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25 | 10 | 2010
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El Patón Basile recibió un golpe de KO que siembra muchas dudas

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ANÁLISIS: GUSTAVO NIGRELLI

El bonaerense Gonzalo El Patón Basile (123,850) nos dio un susto, que por suerte no pasó a mayores. Sufrió una lección de las que el boxeo suele dar, siendo el favorito y con todo servido, al perder por KOT 1 a los 15 segundos de combate, frente al brasileño Marcelo Luiz Martillo Do Nascimento (103,950), resignando así el título OMB latino de los pesados que tanto le mezquinó al Carnicero Lisandro Díaz, en el combate estelar de una velada que se realizó en el gimnasio de la Escuela Técnica Nº 1 de Salto. Pero no fue solo eso: sucedió en la primera y única mano que recibió, que lo dejó literalmente dormido e inconsciente en el piso por varios minutos, lo que alarmó a propios y extraños, dado la forma de la caída y la tardanza en recuperarse. Su pierna izquierda quedó clavada, y su cuerpo se desplomó hacia ese lado, pudiendo ocasionar una fractura, o un severo esguince de rodilla, que vaya a saberse si no tiene. No es la primera vez que le pasa al Patón, de ser noqueado pronto siendo el anfitrión, por lo que a ninguna derrota suya se la puede llamar batacazo. El tema es que peleó contra un brasileño ignoto, que si bien no era el cuatro de copas podía ser un as falso, con un breve record, que aunque presentaba un invicto de 12-0-0, 10 KO, era alimentado con debutantes y novatos perdedores de los que abundan en Brasil, y que trabajan de inflarrecords. El yerro fue buscar a un tipo alto como él, de buen físico, joven, y con algo fundamental: pegada. Y -se sabe-, la mandíbula de Basile es de cristal. Una mandíbula débil puede traicionar al más pintado, haciéndolo perder por nocaut en cualquier momento. Pero no desmayarlo de ese modo, siendo que tampoco le pegó Tyson, y fue un simple zurdazo, el primero de la pelea. Si un boxeador no es capaz de soportar un golpe así, es difícil que pueda seguir peleando, y menos en esa categoría. Por suerte, el grandote de los mil tatuajes, pasados varios minutos (muchos más de lo habitual) se recuperó, saludó a su preocupado oponente, y con ayuda, se bajó. Venía de esquivar cuanto compromiso medianamente duro se le ofrecía, aferrado a sus títulos latinos del CMB y la OMB -que ahora perdió-, y a su posición en el ranking mundial, que de nada le valió (esperaba una chance mundialista). La poca seriedad de estos títulos regionales siempre fueron cómplices suyo, por no obligarlo a defender la corona ante adversarios serios, o merecedores de una chance. Tal vez hubiese perdido igual, pero con más gloria. Así perdió él y el prestigio de los títulos que lo coronan. Habría que ver ahora si el brasileño acepta defensas contra el Carnicero, o La Mole Moli, con lo cual, desde ese punto de vista deportivo fue lo mejor que le pudo pasar a la categoría. ¿Se imaginan lo que hubiese sido entonces si el Patón enfrentaba a alguno de ellos?

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