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Viva la pesca
29 | 12 | 2016
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Mandíbulas feroces en la bella laguna de Melincué

Wilmar Merino
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Por Wilmar Merino


Con señuelos de superficie y media agua, pescando en 50 cm y al vadeo, las emociones se multiplican. También andan bien las boyas plop, a las que hay que mover todo el tiempo para motivar a las tarariras de este ámbito que van de 1 a 3 kg.

Mandíbulas feroces en la bella laguna de Melincué
Foto:

Hace unos años redescubrimos la laguna de Melincué como pesquero, tras años sin ser tenida en consideración en la agenda grande de los pescadores deportivos. En aquel entonces, las concentraciones de yodo del espejo eran tan altas que muchos pejerreyes -adaptados de una fuga de la especie de la vecina laguna de Elortondo y trasvasados en una inundación-, tenían los ojos "chinos" afectados por esta situación y las tarariras estaban fuera del menú. Sin embargo, cambios químicos en la composición del agua que parece haberse dulcificado, motivaron la aparición de especies propias de toda la pampa húmeda como la tarucha, que hoy es pescada por aficionados locales que se divierten en los bajos de Melincué con señuelos y cebos naturales.

Se llega a Melincué por Ruta 90, y frente al casino tendremos como referencia el km 117. Otra opción es ir por ruta 8, doblando en el km 302 y tomando por ruta 93 derecho unos 10 km hasta una ruta cortada que nos lleva a la laguna. Hay unos 330 km desde Buenos Aires hasta este pesquero del sur santafesino. El ámbito es hermoso, un humedal Ramsar que sirve de sitio de invernada para los flamencos andinos, que le dan un hermoso marco al paisaje en los meses mas fríos del año.

Entrando a nuestro tema, el equipo de Viva la Pesca comandado por Ricardo Paulucci y las buenas cañas locales de Mariano Pedrán, Nadir Salim y Matías Ledesma vadeó bajos que dan a ésta laguna tras una larga caminata buscando ámbitos propicios, que son esos donde el agua no supere el medio metro y haya abundante juncal dando refugio a la especie. Cabe consignar que no se cobra entrada al espejo, simplemente uno accede por los caminos citados y empieza sus búsquedas.

Con respecto a las técnicas de pesca, en este caso empezaron motivándolas en principio con boyas plop -la carnada se saca allí mismo con línea mojarrera o se usa filet de pejerrey o carpa- y luego probando una variedad de señuelos de flote, comenzaron los ataques. Lo llamativo es que la tararira no toma carnadas de boyas quietas, mientras que las plop en movimiento sí generan capturas. Si son con rattlin como las Doble T, tanto mejor.

En cuanto a señuelos, funcionaron muy bien algunos engaños de la vieja guardia como Jitterbug y Oreno y también cucharas con ranas montadas, señuelos Spinit Highlander con o sin cucharas, las ranitas Tech y Hoplias lures, la cuchara Goziolure con su atractivo efecto de pechar agua.

Demás está decir que la lucha de esta especie en una pesca al vadeo es un espectáculo aparte, plena de saltos, cabeceos y corridas. Un buen morral con dos cajitas de señuelos, botella de agua, protección solar y lentes polarizados mas leaderes de repuesto para volver a pescar ante un corte, serán los implementos a llevar. La laguna viene bajando firme, por lo que ahora hay que caminar bastante para meterse espejo adentro hasta lograr la profundidad deseada.

Un dato importante, no se permiten hasta el primero de marzo para la pesca las embarcaciones a motor. Sí se permite en cambio el uso canoas y kayaks, embarcaciones muy útiles para esta pesca. Hay que tener en cuenta que tampoco se permite el sacrificio de piezas, solo se hace pesca y devolución.

El dato: a primerísima hora de la mañana, con mojarra y a fondo, sale algún que otro pejerrey.

Vaya y disfrute. Melincué lo está esperando.
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