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09 | 01 | 2017
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Mar del Plata: mañana fantástica y un temporal por la tarde

Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata
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Por Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata


Minutos después de las 15, la gente debió abandonar la playa a las corridas. La lluvia, algunas descargas eléctricas y ráfagas de viento huracanado, interrumpieron una jornada en la que todos disfrutaban de la arena y el mar.

Mar del Plata: mañana fantástica y un temporal por la tarde
Foto: José Sclazo.
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MAR DEL PLATA.- (Enviado especial).- El sol asomando entre algunas nubes y el calor que se hizo sentir desde temprano, hizo que los turistas se animaran a salir en gran número a las playas de la ciudad. Algunos por la mañana, otros, más rezagados, llegaron sobre el mediodía; todos se instalaron sobre la arena e, inmediatamente, salieron rumbo al mar en busca del chapuzón refrescante que se hizo indispensable cuando el termómetro se acercaba a los 30 grados y, con mucha humedad, la atmósfera se había tornado muy pesada.

Todos los hicieron con algunos reparos y oteando el horizonte. Los pronósticos, un día antes, aseguraban que el domingo invernal iba a tener continuidad con una jornada muy inestable. Incluso, los que tienen a mano el canal del tiempo (el 79) en la TV local, llegaron a la playa advirtiendo: "Va a estar lindo hasta las tres de la tarde". La frase la pronunció Luca, de 14 años, que se animó a llegarse hasta Punta Mogotes, acompañado del tío Martín, una especie de entrenador de su sobrino al que controla estrictamente en las sesiones de trote por la arena y hasta en la alimentación: "No le dejo que le ponga mayonesa a los sanguches", dice Martín mientras se incorpora un pebete de mortadela.

Luca le hace caso en todo porque sabe que, de regreso a casa, lo esperará el abuelo Tito que lo llevará a comer una buena raviolada a eso de las siete y media de la tarde: "Hay que ir temprano para conseguir un buen lugar", dice el abuelo para justificar su ansiedad.

La cuestión es que el mar, por esas horas, era una bendición. Mucha playa, muchos metros para internarse entre las olas y seguir haciendo pie, el agua limpia y hasta algunas correntadas cálidas que obligaban a la mayoría a quedarse un rato más cuando se creía que el baño estaba completo. Incluso, a poco de salir y echarse al un rato al sol, el aire caliente obligaba a volver al mar para evitar lo agobiante de una jornada que también tenía el UV (la radiación ultra violenta) en niveles muy elevados: 8°.

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Se almorzó, se hizo deportes y se jugó con los chicos sobre la orilla. Todo, sin dejar de mirar el horizonte. Por el norte y por el sur se veían frentes de nubes oscuras muy amenazantes. Los más optimistas decían en favor de fortalecer su argumento de no abandonar la playa: "El mar se la come". Sin embargo, el señor del tiempo de la tele tuvo razón: a las tres de la tarde se vino el mundo abajo. La postal soleada y de verano se transformó en la foto de un temporal con mucha lluvia, vientos huracanados y drástico descenso de la temperatura. En minutos el termómetro se ubicó en los 21 grados y, lo que habitualmente es "la salida de la playa", se transformó en un éxodo con tintes de fuga.

Cubriéndose con lo que podía la gente escapó en busca de lugares más reparados generando, en algunos sectores, embotellamientos muy pesados. Los truenos y algunas descargas eléctricas, apuntalaron esta decisión de los turistas que, sensibilizados por el trágico episodio ocurrido hace tres años en Villa Gesell (la muerte de cuatro jóvenes en una playa por la descarga de un rayo), ahora tienen algo más de respeto a las rebeldías de la naturaleza.

Antes del anochecer, la lluvia cesó, el viento calmó y aunque el cielo siguió cubierto, y aunque la temperatura se ubicó en los 19 grados, la noche permitió andar por la calle sin problemas previstos, eso sí, de una campera o un buzo.

DATO

Para el martes se espera que las condiciones mejoren. No se descarta algún chaparrón pero la temperatura subirá. Para miércoles y jueves se espera una máxima de 30 grados y cielo despejado.  

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