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Salud
11 | 12 | 2016
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Parásitos: los enemigos que atacan la infancia

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La aparición de parásitos durante la niñez suele ser bastante frecuente con la consabida preocupación de sus padres para eliminar esos visitantes tan molestos pero que, en general, son combatidos y eliminados con bastante facilidad. Por supuesto que ser previsores y apelar al médico en caso de urgencia ayudan a que el tema no se agrave.

Parásitos: los enemigos que atacan la infancia
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Las parasitosis constituyen unas de las afecciones más frecuentes en la población mundial, con una mayor incidencia en los niños. Si bien hay muchas parasitosis en la infancia, vamos a comentar las que pueden ocasionar problemas con más frecuencia, como los Oxiurius (lombríz solitaria) y Giardias (amebas o giardiasis).

Sobre el origen

Frente a un niño con síntomas de una infección parasitaria es muy importante la evaluación clínica y epidemiológica, es decir, hay que determinar de dónde proviene o evaluar los lugares en donde estuvo, para plantear una probable etiología parasitaria, ya que los parásitos son característicos de determinados lugares, por ejemplo los de climas cálidos pueden ser distintos a otras regiones.

Con los viajes, inmigraciones o adopciones estas características locales, por decirlo de alguna forma, van cambiando, explica la doctora María Carmen Di Fabio, médica pediatra (MN 74.318).

La Oxiuriasis que es una de las más frecuentes, se adquiere por la ingestión de huevos infectados y los seres humanos son los únicos que pueden albergar a estos molestos huéspedes.

Los huevos son bastante resistentes a desinfectantes y en condiciones ambientales favorables pueden permanecer viables a través de la autoinoculación, del contacto con ropa contaminada o con materia fecal de paciente.

La hembra migra al ano y allí deposita sus huevos. Ésta en pocas horas muere. Los huevos maduran y pueden transmitir la infección si se ingieren, por lo que el contagio siempre es mano-boca.

Importante para no perder de vista: La repetición de Oxiuriasis sucede por contagio de otro individuo o por autoinfección.

En el caso de la Giardia, el cuerpo humano es el principal reservorio, pero también puede infectar a perros, gatos y otros animales. Estos contaminan el agua con sus heces que contienen quistes y son infecciosas para el ser humano.

La transmisión puede ser directa (mano-boca) o indirecta, a través de la ingestión de agua o comida contaminada. En ciertos casos puede haber brotes epidémicos.

Los niños se llevan todo a la boca. Es parte de su exploración, de su juego. Si un juguete est á contaminado, se contagia. Es muy difícil de controlar.

Síntomas

En el caso de la Oxiuriasis, la sintomatología más común es el prurito anal, sobre todo nocturno. En las niñas produce inflamación y flujo vaginal con importante prurito (comezón e inflamación) vulvar, que llega a alterar el sueño y es motivo de consulta. Este parásito no es causa de diarrea.

Aunque se trata de un mito urbano, no est á demostrado que los parásitos sean la causa del rechinar de dientes nocturno, pero este síntoma suele desaparecer luego del tratamiento.

La Giardasis puede ser asintomática en el 50% de los niños o puede provocar diarreas leves. También puede ser responsable de diarreas crónicas con mala absorción y distensión abdominal.

En niños y en caso de "Diarrea del viajero" o epidemias locales de origen hídrico, aparecen síntomas, por lo general, a los 12-19 días de la contaminación. Este caso comprende diarrea con distensión abdominal, heces malolientes, acuosas o pastosas, claras y a veces esteatorreicas (con aspecto grasoso), dolor abdominal. En algunos casos más importantes se puede observar también pérdida de apetito, pérdida de peso, náuseas y vómitos. El cuadro puede ceder espontáneamente en 4/6 semanas.

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