miércoles 18.01.2017 - Actualizado hace
Fútbol
12 | 12 | 2016
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Para el Cabezón, una ovación Monumental

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D’Alessandro, que apuntaba para ser figura del Superclásico hasta que Gallardo decidió resguardarlo para la final de la Copa Argentina, jugó su último partido ante su público. Vuelve a Brasil.

Para el Cabezón, una ovación Monumental
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El de ayer fue un día de sensaciones encontradas para Andrés D'Alessandro porque además de emocionarse hasta las lágrimas al recibir una de las ovaciones más grandes que escuchó luciendo la camiseta de River sufrió horrores con la derrota ante Boca y el descenso de su segundo amor, puesto que en Brasil el Internacional de Porto Alegre descendió de categoría.

La derrota frente a los xeneizes, la que por decisión del Muñeco Gallardo terminó viviendo desde afuera, fue el último partido del año del Cabezón en el Monumental y su último Superclásico, ya que el 31 de diciembre vence el préstamo que lo liga al Millo y en enero próximo debe reincorporarse al Inter brasileño, cuyas nuevas autoridades ya avisaron que desean contar con él para regresar cuanto antes a Primera.

La despedida de D'Alessandro del estadio riverplatense, al menos en lo personal, fue a puro fútbol. Si bien le costó meterse en partido como a todo River, de una jugada suya nació el gol del empate riverplatense anotado por Driussi.

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En Cabezón fue sustituido en el segundo tiempo y las cámaras tomaron cuando el enganche le dijo a Diego Abal que lo dejara, mientras el árbitro lo apuraba para que saliera, gozar de su ovación final en el estadio de River. El jugador deberá volver al Inter de Brasil en enero, club dueño de su pase y que descendió este domingo



A partir de ese gol, D'Alessandro se convirtió en el motor de la recuperación de River aportando movilidad a espalda de los volantes visitantes y buena distribución de la pelota para lucirse y hacer jugar a todos sus compañeros. El abanderado millonario se puso el equipo al hombro como buen líder que es y los riverplatenses lo disfrutaron en una de sus mejores versiones.

Todo era alegría en el Monumental hasta que a los catorce minutos del complemento, pensando más en la final de la Copa Argentina ante Rosario Central que en la media hora restante ante los xeneizes, Marcelo Gallardo decidió sacarlo y el 22, quien se fue ovacionado de la cancha como en sus mejores épocas, les retribuyó de la misma manera a los hinchas que se rompían las manos aplaudiéndolo desde los cuatro costados.

Esa actitud no les gustó a los Mellizos Barros Schelotto que se le quejaron al cuarto árbitro aduciendo que estaba perdiendo tiempo y como no podía ser de otra manera, el Cabezón no se quedó atrás y les contestó con un contundente "este es mi último partido, ¿qué les pasa, che? Déjense de joder".

Claro que ninguno de los tres sabía lo que iba a suceder después de su salida. Gallardo tampoco, seguramente. Sin D'Alessandro en el campo de juego River quedó acéfalo y esa situación la supo aprovechar a la perfección Boca para revertir la chapa y terminar ganando 4 a 2.

La derrota inesperada, por como venía dándose el partido, enfrió el ambiente en el Monumental y aunque pasó a segundo plano, no pudo opacar la despedida del ídolo que al igual que todo River espera tomarse revancha en la final del jueves y olvidar las penas.

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