró condena", explica su abogado, Sergio Benatallada. Cuando le dieron el alta médica se fue a vivir a una pieza; después alquiló una casita para vivir con Maia, Naila, que hoy tiene 4 años, y Santiago, de casi 2.


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Romina tardó seis meses en volver a mirarse en un espejo. Su cuerpo quemado es visible, necesita más operaciones porque hay zonas que no tienen flexibilidad, pero "todo eso puede esperar: primero están mis hijos". Hoy trabaja y logró encontrar una nueva pareja.

A pesar de esto, Maia, hija de la primera pareja de Romina, fue a vivir con su papá. Los más pequeños están en un hogar convivencial en La Plata, a pesar de que su lugar en el mundo es San Martín.

A más de un año del proceso judicial, jamás la visitó una asistente social y "hace un mes nos enteramos que los más pequeños están en condición de adoptabilidad", según alerta el abogado.

Entonces Romina se permite las lágrimas que intentó evitar hasta ahora: "Hago todo para que volvamos a estar los cuatro juntos. Esas personas no conocen a la nueva Romina. Yo fui a cada entrevista a la que me citaron".

A través de la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia (Atajo) de José León Suárez, que depende del Ministerio Público Fiscal, logró reunirse con la jueza María Silvina D'Amico, titular del Juzgado de Familia Nº 4 de San Martín, que tiene su causa. Por eso, espera "antes de Navidad" estar de vuelta con sus hijos.

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