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Salud
24 | 12 | 2016
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Cerebros empáticos

Facundo Manes
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Por Facundo Manes


La columna del Doctor Manes.

Cerebros empáticos
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Los seres humanos somos básicamente seres sociales. ¿Qué implica esto? Que las relaciones sociales, las interacciones con otras personas, son cruciales para nuestra supervivencia.

Un ejemplo surge de diversos estudios que han demostrado que quienes viven aislados tienen menos expectativa de vida, se enferman más, tienen un peor desempeño en pruebas cognitivas y declaran tener bajos niveles de felicidad. Cuando decimos "interacción" hacemos referencia a una relación que no se justifica solo en la proximidad, sino además en el vínculo que se establece con el otro.

El término "empatía" se utiliza en el campo de las neurociencias para referirse a un amplio número de fenómenos diversos, desde sentimientos de preocupación por los demás hasta la capacidad de expresar emociones que coincidan con las experimentadas por otra persona e, incluso, la capacidad de deducir y comprender qué es los demás están pensando o sintiendo: entender que los otros tienen una perspectiva propia que puede ser diferente a la nuestra.

Hasta hoy, la ciencia no ha podido cuantificar la empatía porque no ha sido posible captar por completo el amplio rango de procesos afectivos, cognitivos y conductuales que involucra. Esta complejidad puede derivar de que depende de una red ampliamente distribuida en nuestro cerebro, que interactúa naturalmente de manera extensa con diferentes regiones neuronales y sistemas cerebrales.

La empatía no solo involucra procesos afectivos/emocionales, sino también procesos reflexivos porque es necesario tomar perspectiva, como por ejemplo, entender por qué el otro está sufriendo.

Es por ello que la empatía tiene efectos directos sobre otros procesos cognitivos. Por ejemplo, resulta fundamental para la motivación y en los aspectos más sociales de la toma de decisiones así como también en los procesos de juzgamiento moral.

En estos tiempos, las investigaciones intentan estudiar no solo cómo generar medidas que puedan capturar de manera más fiable los niveles de empatía de una persona, sino también el modo en que puede ser estimulada y entrenada. Este concepto de empatía también resulta clave para abordar cuestiones sociales. Después de todo, si alcanzamos a desarrollar de manera creciente nuestra experiencia empática para con nuestra comunidad, es probable que lleguemos a comprender lo que piensa el otro y convivir así más pacíficamente. La gracia de la armonía es lograrla no solo cuando tenemos ideas comunes, que resulta siempre más confortable y menos estimulante, sino también posiciones divergentes. El valor empático está en conseguir hacer de la diferencia una virtud.

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