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06 | 01 | 2017
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En los zapatitos de los turistas dejaron el mejor día del año

Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata
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Por Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata


Los Reyes se portaron muy bien con los que están de vacaciones en Mar del Plata y sus alrededores. Sol a pleno, playas cargadas de gente y el termómetro en 28 grados con un tenue agradable viento cálido del norte.

En los zapatitos de los turistas dejaron el mejor día del año
Foto: José Scalzo
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MAR DEL PLATA (Enviado especial).- No hizo calor agobiante, tampoco el aire fresco obligó a buscar abrigo. Con un cielo celeste impecable, una suave brisa cálida que sopló desde el norte y una temperatura que apenas superó los 28 grados (la sensación térmica fue un par de grados más elevada), el viernes le puso su mejor cara al inicio de un fin de semana que, según se estima, podría traer algunas lluvias en la zona.

Por eso, y teniendo en cuenta que tanto el sábado como el domingo habrá que hacerle frente a más de algún chaparrón de verano, la mucha gente que ya por estos días nutre las calles marplatenses, dio rienda suelta a su sed de playa y desbordó con todo su bagaje de diversión, alimentos y equipaje los distintos balnearios de la zona.

Esta vez, nadie se quedó en casa porque desde bien temprano, por la mañana, se pudo advertir que sería una jornada ideal para disfrutar de las vacaciones; claro que, en este rubro, no hay que descartar a los residentes y a los que llegan a la ciudad para trabajar, que aprovechando el par de horas libres que tienen durante el día también se pegan una escapada a la arena.

Es fácil distinguir a los que están en un break laboral porque, la mayoría elige un lugar no muy cerca del mar y, muchas veces, conservan parte de la indumentaria que utilizan para trabajar. Los más sofisticados, llevan una muda íntegra de ropa y procuran acercarse a los balnearios que ofrecen duchas, de manera que pueden, incluso, meterse al mar.

Para el resto no hay limitaciones. Salvo los adolescentes -y algunos maduros que pretenden estirar sus años mozos-, que le sacan jugo a la noche hasta un par de horas después del amanecer, el grueso de los veraneantes salieron bien temprano (o a media mañana) rumbo a la playa elegida.

Si está cerca de casa, se puede evitar llevar la vianda con comida o la tradicional heladerita (algunos llevan verdaderos frigoríficos con un carrito con ruedas para transportar media almacén y buena parte de la verdulería) y regresar a almorzar al departamento.

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Lo mismo pasa con los que tienen hijos pequeños, obligados a la siesta reparadora lejos de los rayos del sol. Pero si no, hay que preparar los petates pensando que será una jornada extensa, de esas que se prolongan hasta el ocaso.

Las bondades del día pudieron adivinarse en las últimas horas del jueves, cuando al caer la noche ya se podía advertir que el viento que había sacudido las playas por la tarde, ya había desaparecido y el clima se había tornado muy agradable.

Por eso las playas lucieron sensacionales. Con mucha más arena, porque el mar bajó después de la sudestada, y lugar para todas las actividades de siempre: desde el tradicional tejo, hasta la caída en desuso paleta y los infaltables picaditos de fútbol con sus variantes de tenis-fútbol, loco y, ya en la zona con arena seca, penales.

Por su puesto, entre estas actividades playeras, el tejo ha ganado en los últimos tiempos, enorme preponderancia. Y es que lo practican desde los "profesionales" hasta los del más básico nivel amateur. Entre los más destacados aparece Ricardo Alesi, un apasionado del tejo bien jugado: "Lo ideal es buscar una parte bien firma de la playa, allí donde estuvo el mar pero ya no llegará. Por eso hay que tener a mano la tabla de las mareas y, cuando empieza a bajar, se arma la cancha".

Alesi, que el último invierno ganó un torneo en Corrientes, cuenta que "otro elemento que no puede faltar, además de un juego bueno con tejos de acrílico, es la soga con sus respectivas estacas para marcar la cancha", que debe medir entre 12 y 14 metros de lago por 2,5 de ancho. "Yo juego en pareja con Atilio Cascardo -cuenta Alesi- que para mí es un profesor".

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