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06 | 12 | 2016
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El Guiñote, más que un código

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Similar al tute y emparentado con la brisca o el arrastrado, este juego aparece como una de las diversas variantes de la briscola italiana. Muy difundido en varias regiones españolas, no está hecho para ganar dinero sino para adueñarse de la partida, a partir de la paciencia... compartida.

El Guiñote, más que un código
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Puede jugarse con 2, pero la forma de juego por excelencia es con 4 jugadores (2 parejas). Se juega con una baraja española de 40 cartas a la que se han quitado los ochos y los nueves. Los miembros de una misma pareja se sentarán a la mesa uno enfrente del otro, y entre los de la pareja contraria. Normalmente se juega al mejor de tres partidos, o sea a ganar dos. El objetivo para ganar es reunir en la mano las cuatro sotas (tute de sotas) los cuatro reyes (tute de reyes), o alcanzar 101 tantos sumando el valor de las cartas de las bazas ganadas y acuses realizados.

Al comenzar cada juego, se reparten 6 naipes a cada jugador, de tres en tres. Los jugadores no pueden enseñar sus cartas a su pareja. Se levanta una carta, cuyo palo será el triunfo. Esta carta queda boca arriba (y será la última en ser robada) debajo del montón de cartas sobrantes, que quedan boca abajo, formando el mazo. En cada ronda o "baza", cada jugador tirará una de sus cartas, siguiendo el orden de la mesa hacia la derecha.

Gana la baza el que tire la más alta del mismo palo del que se ha salido, o bien si alguien tira triunfo, el triunfo más alto, y el ganador de la baza se apropia de las 4 cartas, para sumar sus tantos al final de la partida. Es obligatorio tirar del mismo palo que el primero sólo una vez que ya no haya cartas en el montón, cosa que se conoce como "ir de arrastre". De no tener del mismo palo, tendrá que tirar triunfo, en caso de tenerlo, si la baza no va a favor de él mismo; pero no será necesario tirar triunfo, si no supera a un triunfo anterior y la primera carta de la baza no es triunfo. Tampoco es necesario matar si la baza corresponde al compañero de pareja.

Después de cada baza, y mientras queden cartas en el mazo, cada jugador toma una carta del montón, empezando por el jugador que se haya llevado la última baza. Este mismo jugador sale en la baza siguiente, es decir, juega la primera carta de la baza. La correlación del valor de las cartas es el siguiente: As, tres, rey, sota, caballo, siete, seis, cinco, cuatro y dos. Para contabilizar la puntuación de cada pareja, se han de sumar el valor de las cartas de las bazas conseguidas.

El orden de las cartas, de mayor a menor, es el siguiente: as (11 tantos), tres (10), rey (4), sota (3), caballo (2), siete, seis, cinco, cuatro y dos, Estas últimas cartas, cuyo valor en tantos es nulo, se llaman cartas blancas. Además, hay que añadir los cantes y el monte o "diez de últimas" (10 puntos). Se llama cante al tener sota y rey del mismo palo. Para contabilizar se deberá ganar una baza y anunciar el cante antes de tirar una carta (una vez ganada la baza), especificando el palo si todavía hay al menos tres cartas en el mazo. Si no se diese el caso, se podrá decir si alguno de la pareja que canta lo estima oportuno. En caso de que el cante sea del palo del triunfo, se deberá anunciar sí o sí. Los cantes valen 20 puntos. Si es del triunfo, 40 tantos (cantar las cuarenta).

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