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29 | 12 | 2016
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A 12 años de Cromañón: 5 voces de una tragedia que nadie puede olvidar

Matías Bugallo (@bugallomatias)
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Por Matías Bugallo (@bugallomatias)


En un nuevo aniversario de las 194 muertes que movilizaron al país, DIARIO POPULAR recogió cinco testimonios que explican una masacre que se podía evitar

A 12 años de Cromañón: 5 voces de una tragedia que nadie puede olvidar
Foto: Martín Di Maggio / Diario Popular
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JUANO

      Juano Falcone Estela Carlotto y Callejeros.jpg

Diciembre de 2005, en la localidad platense de Gonnet una casa fue sede de un encuentro secreto: por un lado los músicos de Callejeros, por el otro la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Juano Falcone es miembro fundador de La Caverna, percusionista de Don Osvaldo y nieto de la referente de la lucha por los Derechos Humanos. Él fue un testigo privilegiado de esa cumbre.

"Se produjo una reunión de Callejeros con mi abuela, a quien ellos acudieron en busca de un abrazo, unas palabras. Ahí tuve la oportunidad de estar presente y conocer a los chicos y empezar a forjar una amistad con Pato, que a la vez fue de camaradería artística", recuerda Juano.

"Fue terrible ver a una Abuela abrazando a una banda de rock
", rememora Juano, y agrega: "Ellos estaban debatiendo si seguir con la banda o no, y mi abuela les dio fuerzas, les dijo que tenían que volver a tocar porque la música es vida".

El día del fatídico recital Juano estaba en la casa de su madre cuando una llamada lo alertó sobre lo que pasaba a más de 50 kilómetros del lugar: "Sonó el teléfono y escuché a mi vieja llorando por lo que había ocurrido, prendí la tele y ahí se me derrumbó todo".

Años más tarde, dice, entendió el llanto desconsolado de su madre: "La muerte joven la impactaba de sobremanera -en 1977, su hermana María Claudia de 16 años fue secuestrada por un grupo de tareas-, se sentía culpable porque toda su generación había pactado que no volvería a ocurrir una masacre así".

Quizá por ser colega, quizá por la crianza recibida, Juano entendió rápidamente "algunas cuestiones que a otros les tomó más tiempo. El músico está solamente facultado para su disciplina, si el Estado hubiera hecho su trabajo y hubiera habido una faja de clausura, la tragedia no ocurría".

"Los músicos tuvimos que adquirir a la fuerza una perspectiva que nos excede", explica Falcone y agrega: "Tuvimos la certeza de que nadie nos cuidaba, el público y los artistas que fuimos quienes más sentimos el golpe cambiamos los usos y costumbres del rock".

Este viernes Juano será parte del homenaje a las víctimas de la tragedia que organiza el grupo de familiares y sobrevivientes No nos Cuenten Cromañón. "Me planteé desde un principio acompañarlos y ahí voy a estar. Vamos a recordar a los pibes desde el amor y desde el respeto".


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MARCELO

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"Por la clase obrera, el socialismo, Mariano Ferreyra y los pibes de Cromañón", fue el juramento con el que el dirigente del Partido Obrero, Marcelo Ramal, asumió su banca como legislador porteño en diciembre de 2013.

El recuerdo a las víctimas de la tragedia no fue casual: el edil y docente universitario denunció varias veces que la Ciudad de Buenos Aires "era y es un Cromañón en potencia".

En los primeros días de 2005, Ramal formó parte activa de las incipientes asambleas que se realizaban a metros de donde ocurrió "la masacre". El dirigente político recuerda ese momento: "Se trató de una inmensa conmoción popular. Junto a la primera reacción elemental de participar en la solidaridad física con familiares y sobrevivientes, el Partido Obrero colocó el eje en la responsabilidad política del Estado y el gobierno en esa verdadera masacre".

Casi diez años después, desde su banca como legislador porteño Ramal fue autor del proyecto que renombró la estación Once de la Línea H del subte como "30 de diciembre": "Presentamos esta iniciativa por pedido de los familiares de las víctimas. El nombre debe recordarle a todo el pueblo de la Ciudad que hay un Estado, un régimen político y social que gobierna para los intereses empresariales a costa de la vida de nuestros jóvenes".

"El lucro empresario está por encima de la vida y la seguridad de los jóvenes, y se demostró este año en el desastre de Costa Salguero. Pero también se manifiesta cuando por ejemplo mueren trabajadores del subte", afirma Ramal sobre el porqué de la vigencia de Cromañón.

Por último el legislador del Frente de Izquierda consideró que "las normativas sobre eventos condujeron a una concentración del negocio que benefició a los capitalistas del espectáculo más poderosos, sin que ello significara el fin de la indefensión, como se demostró en Barra y, más recientemente, en Time Warp".


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CARMEN

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El sábado 1 de enero de 2005, la Plaza Miserere congregó a la primera asamblea de familiares y sobrevivientes de Cromañón. Entre lágrimas y abrazos de consuelo miles buscaban respuestas mientras intentaban canalizar la bronca producto de la injusticia.

María del Carmen Verdú es abogada de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) y patrocinó como querellante a la familia de Fernando Aguirre.

Fernando, de 19 años, fue uno de los tantos chicos que falleció dentro del boliche pero no por no poder salir, sino porque sin conocimientos en primeros auxilios ingresó varias veces para intentar ayudar a escapar a quienes habían quedado atrapados.

Con el correr de los días algunas preguntas encontraban su correlato, el canto popular de "ni las bengalas ni el rocanrol, a nuestros pibes los mató la corrupción" empezó a ser acompañado por el "Ibarra, Chabán, la tienen que pagar".  Verdú recuerda que en esa segunda marcha de familiares, el lunes 3 de enero de 2005,  fue donde también empezó a cantarse "¿Y Kirchner dónde está?" a la vez que "creció fuertemente el repudio a Ibarra".

Cuando la columna de familiares y sobrevivientes que marchaba por Avenida de Mayo se acercó a las puertas de la Legislatura comenzó una feroz represión: "Fue muy dura, había tres camiones hidrantes, Infantería tiró gases, balas de goma y levantó a varios pibes. Pasamos toda la noche en la comisaría pidiendo por los detenidos".

Verdú posee una caracterización particular de la tragedia de Cromañón: "Esto fue un crimen social porque la responsabilidad es del Estado ante la confluencia entre el ánimo de lucro del empresario y la connivencia como socio del aparato estatal".

A la hora de analizar su trabajo como letrado querellante, Verdú explica: "Cromañón es como la causa de Once, más allá de las particularidades de expedientes monstruosos de ciento y pico de cuerpos, el énfasis uno lo pone en los dos ejes: empresarios y funcionarios".

Verdú considera que al nivel de los funcionarios "el hilo se cortó por lo más delgado". Y agrega: "Quedó claro que este país es el único en donde podés volver del infierno. Es terrible que Ibarra y Juan Carlos López (secretario de Seguridad porteño) hayan quedado impunes".


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NILDA

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Mariano era un pibe familiero, tenía 20 años y estudiaba abogacía. Los domingos por la tarde solía alquilar películas en el Blockbuster  y las compartía junto a su mamá Nilda mientras comían chocolates. Mariano fue uno de los 194 fallecidos en la tragedia de diciembre de 2004.

Nilda Gómez es la mamá de Mariano Benítez y representante de la ONG Familias por la Vida, organización formada por un grupo de familiares y sobrevivientes de Cromañón.

Tal vez por la necesidad de tener presente el recuerdo de su hijo, Nilda confiesa que la habitación donde dormía el joven se mantiene igual que aquella fatídica noche de diciembre: "Su cuarto está tal cual lo dejó. A veces me pasa que entro a buscar un libro y encuentro alguna nota escrita por él. Yo las guardo en una carpetita".

"Familias por la Vida se formó entre padres que no nos conocíamos. Nosotros somos de José C. Paz, no íbamos a Capital, y de repente nos encontramos con un montón de gente que te contaba cosas, y nos dimos cuenta de que debíamos unirnos porque estábamos enfrentados a un poder político muy fuerte", recuerda Gómez.

Nilda considera que el poder político que "encubrió" al jefe de gobierno porteño llegó hasta la cabeza del Ejecutivo Nacional: "Ibarra zafó porque era cuñado del jefe de Gabinete de Kirchner, Alberto Fernández. Fernández era el jefe de la policía coimera que habilitó Cromañón y que le pidió plata a Chabán para dejar entrar más gente".

Actualmente Nilda se refugia en la actividad dentro de la ONG que representa: "Todo lo que hacemos es en memoria de los chicos porque queremos que no vuelva a pasar. Necesitamos que la gente entienda que la corrupción mata, siempre pareciera que son los hijos de los otros hasta que le toca a uno".

"Es importante que los chicos entiendan que llamar al 0800-999-2769 (línea de denuncia anónima de la ONG) y decir ´estuve en tal boliche y pasó tal cosa´ no es ser buchón sino que es tomar conciencia de la importancia de la vida del otro", afirma Nilda, y explica que "gracias a las denuncias es que podemos hacer un control de riesgos".


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FERNANDA

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"Me desperté tirada en el piso del (Hospital) Fernández, no me acuerdo cómo llegué, sólo sé que me escapé hasta un teléfono público para llamar a mis viejos".

Fernanda Franquet es una de las sobrevivientes de la tragedia, en ese entonces tenía 17 años y soñaba con ser bailarina.

Ella había ido al show de Callejeros, banda que escuchaba hacía poco tiempo y que le había "partido la cabeza".

"Entramos sobre la hora, había muchísima gente pero nada más allá de lo que nos parecía normal", relata Fernanda, y agrega: "No recuerdo más nada del show, se me borró todo de la cabeza".

El humo tóxico hizo que Fernanda se desmayara. Cuando recuperó la conciencia estaba tirada en el pasillo de un hospital público. Sin que nadie le preguntara sus datos caminó hacia el exterior y se dirigió a un teléfono público, llamó a sus padres y los esperó "todavía aturdida" en una plaza cerca de ahí.

A 12 años de la tragedia, Fernanda relata que identificarse como sobreviviente de una "masacre" donde perdieron la vida 194 pares le hizo cambiar su rumbo. En 2006 no continuó con sus clases de danza, sino que se anotó en el CBC de psicología: "A mí me ayudó muchísimo el haber tenido el acompañamiento de mi psicóloga, hizo que pudiera superar algo que sin su ayuda no hubiera logrado".

Hace menos de dos semanas Fernanda rindió su último final de la carrera: la flamante psicóloga  siente que ahora puede "cerrar el círculo que se abrió con la tragedia de Cromañón".

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