lunes 16.01.2017 - Actualizado hace
Fútbol
05 | 12 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Racing, aquel sueño y esta pesadilla

Eduardo Verona
0
Comentarios
Por Eduardo Verona


El 3-0 a Independiente en la fecha pasada no reflejó la realidad de Racing. Para mirar todo el paisaje era indispensable enfocar las claudicaciones del adversario. Frente a Boca el que claudicó fue Racing. Denunció miedo para jugar y plantarse en La Bombonera. Perdió 4-2, pero en la cancha las diferencias fueron mucho más amplias.

Racing, aquel sueño y esta pesadilla
Foto: José Brusco/Diario Popular
Foto:

Después del baile que le pegó a Independiente en el 3-0 del domingo 27 de noviembre, sosteníamos en este mismo espacio que esos partidos y esos rendimientos propios y ajenos serían muy difíciles de repetirse. Porque es cierto que Racing funcionó muy bien ante Independiente, pero si no se considera la pobrísima respuesta del rival, cualquier lectura queda fuera de registro.

Racing brilló aquel domingo porque el Rojo también fue una lágrima en todos los planos (técnicos, estratégicos, anímicos) en que puede ser analizado un partido. Ese Racing, naturalmente, fue irrepetible. El domingo 4 de diciembre el que estuvo enfrente en La Bombonera fue Boca. Y el que la pasó decididamente mal fue la Academia. La pasó tan mal que a los 2 minutos del segundo tiempo ya perdía, con baile incluido, 3-0. Y la estaba sacando barata, en función de lo que ofrecían los dos equipos.

¿Qué le pasó a Racing? Lo que 7 días antes le había ocurrido a Independiente. Salió a mirar el partido. No a jugarlo. Salió, en definitiva, con temor. Con demasiados temores. Sin iniciativa, sin determinación, sin algo a que aferrarse. Cuando suceden estas grandes claudicaciones que a veces hasta tienen orígenes desconocidos, los desarrollos arrojan una certeza implacable: no hay equivalencias. Porque no hubo equivalencias entre Racing e Independiente y no existieron equivalencias entre Boca y Racing, aunque Racing haya descontado con 2 goles de Lisandro López hasta que Tevez (de formidable actuación) clavara el cuarto apelando a su polenta y a su calidad para ganar en el mano a mano y desparramar a los que intentaron oponerle alguna resistencia.

¿Por qué Racing en apenas una semana evidenció rendimientos tan dispares? En el 3-0 a Independiente pareció un equipazo. En la derrota 4-2 frente a Boca fue un equipito. ¿Qué es entonces? Lo que viene siendo: un equipo discreto. Antes con Facundo Sava de entrenador. Y ahora con Ricardo Zielinsky. La calificación, individual y colectiva, no varió, salvo algunas excepciones. Los que se hicieron ilusiones a partir de la victoria resonante contra Independiente, tendrían que haber observado el contexto. Los relieves tan particulares del contexto. Un Independiente tan negador de sus chances desde el arranque hasta el final del encuentro, no iba a proyectarse a cualquier adversario. Y menos aún a Boca en su cancha.

Porque Boca durante larguísimos pasajes lo aplastó a Racing con una agresividad para ganar la pelota que también le será muy difícil poder reiterar. Si Racing reveló algo en esos momentos, fue precisamente lo que había denunciado Independiente: miedo. Miedo a jugar. Miedo a salir. Miedo a regalarse. Miedo a que Boca encontrara todos los espacios. Y fue eso lo que ocurrió. Boca se adueñó de los tiempos y los espacios. Con Tevez manejando las pausas y las descargas al pie o al vacío. Con Gago tocando y pasando. Con Pablo Pérez y Bentancur frecuentando esos ritmos. Quedó claro que debió ser más amplia la diferencia. El 4-2 fue insuficiente. Y no pintó las escenas reales del partido. Por el contrario: las ocultó. O las disimuló detrás de ese goleador en racha que hoy es Lisandro López, sin duda un buen definidor que no se apura ni se enceguece.

Si Boca interpreta (el plantel y el cuerpo técnico) que las grandes facilidades que dispuso ante Racing van a volver a expresarse, por ejemplo el próximo domingo frente a River en el Monumental, estarán equivocados. Boca ganó fácil porque Racing durante 75 minutos no atinó a nada. Igual que Independiente en el Cilindro. Estuvo dibujado. Como Racing en La Bombonera. Dibujado.

Las lecciones que brinda el fútbol también se nutren de estos episodios tan particulares. Que pueden confundir a los que solo miran al equipo que ganó. Y no consideran todo lo que no hizo el equipo que perdió.

      Embed



Comentarios Facebook