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SurUrbano
13 | 12 | 2016
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Cruzan el Riachuelo en balsa, en un viaje hacia la locura

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Hace años que funciona este medio de transporte, una de las pocas opciones que tienen los vecinos para llegar al “continente”. Sin embargo, el gobierno de Lomas de Zamora ha mirado siempre para otro lado. Ya murieron un niño y un adulto.

Cruzan el Riachuelo en balsa, en un viaje hacia la locura
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Sin medir los riesgos, cientos de vecinos del barrio Esperanza de Lomas de Zamora, cruzan a diario las oscuras y contaminadas aguas del Riachuelo en una precaria balsa. Este es el medio más rápido y accesible que tienen para poder llevar a sus hijos a la escuela, ir a las ferias o acceder al Camino de la Ribera Sur para tomar algún colectivo.

La embarcación, si se la puede llamar así, no es más que un par de pallets atados que se apoyan sobre algunos barriles plásticos. Carece de todo tipo de medida de seguridad, apenas cuenta con baranda.

Para recorrer los 40 metros que separan las márgenes, alguno de los pasajeros -que viajan sin salvavidas- debe agarrar el hilo de acero que atraviesa el canal y tirar para que la balsa comience a deslizarse sobre las aguas, ya que no tiene remos y, menos, motor. En días de tormenta o fuertes vientos resulta peligrosísimo utilizarla, como cuando el nivel del río baja, como sucede en la actualidad.

Dicen que en ese lugar el río no es demasiado profundo, pero si alguien se cae allí se le hará muy difícil poder salir, por los barros que forman el lecho del canal. Aunque nunca lograron documentarlo, desde el Foro Hídrico lomense aseguran que ya fallecieron dos personas: un niño y un adulto.

Hace años que funciona este medio de transporte y en algunos momentos hubo un balsero que cobraba a la gente entre 5 y 10 pesos para cruzarlos. Sin embargo, el municipio ha mirado siempre para otro lado.

Preocupados por los riesgos que corren estas vidas, un grupo de vecinos autoconvocados informaron al respecto al ministro de Medioambiente, Sergio Bergman, y a funcionarios de ACUMAR (Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo), que prometieron volver a interiorizarse en el tema.

Hace dos años, técnicos del organismo nacional inspeccionaron el lugar y analizaron la posibilidad de construir un puente carretero sobre la calle Elizalde. Poco a poco las intenciones se fueron apagando, básicamente por los debates que se suscitaron sobre las dimensiones de la obra, si debía soportar el peso de colectivos y camiones o sólo de autos livianos.

"Esta sería la mejor solución para el problema", señalaron miembros del Foro Hídrico, para quienes la inversión no sería demasiado significativa para la Nación, Provincia o incluso el municipio.

Mientras tanto, los 12 mil habitantes del Barrio Esperanza deberán seguir arriesgando su vida para ir a trabajar, que sus hijos estudien y tengan la oportunidad de un mejor futuro.

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