lunes 23.01.2017 - Actualizado hace
Fútbol
07 | 12 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

La noche que Guillermo Barros Schelotto incendió el Monumental

0
Comentarios


Dirigiendo a Lanús, el Mellizo sacó a River de la Copa Sudamericana en 2013 con una goleada que terminó con la bronca de los hinchas. Ese mismo año, lo goleó de local.

La noche que Guillermo Barros Schelotto incendió el Monumental
Foto:

River volvió a jugar torneos internacionales en 2013. Lo hacía después de un año en el infierno. Por eso, aquella Copa Sudamericana tenía un significado especial: además del regreso al plano continental, era la puerta de entrada, el atajo, a la Copa Libertadores del 2014, donde el Millonario se ausentaba desde 2009.

LEA MÁS:

      Embed
Tobio arrancó la semana a full y hace dudar a Guillermo

El ex Vélez ingresaría por el chaqueño Juan Insaurralde y con él el entrenador tendría a su once ideal para afrontar el Superclásico. Darío Benedetto sería exigido para saber si puede estar entre los suplentes.


Se cruzó con Lanús, dirigido por Guillermo Barros Schelotto, en cuartos de final. Habían empatado 0-0 como visitante y necesitaba ganar para, también, meterse en la Libertadores del año siguiente. El Granate tardó seis minutos en darse cuenta que la noche estaba con ellos: Diego González, actual volante de Racing, conectó un taco fantástico, y abrió resultado, y a la media hora otro taco —esta vez, de Lautaro Acosta— asistió a Santiago Silva para poner el 2-0 y forzar a River a convertir tres goles en 60 minutos.

      Embed

Ya entonces, cuando Silva definió con el arco vacío, el Monumental empezó a calentarse. Los hinchas se impacientaron contra el equipo dirigido por Ramón Díaz, que en ese momento contaba con buenos jugadores pero poco funcionamiento. El técnico había dejado en el banco de suplentes a Jonatan Maidana, Manuel Lanzini, Carlos Carbonero; y había puesto como titulares a Juan Carlos Menseguez, Osmar Ferreyra y Jonathan Fabbro.

Los silbidos fueron para casi todos. Un chico, un volante juvenil, fue el único que cosechó aplausos. Cada vez que Matías Kranevitter, que empezaba a afianzarse en el plantel profesional en ese semestre, recuperaba una pelota, bajaba apoyo de las tribunas. Con el tiempo, se consagró como volante central y ganó todo con la camiseta de River: torneo local, Copa Sudamericana, Copa Libertadores, Recopa, Suruga Bank.

Lanús, al final, ganó 3-1. En diciembre de ese año, venció a Ponte Preta en la final y ganó la Copa Sudamericana. Ese es, de hecho, el único éxito de Guillermo Barros Schelotto como entrenador.

      Embed

      Embed

Comentarios Facebook