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11 | 01 | 2017
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Los caprichos del clima en Mar del Plata: sol, mar, viento y lluvia

Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata
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Por Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata


Todo puede pasar en una jornada que se presenta como ideal. Así sucedió este miércoles, en Mar del Plata, que arrancó con un día espectacular y, a media tarde, un chaparrón echó a la gente de las playas

Los caprichos del clima en Mar del Plata: sol, mar, viento y lluvia
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Amaneció en Mar del Plata de manera inmejorable: sol a pleno, nada de viento y el mar igualito a una inmensa pileta. Con el correr de las horas aparecieron algunas horas que, más tarde, bajo la intensidad de los rayos solares, se transformaron en una alternativa de reparo interesante. Es que, sobre las horas del mediodía, el mercurio trepó más allá de los 30 grados en el termómetro. También empezó a soplar el viento, desde el oeste, con ráfagas del noroeste que alcanzaron los 30 kilómetros por hora, detalle que le quitó algo de brillantez a una jornada que, para ese entonces, no había dejado a nadie en la casa. No había dudas: por donde se lo mirara era un día de playa que no había que dejar de disfrutar.

Pero las nubes, inquietas, nunca terminaron de desaparecer. Más aún, allá por las cinco de la tarde, cubrieron el cielo y contra todos los pronósticos (las páginas y los baqueanos auguraban "el mejor día de la temporada") se desató un chaparrón con mucha agua que, incluso, llegó acompañado por un par de truenos que le hicieron modificar los planes de permanencia sobre la arena a más de uno. Pero no a todos: una buena parte de los turistas entendió que se trataría "de una lluvia de verano", con su condición de pasajera, y apenas recogieron algunos petates de manera de estar listos para una huida, en caso de que estuvieran errados sus vaticinios.

Para ese entonces, como dicen los pibes, "el día ya había garpado". Es que el aire cálido, que elevó un par de grados la sensación térmica, también ofreció algo de respiro. Pero, el dato más importante para destacar, lo ofreció el mar en un estado esplendoroso a lo largo de toda la franja costera marplatense. Con una temperatura por demás agradable, durante buena parte de la mañana y toda la tarde, ofreció alternativas de baño para todos los gustos: en las playas más extensas, hubo lugar para los más chicos en la orilla, donde las olas llegaban juguetonas pero inofensivas, para los que quieren refrescarse con tranquilidad (unos metros más adentro, en la zona de las amplias canaletas que formaron un piletón muy agradable), y también para los más osados que disfrutan de desafiar las olas que, allá por la zona de la primera rompiente, se armaban en rachas de uno o dos minutos con una altura respetable y permitían todo tipo de entretenimiento. Muchos, descuidados, terminaban patas para arriba tratando de recuperar la vertical.

Además, a diferencias de otras tardes en las que el mar aparece muy revuelto con arena y hasta con algunas algas, esta vez sus aguas estuvieron cristalinas y muy limpias; la espuma de las olas, bien blanca, como si se tratara de un regio hidromasaje con jabón y burbujas. Hasta los más grandes, esos que le huyen al mar "porque está demasiado frío para mí", se animaron a meterse hasta con el agua por la cintura, ante las bromas del entorno familiar que aseguraba que "no sólo se había metido para refrescarse".

La tormenta de la tarde fue insistente. Incluso, en algunos sectores de la ciudad, cayeron algunas piedras, producto de un granizo que no terminó de formarse porque la temperatura de la atmosfera no llegó a descender lo suficiente. Pero cuando se desató el segundo chaparrón, allá por las 17.20, los que en un principio habían dudado resolvieron emprender la retirada, impulsados especialmente por la evidencia que llegaba desde el horizonte, con nubarrones mucho más oscuros y para nada prometedores. Además, en los puestos de alerta, los guardavidas izaron la bandera negra con el rayo, advirtiendo sobre la posible presencia de tormentas eléctricas y recomendaron abandonar el mar.

Después el viento calmó, las nubes siguieron su camino y la noche se hizo apacible, con la promesa de que, después del descanso, volverá a brillar el sol; esta vez con más calor (para el jueves se esperan 32 grados) pero con la advertencia de nuevos posibles chaparrones y tormentas, Claro que, el desmejoramiento del clima que se dio en la tarde de ayer, no figuraba en ninguno de los pronósticos, por lo que, una vez más, habrá que esperar a ver cómo se comporta el clima, con todos los caprichos que últimamente está demostrando.
 
Banderas a media asta
Una gran cantidad de balnearios del complejo de Punta Mogotes lució este miércoles, en los puestos de socorro, sus banderas a media asta. Esto fue debido al fallecimiento de Ricardo Colombo, un ex guardavidas muy querido de la zona, quien murió trágicamente el pasado martes.
Ricky, como era conocido Colombo desde hacía muchos años en el balneario 13 de Punta Mogotes, estaba jubilado desde hacía unos años pero mantenía sus rutinas de deportista que consistían en nadar y correr. Justamente, al trote y cruzando la avenida Juan B. Justo (a la altura de Pellegrini) fue embestido por un camión que transportaba arena, que lo arrastró por más de cincuenta metros.

Colombo tenía 54 años y, según sus excompañeros, "nos afectó mucho la noticia, fueron unos cuantos años trabajando juntos, codo a codo. Ricky siempre peleó por los derechos de los guardavidas, desde el gremio e individualmente. Por eso decidimos hacer flameara media asta las banderas en señal de duelo, durante dos días".

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