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Boxeo
10 | 01 | 2017
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Caos y génesis

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


El desafío es analizar -y en lo posible esclarecer- los motivos de la crisis actual del boxeo argentino. No por hobby, sino porque atacando sus causas se puede proceder a su cura, para lo cual es menester elaborar un diagnóstico fidedigno. Eso intentaremos.

Caos y génesis
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El boxeo es el deporte más complejo de una sociedad, a quien durante gran parte de su existencia se asoció con la pobreza, al menos en cuanto a su expansión y práctica, no así a su origen.

Nadie sin hambre, o con sus necesidades básicas resueltas, elegiría como modo de vida el combate a puños enguantados, con los sacrificios que ello encierra. No tanto por su rudeza, sino por su entrenamiento, y en especial por la obligación de tener que dar un peso, estando a veces sin comer ni beber.

Si la teoría de la pobreza fuese enteramente cierta, África debería ser potencia junto con los países más pobres de América del Sur, y sin embargo ninguno de ellos figuró nunca como tal históricamente. Y en las reales potencias económicas como Inglaterra, USA, Japón, Alemania, China y Rusia, ni debiera existir su práctica, o debería ser un deporte anecdótico e irrelevante.

Sin embargo son ésas en donde más y mejores boxeadores hay, junto a otras excepciones como México y algún centroamericano, como Puerto Rico. ¿A qué se debe?

El caso de Cuba -único por ahora sin profesionalismo-, costaría analizarlo en igualdad de condiciones, simplemente por no tenerlas. ¿Se lo tomaría como un país pobre o rico, cuando en deporte hacen una inversión estatal superior a cualquier otro país del continente?

      Sergio Maravilla Martínez

LA FÓRMULA DEL ÉXITO

Convengamos entonces en definir dos tipos de economías: una, la personal, la del atleta, y otra, la de un país. Y parece ser que cuanta más hambre tenga el boxeador en su origen y riqueza haya en el país, más propicia la fórmula para el boxeo.

¿Pero entonces qué cambió en Argentina para que pasemos de tener 5 campeones mundiales a no tener ninguno en apenas un par de años, excepción hecha del interinato de Brian Castaño?

¿Cómo se pasa de la coexistencia simultánea de un Maravilla Martínez, un Chino Maidana, un Omar Narvaes y un Juan Carlos Reveco -más el acompañante de turno como el Tyson Ramírez, Jesús Cuellar, Jonathan Barros, o Lucas Matthysse (que nunca fue campeón mundial regular, pero se codeaba con el máximo nivel)-, a la nada misma?

¿Cómo puede ser tan brusco y grande el salto, sin escalas intermedias? ¿Se vino abajo la economía del país tan de golpe? ¿Aumentó la personal y dejó de haber hambre de pronto, y por ende dejaron de aparecer púgiles de nivel?

Para que un boxeador explote desde que pisa por primera vez un gimnasio hasta que se consagra, deben pesar no menos de 10 ó 12 años, entre ambas etapas (amateur y profesional). A veces 15. Por lo tanto, esas reglas económicas que establecimos entre atleta y país no deben medirse en el mismo instante, sino con esa diferencia temporal, es decir, la economía del país de hoy respecto de la del atleta de hace 10 ó 12 años, cuando se inició.

¿CUÁL PESA MÁS?

Los Narvaes y Maravillas, incluso los Pablo Chacón, se iniciaron en pleno menemismo, a mitad de la década del '90. Unos con más, otros con menos, pero todos con hambre de comida y gloria.

Sin embargo -y pese a la conocida debacle postrera del final de la década-, para el país eran aquellas épocas del 1 a 1 y la plata dulce, y Argentina pasaba boxísticamente por un esplendor, con Coggi, Vásquez, Domínguez y Salazar a la cabeza, más compañía ocasional como el Panza Córdoba, Hugo Soto, o Víctor Godoy, entre otros, a su vez iniciados en plena dictadura algunos y en los albores de la democracia el resto, contrarias a las realidades de Narvaes, Martínez y Chacón en sus comienzos.

Pero en su madurez, a todos los favoreció el contexto político o económico del país, porque estos tres últimos explotaron 10 años más tarde, tras el infierno del fin del siglo pasado e inicio del actual, último período donde –casualmente- no hubo campeones mundiales.

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Luego fueron sumándose otros en esa primera década del 2000 con gobierno K, aunque muchos -como Maidana, Matthysse y Reveco-  iniciados en medio de un país económicamente quebrado, diferente al que les había tocado a la camada anterior, con más inversión en la base.

Recién años después tuvieron un contexto más propicio, que les permitió desarrollarse y consolidarse.

Hoy por más que se escarbe por debajo de la tierra, hasta dentro de 2 ó 3 años no se encontrará ningún diamante en bruto que no se haya descubierto antes. ¿O a quién ve el más optimista de los lectores coronándose campeón mundial pronto, o durante 2017, que no sean los repetidos Jony  Barros, Cuellar, o los mismos Narvaes y Reveco? ¿Y cuál piensa ud que sería el próximo campeón mundial argentino?

Estamos por un lado pagando el precio de una pobreza que alcanza más del 30 % y que viene de arrastre, como también lo viene esta crisis, que no se produjo de un día para el otro. Se la vio venir, quizás con desidia. Y pagamos además las consecuencias de un desinterés estatal -a priori lógico-, por la necesidad de atender otras urgencias que se suponen más vitales.

¿DÓNDE Y CÓMO SE GENERÓ?

La escasez se generó hace 10 ó 15 años. Esa materia prima vino floja, con base de barro, y para comprobarlo basta con ver que a los JJOO de aquellas épocas se clasificó un sólo púgil a Atenas, otro a Beijing, y 2 a Londres 2012, marcando tendencia de repunte.

Pero Beijing y Atenas, o sea, Ezequiel Maderna y Daniel Brizuela –que entró por la ventana-, nos está pasando factura hoy, así como Sydney nos dio a Narvaes, Carrera, Garay, o Cachito Pérez, y Atlanta '96 a Chacón. Aunque a pesar de eso, años después se consolidaron Maidana, Matthysse, Reveco y Barros, además de Diego Chaves y Cuellar, que en su momento habían quedado en el camino.

Es que el origen de la crisis se gestó en esos primeros años del siglo, con gobierno de la Alianza y La Coordinadora como estandarte, tras una pelea entre el Coti Nosiglia (capo de la Coordinadora) y la FAB, que derivó en la prohibición del boxeo en Cap Fed.

La persecución impositiva de la DGI a la FAB, que comenzó a insistir con los contratos a los boxeadores y las retenciones de estos –que siempre habían cobrado en negro- para el ANSES y el Sindicato de Boxeadores que presidía Jorge Fernández, fue el punto de partida.

Al ser la FAB agente de retención y la que -por entonces- pagaba las bolsas de los combates que se hacían en su estadio, debía hacer figurar en el contrato una cifra mayor para respetar el monto pactado de las mismas al efectuar las retenciones.

      BOXEO RING

Eso ocasionó que los púgiles se quejaran y dijeran que les hacían firmar por una plata y les pagaban menos, acusando a la FAB de quedarse con la diferencia.

Así fue como nació el modelo actual de los promotores como organizadores, con lo cual la FAB se sacó el problema de encima. Y al poco tiempo, para evitar el monopolio, vinieron dos, y tres, y a veces un cuarto. Pero principalmente dos (Rivero y Margossián), que primero eran socios en algunos púgiles, y al poco tiempo enemigos, dividiendo el boxeo en dos, y por ende, achicándolo.

Los que peleaban para Rivero no lo hacían para Margossián, y viceversa. Y los de Rivero no peleaban entre sí, como tampoco lo hacían los de Margossián con los de su misma escudería, salvo que hubiese mucha plata. Pero nunca la había ni la hay, y cuando la hay -porque algún político de turno la pone-, ambos quieren ser los organizadores.

Es decir, el boxeo y su economía está íntimamente ligado a la política, ante la falta de sponsoreo, que comenzó a boicotearlo en el traspaso de la dictadura a la democracia, donde la prensa intelectualoide lo demonizó, asociándolo con ésta como símbolo de violencia.

Obvio que los espectáculos cada vez fueron siendo peores, y los púgiles teniendo menos roce. Es que la oficina de Boxeo Profesional de la FAB pasó de programar a plantel completo de todo el país, a hacerlo con libreta de bolsillo y la mitad de los púgiles vedados por H o B. Luego fue directamente tarea de promotores.

CARENCIA TÉCNICA

No es éste el único mal. A los Santos Zacarías, los Paco Bermúdez, los Amílcar Brusa, los Porzio, Aldrovandi, o Nicolás Preciosa, los sucedió una camada que ya se está yendo sin haber logrado sustituirla con similar éxito.

Contemos: Castro se hizo prácticamente solo y al final lo dirigían sus hermanos. JC Vásquez cambió varias veces hasta quedarse con Julio García en su etapa de campeón. Chacón, último eslabón de la cadena de Paco Bermúdez, tuvo a Bracamonte, pero quien lo hizo crack y perfeccionó fue Sarbelio Fuentes (cubano). Narvaes lo mismo, y lo dirige su medio hermano. Maravilla Martínez fue y vino acá con unos, allá con otros, alternando a los hermanos Sarmiento. Maidana tuvo que apelar a extranjeros, igual que Cuellar, y Matthysse fue el único caso que respetó a su DT de toda la vida, el Cuty Barrera, pero es al primero que quiere cambiar ahora en su última etapa.

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Sólo Mario Tedesco destacó con dos pupìlos hechos de su mano y llevados a campeón del mundo: Balbi y Cuenca.

No hay hoy un Gran Maestro, un DT de referencia como lo había antes, porque el boxeo además cambió, y ya no es como en la década del '30.

Hoy hay PF, manopleros, nutricionista, y DT, más algún aporte extra. Antes, uno sólo hacía todo.

Antes había un DT como único encargado de la Selección Nacional, a lo sumo dos. Ahora van a haber 9, que aún no se saben, y un mandamás general que será un extranjero –seguramente un cubano- que tampoco se conoce.

Cambió el boxeo, cambiaron las fórmulas, y deben aggiornarse los DT en las formas y el contenido.

Los gimnasios del primer mundo son 5 estrellas, y los nuestros aún parecen rendirle homenaje a aquellos sucuchos del tipo Rocky Balboa.

Pero se pasó de los grandes maestros ya nombrados, a un plantel de técnicos aún desconocidos. Y  a los jóvenes del futuro, los hoy Cadetes que participarán en los JJOO Juveniles Buenos Aires 2018, quienes los comandan son Fabricio Nieva, Víctor Castro, Javier Álvarez, Roberto Arrieta y Mariano Carrera, casi todos de la camada de Sydney 2000, de exitoso paso por el boxeo profesional, pero con páginas en blanco como DT's.

¿Darán los frutos esperados?

Quizás estamos en el mejor punto para refundar el boxeo, que es cuando no hay nada: en su Génesis.

Dicen que todos los días llueven licencias nuevas de potenciales púgiles que quieren practicar boxeo. La base, en cantidad se ha multiplicado y aumenta por minuto.

De allí a que alguno de ellos se haga boxeador, o llegue al profesionalismo, hay un largo trecho, y más largo para llegar a ser figura o campeón. Digamos que una cosa no garantiza la otra, ni es directamente proporcional.

Lo que hay que pensar es en el cómo conducirlo, y al menos tenemos una certeza clara de donde partir y a la que aferrarnos: como hasta ahora no.

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