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Política
28 | 12 | 2016
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Un millón de estatales deberá ir al sector privado

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Miguel Angel Boggiano sostiene que la administración del gasto público conforma “el principal problema” de la Argentina y cuestiona al tratado de intercambio de información fiscal con EE.UU.

Un millón de estatales deberá ir al sector privado
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Argentina deberá buscar alguna alternativa para que el millón de empleados que sobran en el Estado pasen a la actividad privada", le dijo a este diario el economista Miguel Angel Boggiano, titular de la consultora Carta Financiera. Según su óptica, el desafío es mayúsculo pero sin superarlo "Argentina no podrá salir".

Boggiano destacó una idea esbozada recientemente por el designado ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que consiste en endeudarse con el FMI para bajar los costos laborales y que de esa manera las empresas puedan absorber empleo público.

El economista se mostró muy crítico del acuerdo de intercambio de información fiscal entre Argentina y EE.UU. tal como lo presentó recientemente el ministro de Hacienda saliente, Alfonso Prat-Gay.

Por otra parte, adelantó su pronóstico económico para 2017. Aseguró que seguiremos teniendo un dólar atrasado y que los salarios registrarán una leve recuperación con respecto a 2016.

-¿Cómo es su balance del año que termina?

- Se sabía que 2016 iba a ser un año muy difícil. Me parece que se hicieron muchas cosas, algunas con más prolijidad, otras con menos. Destaco la solución definitiva con los holdouts, la salida del default, la salida del cepo, un comienzo de normalización de las tarifas, que venían atrasadas a lo largo de 10 años y que lamentablemente para los argentinos todavía falta, creo que (el acuerdo por) la ley del impuesto a las ganancias terminó con algo que no tenía ningún sentido y es que alguien que ganaba $120 mil pesos por año ya estaba pagando la tasa más alta de 35%, eso se ha mejorado e incluso se ha ampliado muchísimo el máximo que hay que superar para pagar la alícuota del 35 %. El gobierno tuvo que hacer mucha cirugía mayor, diría que en el tema de la inflación era muy difícil pretender que se iba a tener éxito al punto en el que se iba a tener que empezar a normalizar las tarifas de luz y gas y al mismo tiempo sincerar el tipo de cambio que todos sabíamos que no era 9,50 como estaba en ese momento sino que estaba en la zona de 14.

-Estos son los aciertos. ¿Y los desaciertos?

- La administración del gasto... el déficit fiscal es un problema, el principal que tiene la Argentina y es un problema que no se preocuparon en cuidar y eso va a dificultar el acceso al financiamiento que tiene la Argentina el año que viene, que supera cómodamente los U$S 30.000 millones. Esa plata va a haber que conseguirla y los inversores externos lo primero que van a preguntar es por el déficit fiscal, porque si no lo arreglan o no nos van a prestar o nos van a cobrar más caro el préstamo.

-¿Y la opción FMI de la que se habla últimamente?

- Argentina es alérgica al FMI, con buenos motivos. Es decir, que el Fondo lo primero que protege son sus propios intereses. Basta ver lo que pasaba en toda la antesala de la salida de la convertibilidad, donde pretendían seguir prestándole a la Argentina para mantener un régimen cambiario que ya no tenía ningún sentido. El FMI pregunta menos a la hora de prestar o es menos exigente en cuanto a los números macro y presta más barato, pero es bastante ingenuo pensar que no pone sus condiciones. Viene con el garrote escondido. Uno puede descontar la deuda contra los tenedores clásicos, al Fondo se le paga o se le paga, porque no existe no devolverle la plata.

-¿Cuál es el principal problema que afronta la gestión económica?

- El gobierno de Macri tiene que resolver múltiples problemas que se le acumularon en 12 años y los tiene que resolver en tiempo récord. Por eso yo destaco una cosa que marcó Dujovne hace poco y es que una de las herencias que dejó Cristina Kirchner es que se ha aumentado la cantidad de empleados públicos. Él decía que los empleados del estado crecieron más de lo que creció la población. La cuenta le da más o menos que hay un millón de empleados públicos que sobran, y que fue la manera de simular que no había desempleo. Él se está fijando en cómo hacer para que el empleo privado no sea tan caro y que esos empleados que sobran en el estado pasen a la actividad privada, porque obviamente no se los puede dejar en la calle. Mi impresión, y creo que es algo primordial, es tratar de diseñar algún plan por el cual se abaraten los costos de contratar y eso sí va a tener un costo fiscal para el estado. Si le pido plata al FMI para intentar bajarle los costos laborales al sector privado podemos decir que es una inversión con inteligencia, porque no es pedir plata nada más que para pagar sueldos y no generar nada.

- Sería pedirle plata al FMI para que financie la baja de los costos laborales...

- Exactamente. Si no, lo otro es como vender el campo del abuelo para pagar el supermercado. Tarde o temprano se va a acabar la plata. No tiene sustentabilidad. En cambio pedir plata para fomentar el trabajo privado registrado y alivianar de esta manera al sector público me parece una estrategia correcta por la cual se puede asumir un déficit más alto.

-Cómo estarán en 2017 las variables económicas (dólar, gasto público, inflación, salario, empleo), en un año electoral.

- Veo 2017 con un atraso cambiario que se va a mantener: me parece que el dólar va a ir bastante a la par de la inflación. Eventualmente le podría ganar un poco, pero no lo suficiente como para resolver el problema grave de atraso cambiario que tiene la Argentina. Y eso es mala noticia para el sector exportador y para la industria y la construcción. No es menor. La construcción se mide en dólares y en Argentina es muy caro construir. Esto también va a repercutir en baja inversión para 2017. Y no importa si se trata de inversión extranjera o Argentina, donde se están blanqueando montos récord. El capital va adonde más le conviene.

-¿Y el salario?

- Es probable que tenga una recuperación, pero tampoco veo nada espectacular. Va a tener una recuperación, pero esto es la salida de un proceso donde se hizo mucho daño comiendo el campo del abuelo. Ahora no hay más hectáreas y hay que empezar de nuevo y todo el viento a favor que teníamos con la soja y demás, literalmente se gastó en más empleo público y dificultó la generación de empleo privado.

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