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27 | 11 | 2016
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¡Black Sabbath no morirá jamás!

Anuar Peche
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Por Anuar Peche


Sabbath volvió a la Argentina en el marco de su gira “The End” para decirle hasta siempre al país y a su brillante banda, que comenzó allá por el 68' y que con los años se transformó en la gran escuela de todos los metaleros del mundo. Quizá haya sido el principio del fin del grupo de Birmingham; pero el legado que dejaron Ozzy Osbourne, Tony Iommi, y Geezer Butler -y no nos olvidemos nunca de Bill War y Dio- tendrá vida eterna. ¡Gracias por tanto!

¡Black Sabbath no morirá jamás!
Foto: Black Sabbath - DF Entertainment.
Foto: Creditos PH: DF Entertainment
¡Black Sabbath no morirá jamás!
Foto: Black Sabbath - DF Entertainment.
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¡Black Sabbath no morirá jamás!
Foto: Black Sabbath - DF Entertainment.
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Black Sabbath, una leyenda inmortal... La banda que creó y le dio vida eterna al metal regresó a la Argentina en el marco de su gira "The End" -tour que le podrá fin a su carrera de 48 brillantes años- y brindó -según las sensaciones de quien escribe estas líneas- el mejor show de 2016.

Fue corto, sí. Solo 13 temas y nos quedamos enfermos de manija; pero fue increíblemente contundente. ¿Podría haber sonado con más volumen? ¡Claro que sí! A todos nos hubiera gustado irnos sordos, con los oídos estallados. Pero más allá de estos detalles que podrían haberse evitado, Sabbath nos volvió a partir la cabeza a todos. Nos llevó a un viaje nostálgico, repleto de sensaciones conmovedoras incomparable.

Tremendo vuelo cósmico de los muchachos de Birmingham. Como si nos hubieran transportado en esa nave espacial de la que hablaba "don Carlos" en los 90' con la capacidad y el poder suficiente de llevarnos hasta la estratosfera en solo un ratito. Qué bueno estuvo. Qué show más inolvidable, emotivo hasta las lágrimas y la piel de gallina, único e irrepetible. De esas cosas que se viven y que son prácticamente imposible de describir cuando te preguntan: ¿Y cómo estuvo Sabbath?. Y solo te sale el: "¡Uh! no sabés...". 

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Viste cuando no tenés idea por dónde empezar porque en el cerebro explota un festival de imágenes y sensaciones de la locura vivida...Bueno, así! Lo de Sabbath fue de esas cosas inéditas que no encontrás la manera justa para graficar todo lo sentido. Después de lo que dieron los legendarios Ozzy Osbourne, Tony Iommi, y Geezer Butler, el pulpo Tommy Cufletos en batería, y Adam Wakeman en teclados, nos quedamos sin palabras.

El diccionario clásico nos ofrece un montón de conceptos; pero no hay ninguno que describa con exactitud el sentimiento conmovedor que nos transmitió la banda de metal más grande de todos los tiempos. O cómo nos pateó la pera, o cómo nos alimentó el alma en esos 90 y pico de minutos en Vélez.

El principio del fin de Black Sabbath fue estupendo y con una jerarquía sonora de las que están en extinción. Pero despedir a estos grandes maestros fue durísimo para todos los presentes. Ese saludo de Ozzy, Tony, Butler y el resto de los muchachos con el "The End" de fondo, fue un trompazo a la realidad: Sabbath va a dejar de tocar, señoras y señores. Sí, una vez que acabe la gira, ¡los creadores del metal van a dejar de dejar de tocar!


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Y obvio que -los que amamos con locura el rock pesado y el metal- no damos más del bajón por esta loca decisión. Porque es muy difícil ver irse a alguien tan amado y no poder hacer nada para abrazarlo, y que se quede para siempre con nosotros. Que no se vaya nunca. Seguramente ellos ni se imaginan cómo los vamos a extrañar. Y cómo los van a extrañar el rock y el metal. No tener más a Sabbath, será una pérdida gigante el mundo de la música. Igual, dejaron un legado eterno.

Igual, dejaron un legado eterno, inmortal, que trascenderá los tiempos. Por eso en los que estamos más que agradecidos por esa música enfermamente hermosa que los convirtió en leyendas vivientes y que tanta escuela hizo por todo el fuckin' planeta, Black Sabbath no morirá jamás...

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Un DIO aparte para la lluvia

Parecía que se venía el mundo abajo cuando arrancó el día. Sábado negro. Todo encajaba o al menos, lo hacíamos encajar. Para no pasarla mal, por dentro hasta llegamos a pensar que la tormenta le iba a dar mística a la despedida de Sabbath. Pero más que un Dios, hubo un "DIO" aparte para espantar la lluvia. Por esas cosas del universo, cuando faltaban horas, el cielo de Liniers se despejó y la única oscuridad intensa se vivió en el escenario de Vélez.

Una vez que Ozzy, Tony, Geezer, Cufletos y Adam Wakeman se adueñaron de las tablas, tiraron una bomba tras otra: "Black Sabbath", "Fairies Wear Boots", "After Forever", "Into The Void", "Snowblind", "War Pigs", "Behind The Wall of Sleep", "N.I.B.", "Rat salad" con el solo bestial de Tommy Cufletos (por cierto, ahí el bombo saturaba mucho), "Iron Man", "Dirty Woman", "Children of the Grave", y el cierre clásico y mágico con "Paranoid".

En estos 90 y pico de minutos a a Ozzy se lo vio feliz, haciendo lo que le daba el cuerpo para agitar a toda la monada. Estuvo mucho más tranquilo que en el inolvidable show del 2013 (nada superará ese día en La Plata). Pero Ozzy es Ozzy, y lo amamos como es. Tony Iommi volvió a demostrar que es el maldito amo para darle oscuridad a las seis cuerdas. Uno de los padres de todos los metaleros. No le hace falta pelar y pelar recursos para dejar en claro lo grande que es con la viola. Lo que hace, conmueve y con eso, sobra.

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Geezer es un señor bajista. Uno de los pilares del rock pesado mundial. Y se nota mucho en su ejecución que viene del mundo de la guitarra (cuando formó la banda, Iommi le dijo que él no iba a tocar con otro guitarrista y tomó el bajo, sin saber que se iba a convertir en un prócer). Además pela un audio incomparable. 

Y Tommy Cufletos, qué bestia. No estamos descubriendo nada diciendo esto. Ya conocemos lo que le pega a los parches. Pero qué gigante baterista y cuánto carisma. Hacía rato que un batero no se comía a la gente así como pasó en Vélez (pasó lo mismo en La Plata en el 2013). Una jornada maravillosa de principio a fin. ¡Gracias por tanto Sabbath, perdón por tan poco!




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