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Internacionales
01 | 12 | 2016
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Eutanasia para un alcohólico que no pudo escapar del infierno

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Mark Langedijk, un holandés de 41 años y padre de dos hijos, no logró superar su adicción y decidió poner fin a su vida con una inyección letal el pasado 14 de julio. Su hermano periodista contó la historia en una revista días atrás

Eutanasia para un alcohólico que no pudo escapar del infierno
Marcel Langedijk, el periodista que contó la historia de su hermano alcohólico
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"Mi hermano pequeño está muerto". El periodista Marcel Langedijk se decidió a contar la historia de su hermano Mark, un alcohólico de 41 años y padre de dos hijos que pidió la eutanasia por no poder escapar de su adicción, por considerar que ya no podía salir adelante.

Holandés, 41 años y padre de dos hijos, Mark no quiso sufrir más y decidió que el último 14 de julio le aplicaran una inyección que terminara con su vida. La historia está contada por su hermano en un artículo publicado la semana pasada en la revista holandesa Linda.

"Estaba en su cabeza. Era su problema. Qué problema era, nadie puede realmente imaginarlo", contó el periodista, revelando que su hermano había asistido a 21 sesiones de rehabilitación en los últimos ocho años y que tenía el apoyo de su familia, que lo quería.

"Para cuando Mark se dio cuenta de que necesitaba ayuda, de que necesitaba hablar con alguien, ya era demasiado tarde. Para ese entonces, el alcohol ya lo tenía atrapado y no lo dejaba escapar". Langedijk fijó que su muerte fuese el 14 de julio –"un bonito día para morir"- y pasó sus últimas horas junto a su familia en el jardín de sus padres, comiendo bocadillos de jamón y queso, sopa de albóndigas y fumando.


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Un doctor autorizado acudió después para administrarle las tres inyecciones que lo mataron. Contactado por la agencia AFP, el publicista de Langedijk dijo que la "reacción internacional" a su artículo había sido "abrumadora y bastante inesperada" y que éste "sentía que había dicho todo lo que quería decir por el momento" mientras escribe un libro sobre la experiencia de su familia.

Holanda y su vecina Bélgica se convirtieron en los primeros países del mundo en legalizar la eutanasia, en 2002. Esta se lleva a cabo en condiciones muy estrictas y sólo después de que un mínimo de dos doctores hayan certificado que no existe ninguna otra solución razonable para el paciente.

El pasado año se produjeron 5.516 casos de eutanasia en el país, es decir, el 3,9% de todas las muertes registradas. Más del 70% de los que optaron por dejar de vivir sufrían de cáncer. El 2,9% padecía demencia o enfermedades psiquiátricas, incluyendo a algunos que llevaban mucho tiempo luchando contra la dependencia del alcohol.

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